3.SURA DE LA FAMILIA DE IMRAN

ALI-IMRAN

سُورَةُ آلِ عِمْرَانَ

Medinense

Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim

(1) Alif, Lam, Mim[267]. (2) ¡Allah! No hay ilah[268], sino Él –el Eternamente Actuante, el que Subsiste por Sí Mismo y da la existencia a todo lo demás. (3) Descarga sobre ti –parte a parte– el verdadero Kitab, confirmando las anteriores revelaciones. Ya antes había descargado la Taurah y el Inyil[269] (4) –guía para los hombres– y hace descargar el Furqan. Quien niegue las aleyas de Allah tendrá un duro castigo. Allah es el Poderoso, el Deshacedor de Agravios. (5) No hay nada que pueda ocultarse al conocimiento de Allah ni en los Cielos ni en la Tierra[270]. (6) Es Él Quien os forma en las matrices[271] siguiendo Su plan. No hay ilah[272], sino Él –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (7) Es Él Quien hace descargar sobre ti el Kitab. En él hay aleyas que son inamovibles (muhkamatun) y constituyen la madre del Kitab, y hay otras que no son inamovibles (mutashabihat)[273]. Los que tienen una desviación en el corazón siguen lo implícito, buscando con ello crear discordia e interpretarlas de forma esotérica, pero su verdadera interpretación sólo Allah la conoce. Los que están firmemente asentados en el conocimiento dicen: “Creemos en él. Todo emana de nuestro Señor.” Mas no recapacitan, sino los dotados de entendimiento. (8) “¡Señor nuestro! No desvíes nuestros corazones después de habernos guiado. Danos de Tu rahmah. Tú eres el Wahhab[274]. (9) ¡Señor nuestro! En verdad que vas a reunir a todos los hombres para que comparezcan ante Ti en un Día que inevitablemente ha de llegar. Allah no incumple Sus promesas[275].” (10) Tened por seguro que los encubridores en nada se han de beneficiar ante Allah de sus riquezas ni de sus hijos. Serán combustible para el fuego (11) –como la gente de Firaun[276] y los que hubo antes de ellos. Encubrieron Nuestros signos con pertinaz insistencia, haciendo que Allah los castigara por sus transgresiones. Allah es implacable castigando. (12) Anuncia a los encubridores que serán vencidos y todos juntos reunidos para ir a yahannam. ¡Qué mal lugar de reposo! (13) Tuvisteis un claro signo en los dos bandos que se encontraron cara a cara. Uno combatía por la causa de Allah y al otro, al de los encubridores, les parecía ver que eran el doble que ellos. Allah apoya según Su voluntad. En ello hay una enseñanza para los que tienen una clara percepción[277] de la realidad. (14) A los hombres –nas– se les ha embellecido el amor por todo lo que anhelan –mujeres, hijos, inmensas cantidades de oro y plata, caballos de pura sangre, animales de rebaño y tierras de cultivo. Todo ello constituye lo más deseado de la vida de este mundo, pero la morada que Allah tiene junto a Sí es mejor y más hermosa[278]. (15) Pregúntales si quieren que les informes de algo mejor que eso. Los que toman en serio Nuestras advertencias[279] tendrán junto a su Señor Jardines por los que fluirán ríos. En ellos morarán para siempre. Habrá para ellos esposas puras y la complacencia de Allah. Allah es consciente de la intención que mueve a actuar a Sus siervos (16) –los que dicen: “¡Señor nuestro! ¡Creemos! Perdona nuestras faltas y líbranos del castigo del fuego[280],” (17) los que son pacientes y veraces, los que adoran con fervor a su Señor, los que dan de su riqueza y piden perdón al alba. (18) Allah atestigua que no hay ilah[281], sino Él, y eso mismo atestiguan los malaikah[282] y los dotados de conocimiento. Administra Su creación con justicia. No hay ilah[283], sino Él –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (19) El Din ante Allah es Islam[284]. Mas movidos por la envidia, los que habían recibido el Kitab[285] discreparon aun después de que les había llegado el conocimiento. Quien niegue las aleyas de Allah que sepa que Allah es rápido en llevar la cuenta. (20) Si te discuten, diles que has sometido todo tu ser a Allah, al igual que los que te siguen. Y pregúntales a los que recibieron el Kitab y a los ummiyyun[286] si van a someterse. Si se someten, tendrán la guía, pero si se apartan, sabe que a ti sólo se te ha encomendado transmitir el mensaje. Allah es consciente de la intención que mueve a actuar a sus siervos. (21) A los que niegan las aleyas de Allah, y sin ningún derecho matan a los Profetas y a los que ordenan a la gente regirse con justicia, dales la buena nueva de un doloroso castigo. (22) Sus acciones son vanas en esta vida como lo serán en Ajirah, y no tendrán en quien apoyarse. (23) ¿No has reparado en los que recibieron una parte del Kitab[287]? Se les llama a que recurran al Kitab de Allah para que juzgue entre ellos, pero luego hay un grupo de esos mismos que se desentiende y esquiva el asunto. (24) Y ello porque dicen: “No sufriremos el castigo del fuego, sino unos días.” Los embustes que han forjado les han inducido a errar en la práctica de su Din. (25) ¿Y qué será de ellos cuando los reunamos para un Día que inevitablemente ha de llegar, y a cada nafs[288] se le pague lo que se haya ganado sin que nadie sea tratado injustamente? (26) Declara: “¡Allah, Rey Supremo! Das poder a quien quieres y se lo arrebatas a quien quieres. Honras y humillas siguiendo Tu voluntad. En Tu Mano está el bien. Tienes el poder sobre todas las cosas. (27) Haces que la noche penetre en el día y que el día penetre en la noche. Sacas lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo, y provees a quien quieres sin limitación.” (28) Los que creen no deben tomar a los encubridores por confidentes y protectores en vez de a los creyentes, a menos que sea por temor a que os causen algún daño[289]. Allah se desentenderá de quien así actúe. Allah os pone en guardia contra Su castigo. En Allah confluyen todos los destinos. (29) Aclárales que tanto si esconden lo que hay en su interior como si lo muestran, Allah lo conoce. Sabe lo que hay en los Cielos y lo que hay en la Tierra[290]. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (30) El Día en el que cada uno encuentre ante sí el bien y el mal que haya hecho, deseará que entre él y sus iniquidades se abra un abismo. Allah os pone en guardia contra Su castigo. Allah es indulgente con Sus siervos. (31) Diles que si aman a Allah, que te sigan, y Allah les amará y perdonará sus faltas. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (32) Ordénales que obedezcan a Allah y al Mensajero. Mas si reniegan, que sepan que Allah no ama a los encubridores. (33) Allah escogió por su pureza[291] a Adam, a Nuh, a la familia de Ibrahim y a la familia de Imran por encima de todos los demás. (34) Descendientes unos de otros[292]. Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (35) Cuando dijo la mujer de Imran[293]: “¡Señor mío! Hago voto de ofrecerte lo que hay en mi vientre para que se consagre enteramente a Ti. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien está atento a nuestras súplicas y actúa según Su conocimiento.” (36) Una vez hubo alumbrado, exclamó: “¡Señor mío! He dado a luz una hembra,” y bien sabía Allah lo que había alumbrado, pues no es el varón como la hembra. “La he llamado Mariam[294]. A ella y a su descendencia los refugio en Ti del shaytan despreciado[295].” (37) Su Señor la aceptó sin reservas e hizo que creciera esplendorosamente, poniéndola bajo la protección de Zakariyya[296]. Toda vez que Zakariyya la visitaba en el mihrab encontraba junto a ella algún alimento. Con tal motivo, le preguntó una vez: “¡Mariam! ¿De dónde ha salido esto?” Respondió: “Esto viene de Allah.” Allah sustenta a quien quiere sin limitación. (38) En aquel tiempo Zakariyya suplicó a su Señor[297]: “¡Señor mío! Concédeme una buena descendencia[298]. Tú eres Quien está atento a nuestras súplicas.” (39) Entonces los malaikah[299] le llamaron cuando estaba de pie en el mihrab ofreciendo la salah y le dijeron: “Allah te anuncia la buena nueva de Yahia, quien creerá firmemente en aquello que Allah le revele, y será digno, casto y noble Profeta.” (40) Dijo: “¡Señor mío! ¿Cómo es que voy a tener un hijo cuando he llegado a la vejez y mi mujer es estéril?” Dijo: “Así ha de ser, pues Allah impone siempre Su voluntad.” (41) Dijo: “¡Señor mío! Dame un signo[300].” Dijo: “Tu signo será que durante tres días no podrás hablar a la gente excepto por señas. Recuerda mucho a tu Señor y declara Su perfección más allá de toda contingencia mañana y tarde.” (42) Y cuando dijeron los malaikah: “¡Mariam! Allah te ha escogido[301], te ha purificado y te ha escogido entre todas las mujeres. (43) ¡Mariam! Dedícate por entero al servicio de tu Señor y póstrate e inclínate con los que se inclinan.” (44) Estas son noticias[302] que te inspiramos y que provienen del Ghaib. Tú no estabas con ellos cuando echaron sus cálamos para saber cuál de ellos sería el tutor de Mariam ni estabas allí cuando se querellaron. (45) Dijeron los malaikah[303]: “¡Mariam! Allah te anuncia la buena nueva de que va a poner en ti una orden Suya de creación, de nombre el Masih, Isa, hijo de Mariam –honrado en esta vida y en Ajirah. Será uno de los íntimos. (46) Hablará a la gente –nas– en la cuna y siendo adulto[304]. Será de los justos.” (47) Replicó: “¡Señor mío! ¿Es que voy a tener un hijo cuando ningún humano –bashar– me ha tocado?” Dijo: “Así ha de ser, pues Allah crea lo que quiere, siguiendo Su plan. Cuando decide llevar a cabo una acción, Le basta con decir: ‘¡Sé!’ Y es.” (48) Le enseñará el Kitab[305], la Hikmah, la Taurah y el Inyil. (49) Será un Mensajero para los Banu Isra-il[306]: “He venido con un signo de vuestro Señor. Voy a crear del barro algo con aspecto de ave. Soplaré en él y será un pájaro por la voluntad de Allah. Sanaré al ciego de nacimiento y al leproso, y daré vida a los muertos por la voluntad de Allah. Os informaré de lo que coméis y de lo que acumuláis en vuestras casas. Si sois creyentes, en ello tenéis un signo. (50) He venido para confirmar lo que había antes de mí en la Taurah y para haceros lícito parte de lo que se os había prohibido[307]. He venido a vosotros con un signo de vuestro Señor. Así pues, temed a Allah y obedecedme. (51) Allah es mi Señor y vuestro Señor. Así pues, adoradle. Este es el camino de rectitud.” (52) Mas cuando Isa notó que encubrían la verdad, dijo: “¿Quién defenderá[308] conmigo la causa de Allah?” Dijeron los hawariyyun[309]: “Nosotros la defenderemos. Creemos en Allah. Sé testigo de que nos hemos sometido –muslimun. (53) ¡Señor nuestro! Creemos en lo que has ordenado descargar y seguimos al Mensajero. Inscribe nuestros nombres junto a los que dan testimonio.” (54) Usaron la astucia los encubridores y eso mismo hizo Allah. Es Él Quien mejor se sirve de ella. (55) Dijo Allah: “¡Isa! Voy a mudar tu forma de existencia y a elevarte hacia Mí[310]. Te purificaré de los encubridores, y hasta el Día del Resurgimiento pondré a los que te sigan por encima de los que renieguen de ti[311]. Luego volveréis a Mí y juzgaré entre vosotros sobre aquello en lo que discrepabais. (56) A los encubridores los castigaré con un severo castigo en esta vida y en Ajirah[312]. No tendrán en quien apoyarse.” (57) Mas los que crean y actúen con rectitud recibirán el fruto de sus obras. Allah no ama a los infames. (58) Esto que te revelamos es parte de las aleyas y de la sabia admonición. (59) El caso de Isa ante Allah es como el de Adam[313] –lo creó de tierra y después le dijo: “¡Sé!” Y fue. (60) Esta es la verdad con la que tu Señor te enseña. No seas, pues, de los que dudan. (61) A los que te discutan sobre este asunto después del conocimiento que te ha llegado diles que vengan y llamen a sus hijos, que vosotros llamaréis a los vuestros; y que llamen a sus mujeres, que vosotros llamaréis a las vuestras; y que vengan, y luego supliquéis para que la maldición de Allah caiga sobre quien de vosotros haya falseado la verdad. (62) Esto es lo que realmente sucedió. No hay otro ilah[314] que Allah –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (63) Y si lo rechazan, ten por seguro que Allah conoce a los nefarios. (64) Di a la Gente del Kitab[315] que se avengan a una misma creencia –la de adorar únicamente a Allah, sin dar poder a nadie más, y sin tomarse unos a otros por señores en vez de a Allah. Mas si lo rechazan, decidles que sean testigos de que vosotros sí que os habéis sometido. (65) ¡Gente del Kitab! ¿Por qué discutís sobre Ibrahim si la Taurah y el Inyil no descendieron, sino después de él? ¿Es que no vais a razonar? (66) Discutís sobre cualquier asunto sin saber. ¿Por qué disputáis sobre aquello de lo que no tenéis conocimiento alguno? Allah conoce siempre la mejor opción, mientras que vosotros no podéis calcular las consecuencias de vuestras acciones[316]. (67) No era Ibrahim[317] uno de los yahud ni de los nasara, sino hanifa[318], sometido; no de los idólatras. (68)  Los verdaderos descendientes de Ibrahim son los que siguieron su misma creencia, este Profeta y los que con él creen. Allah es el protector de los creyentes. (69) Una taifa de la Gente del Kitab desearía extraviaros. Mas no se dan cuenta de que no extravían, sino a ellos mismos. (70) ¡Gente del Kitab[319]! ¿Por qué encubrís las aleyas de Allah, siendo como sois testigos de su veracidad? (71) ¡Gente del Kitab! ¿Por qué revestís la verdad con falsedad y la ocultáis a sabiendas? (72) Dijo una taifa de la Gente del Kitab: “Creed durante el día en lo que se les revela a los creyentes, pero encubrirlo por la tarde. Quizás así abandonen su creencia.” (73) Dicen: “No creáis en nadie que no siga vuestro mismo din.” Respóndeles que la guía es la guía de Allah. Y añaden: “Ni creáis en que se le pueda dar a nadie lo que se os ha dado a vosotros ni en que se os pueda argumentar ante vuestro Señor.” Diles que la gracia está en la Mano de Allah, y Él la da a quien quiere, siguiendo Su plan. Allah es el Inconmensurable, y actúa según Su conocimiento. (74) Distingue con Su rahmah a quien así decide Su voluntad, siguiendo Su plan[320]. Es Allah Quien posee la gracia infinita. (75) De entre la Gente del Kitab los hay que si les confías una gran cantidad de dinero, te la devuelven cumplidamente, y los hay que si les confías un dinar, sólo te lo devuelven después de pedírselo con insistencia. Y ello porque dicen: “Tenemos derecho a abusar de los ummiyyun[321].” Lo dicen aun sabiendo que es una falsedad que han inventado contra Allah. (76) En cuanto a los que respeten sus compromisos y sean temerosos que sepan que Allah ama a los que toman en serio Sus amenazas[322]. (77) Los que vendan el pacto con Allah y sus juramentos a bajo precio no tendrán parte de lo bueno en Ajirah[323]. Allah no les hablará ni les mirará el Día del Resurgimiento, ni los purificará. Para ellos habrá un doloroso castigo. (78) Hay una parte de ellos que tergiversan el Kitab[324] con sus lenguas para que penséis que lo que recitan es del Kitab, pero no es del Kitab. Dicen: “Esto proviene de Allah,” pero no es cierto que eso provenga de Allah. Fraguan a sabiendas embustes contra Allah. (79) No es propio de un ser humano –bashar– a quien Allah le ha dado el Kitab, la Hikmah[325] y la profecía que después diga a la gente –nas: “Adoradme a mí en vez de a Allah.” Antes bien, dirá: “Sed rabbaniyyun[326].” Para eso aprendéis del Kitab y lo estudiáis. (80) Ni tampoco es propio de él el ordenar que toméis a los malaikah y a los Profetas por señores[327]. ¿Os iba a ordenar la idolatría después de que os habéis sometido? (81) Pactó Allah con los Profetas que dijeran a su gente (Banu Isra-il): “Seguid lo que se os da del Kitab y de la Hikmah. Luego vendrá a vosotros un Mensajero que confirmará lo que ya tenéis. Creed en él y apoyadle[328].” Dijo: “¿Os comprometéis a llevar la carga que he contraído al hacer el pacto con Allah?” Respondieron: “Nos comprometemos.” Dijo: “Dad, pues, testimonio, que yo testificaré con vosotros.” (82) Quien después de esto se desentienda, será de los rebeldes. (83) ¿Acaso desean otro din que el de Allah? Todos cuantos hay en los Cielos y en la Tierra están sometidos, de grado o por fuerza, a Su voluntad[329]. A Él habrán de volver. (84) Diles que declaren su creencia en Allah y en lo que se ha descargado sobre ellos y en lo que se hizo descargar sobre Ibrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub y sobre las Asbat[330]; y en lo que se le dio a Musa, a Isa y a los Profetas enviados por su Señor. “No hacemos distinción entre ninguno de ellos. A Él estamos sometidos.” (85) Quien busque otro din que el Islam[331] no le será aceptado, y en Ajirah será de los perdedores. (86) ¿Cómo puede guiar Allah a una gente que encubre la verdad después de haber creído, de haber atestiguado la veracidad del Mensajero y después de haberles llegado la clarificación? Allah no guía a los infames. (87) En pago por su iniquidad recibirán la maldición de Allah, de los malaikah y de los hombres –nas, de todos juntos[332]. (88) Malditos serán para siempre. No se les aliviará el castigo ni se les aplazará, (89) excepto a aquéllos que se arrepientan y corrijan su conducta. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (90) A los que encubren la verdad después de haberla aceptado y luego aumentan su encubrimiento todavía más no se les aceptará su arrepentimiento. Esos son los extraviados. (91) Quienes mueran encubriendo la verdad no podrán rescatarse ni a cambio del oro con el que se pudiera llenar toda la Tierra. Para ellos habrá un doloroso castigo, y no tendrán en quien apoyarse. (92) Os resultará inaccesible la virtud hasta que no deis de lo que amáis. De todo aquello que deis, Allah tiene conocimiento. (93) Todos los alimentos eran lícitos para los Banu Isra-il, salvo lo que Isra-il se prohibió a sí mismo antes de que se descargara la Taurah[333]. Pídeles que traigan la Taurah y que la reciten si es cierto lo que dicen. (94) Quien después de esto persista en fraguar embustes contra Allah será de los infames. (95) Declara que Allah ha confirmado la verdad. Así pues, seguid la mil-lah[334] de Ibrahim. Era hanifa[335], y no de los idólatras. (96) La primera casa[336] que fue erigida para la gente –nas– fue la de (el Valle de) Bakkah, bendición y guía para todos los hombres. (97) En él (el Valle de Bakkah) hay signos claros –la estancia de Ibrahim. Quien allí entre, estará a salvo. Siempre que encuentren los medios necesarios la gente –nas– tiene la obligación con Allah de peregrinar a la casa. Quien lo encubra que sepa que Allah es en Sí Mismo Suficiente, sin que necesite de ninguna de Sus criaturas. (98) Pregunta a la Gente del Kitab por qué encubren las aleyas de Allah cuando saben que Allah es testigo de lo que hacen. (99) Pregúntales por qué apartan del camino de Allah a los que creen, haciéndolo tortuoso cuando son testigos de que ese es el verdadero camino. Allah no está descuidado de lo que hacen. (100) ¡Creyentes! Si obedecéis a una facción de los que recibieron el Kitab, harán que volváis a encubrir la verdad después de haber creído[337]. (101) ¿Cómo es que la encubrís cuando se os recitan las aleyas de Allah y tenéis entre vosotros a Su Mensajero? Quien se refugie en Allah se habrá guiado al camino de rectitud. (102) ¡Creyentes! Temed a Allah y tomad en serio Sus advertencias. Por nada del mundo muráis sin estar sometidos –muslimun[338]. (103) Manteneos firmemente unidos en el compromiso que habéis adquirido con Allah, y no os dividáis. Recordad la gracia que Allah os ha acordado al unir vuestros corazones, siendo, como erais, enemigos. Por Su gracia, os habéis convertido en hermanos, y os ha salvado de caer en un abismo de fuego. Así clarifica Allah Sus aleyas para que de esta forma podáis guiaros; (104) y para que seáis una ummah[339] que llame al bien, ordene lo que es razonable y prohíba la iniquidad. Esos son los que saldrán victoriosos. (105) No seáis como aquéllos que se dividieron y cayeron en discordia después de que les había llegado la clarificación. Esos tendrán un terrible castigo. (106) El Día en que unos rostros resplandezcan de blancura y otros estén ennegrecidos, y se les pregunte a los de los rostros ennegrecidos: “¿Acaso no habéis encubierto la verdad después de haber recibido el iman? Gustad, pues, el castigo por haberla encubierto[340]!” (107) Y aquéllos cuyos rostros resplandezcan de blancura estarán en la rahmah de Allah. En ella morarán para siempre. (108) Estas aleyas que te recitamos son las verdaderas aleyas de Allah. Allah no quiere oprimir a ninguna de Sus criaturas. (109) De Allah es cuanto hay[341] en los Cielos y en la Tierra. En Allah confluyen todos los asuntos. (110) Sois la mejor ummah que ha surgido para el bien de los hombres. Ordenáis lo que es razonable, prohibís la iniquidad y creéis en Allah. En cuanto a la Gente del Kitab, mejor sería que creyeran. Los hay que creen, pero la mayoría son de los rebeldes. (111) No podrán infligiros un verdadero daño, tan sólo incomodaros. Si deciden luchar contra vosotros, al final se batirán en retirada. Luego no tendrán en quien apoyarse. (112) La humillación les afligirá allí donde se encuentren, salvo que les proteja un pacto que hayan hecho con Allah y con la gente. Han incurrido en la ira de Allah y se les ha impuesto la mezquindad. Y ello porque negaron los signos de Allah y mataron a los Profetas sin ningún derecho. Desobedecieron y fueron más allá de lo que se les había prohibido[342]. (113) No todos son iguales –entre la Gente del Kitab hay una ummah[343] que aplica su creencia, recitan las aleyas de Allah durante la noche y se postran. (114) Creen en Allah y en el Último Día, ordenan lo que es razonable, prohíben la iniquidad y se apresuran en hacer el bien[344]. Esos son los que actúan con rectitud. (115) No se les encubrirá el bien que hayan hecho. Allah conoce a los que toman en serio Sus advertencias[345]. (116) A los encubridores de nada les servirá ante Allah su riqueza ni sus hijos. Serán arrojados al fuego. Allí arderán para siempre. (117) Lo que gastan en la vida de este mundo es como un viento frío que se abate sobre los campos de una gente que se ha oprimido a sí misma, y los destruye. Mas no es Allah Quien les oprime, sino que son ellos los que se oprimen a sí mismos[346]. (118) ¡Creyentes! No toméis por amigos íntimos a quienes no sean de los vuestros, pues no desistirán hasta confundiros. Desean vuestro mal. Su odio se ha hecho patente en lo que dicen con sus bocas, pero lo que ocultan sus corazones es aún peor[347]. Hemos clarificado las aleyas para aquellos que sean capaces de razonar. (119) ¡Ah! Vosotros los amáis mientras que ellos no os aman, aunque creéis en el Kitab[348], en todo él. Cuando se encuentran con vosotros, dicen: “Creemos.” Mas cuando están a solas se muerden las yemas de los dedos de rabia que sienten. ¡Déjalos que mueran de rabia! Allah conoce lo que hay en lo más recóndito de los corazones y según ese conocimiento actúa. (120) Si os llega un bien, les duele; y si os ocurre un mal, se alegran por ello. Mas si resistís y sois temerosos, su intriga no os dañará en lo más mínimo. Allah los tiene sitiados. (121) Temprano por la mañana saliste de casa dejando en ella a tu familia para ir con los creyentes al campo de batalla y asignarles sus puestos de combate. Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (122) Recuerda cuando dos taifas de las vuestras se acobardaron a pesar de que Allah era su protector. ¡Que en Allah se abandonen los creyentes! (123) Allah os ayudó en Badr cuando os enfrentasteis a un ejército muy superior al vuestro. Así pues, tomad en serio las advertencias de Allah y sed de los agradecidos. (124) Dijiste a los creyentes: “¿No os basta con que vuestro Señor os ayude con tres mil malaikah[349] a los que se ha hecho descender?” (125) Más aún, si resistís y sois temerosos, y caen sobre vosotros de improviso con furia, Allah os apoyará enviándoos cinco mil malaikah que podáis distinguir. (126) Lo hizo Allah para llevar sosiego a vuestros corazones y para que entendierais que la victoria sólo viene de Allah –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría– (127) y para interceptar a una parte de los encubridores, o humillarles y hacerles huir frustrados. (128) No es algo que te incumba si Él les perdona o los castiga, pues grande es su iniquidad[350]. (129) De Allah es cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. Perdona y castiga según Su voluntad. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (130) ¡Creyentes! No os alimentéis de la usura, que se dobla y se multiplica[351], y tomad en serio las advertencias de Allah para que podáis salir victoriosos. (131) Temed el fuego [352] que ha sido preparado para los encubridores. (132) Obedeced a Allah y al Mensajero para que se tenga rahmah de vosotros. (133) Apresuraos[353] al camino que lleva al perdón de vuestro Señor y a un Jardín tan vasto como los Cielos y la Tierra, preparado para los temerosos (134) –esos que dan en tiempos de prosperidad y de adversidad, contienen la ira y perdonan a sus semejantes. Allah ama a los que actúan con rectitud. (135) Cuando cometen una indecencia o se dañan a sí mismos, enseguida se vuelven a Allah arrepentidos y piden perdón por sus faltas –¿pues quién puede perdonar las faltas, sino Allah? Y no las cometen de nuevo siendo conscientes de ello. (136) Su recompensa es el perdón de su Señor y Jardines por donde fluyen ríos. En ellos morarán para siempre. ¡Bendito galardón para los que así actúan! (137) Ya antes de vosotros se siguió un mismo modo de proceder. Id por la Tierra y ved cual fue el final de los que alteraron la verdad. (138) Esto es una clarificación para los hombres, una guía y una exhortación para los temerosos. (139) No flaqueéis ni os apesadumbréis, pues si sois creyentes, estaréis por encima de todos. (140) Tened presente que si sufrís una derrota, también ellos sufrirán algo similar. Alternamos entre los hombres los días venturosos y los nefastos para que Allah sepa quiénes son los que creen y tome a algunos de entre vosotros como testigos[354] –Allah no ama a los infames– (141) y para que Allah ponga a prueba y purifique a los creyentes y destruya a los encubridores. (142) ¿O acaso contáis con entrar en el Jardín sin que Allah sepa quiénes de vosotros han luchado y quiénes son los que han resistido? (143) Deseabais la muerte antes de encontraros con ella, pero cuando la tuvisteis delante de vuestros ojos, supisteis lo que era. (144) Muhammad es sólo un Mensajero. Antes de él ya hubo otros Mensajeros. Si muere o le matan, ¿renegaréis? Quien lo haga que sepa que con ello no perjudicará a Allah en lo más mínimo. Allah dará su debido galardón a los agradecidos. (145) Nadie muere si no es por la voluntad de Allah, en el tiempo prescrito. Quien desee obtener el beneficio de su obediencia a lo que rige la vida de este mundo, nos encargaremos de que lo obtenga; y quien desee obtener el beneficio de su obediencia a lo que rige la vida de Ajirah, nos encargaremos de que lo obtenga. Daremos su debido galardón a los agradecidos. (146) ¡Cuántos Profetas ha habido a cuyo lado lucharon infinidad de creyentes, fieles en la adoración de su Señor, que no flaquearon ante las penalidades que tenían que sufrir por la causa de Allah ni fueron pusilánimes ni se rindieron! Allah ama a los que resisten[355]. (147) Todo lo que dijeron fue: “¡Señor nuestro! Perdona nuestras faltas y todo aquello en lo que nos hayamos excedido injustamente. Afirma nuestros pasos y danos la victoria sobre los encubridores[356].” (148) Allah les dio lo mejor de esta vida y, lo que es más venturoso, lo mejor de Ajirah. Allah ama a los que actúan con rectitud. (149) ¡Creyentes! Si obedecéis a los encubridores, harán que volváis a la idolatría y os perdáis[357]. (150) ¡No lo hagáis! Allah es vuestro protector y vuestro mejor apoyo. (151) Arrojaremos el terror en los corazones de los encubridores por haber asociado a Allah con aquello sobre lo que no se ha descargado ninguna autoridad. Su refugio será el fuego. ¡Qué mal lugar de reposo el de los infames! (152) Allah cumplió Su promesa cuando, por Su voluntad, los estabais aniquilando, hasta que os ganó la pusilanimidad y os pusisteis a discutir las órdenes y a desobedecer cuando os mostró aquello que amabais (el botín).  Entre vosotros los hay que quieren la vida de este mundo y los hay que quieren Ajirah. Luego permitió que os afligieran para probaros y os perdonó. Allah es Quien posee la gracia infinita, y la derrama sobre los creyentes. (153) Escalabais huyendo sin preocuparos de nadie mientras el Mensajero os llamaba desde atrás. Allah os afligió con una calamidad tras otra para que dejarais de apesadumbraros por lo que se os había escapado (el botín) y por la derrota que habíais sufrido. Allah tiene el registro completo de vuestras acciones. (154) Luego, tras la aflicción, hicimos que se sosegaran vuestros corazones, y una apacible somnolencia cubrió a una taifa de vosotros, mientras que otra sólo se preocupaba de sí misma y pensaba de Allah, sin razón, como pensaba en los tiempos de la ignorancia –yahiliyyah. Decían: “¿Acaso hemos tenido algo que ver en este asunto?” Hazles saber que todos los asuntos pertenecen a Allah. Escondían en su interior lo que no te mostraban. Decían: “Si hubiéramos tenido parte en este asunto, no habría muerto ninguno de nosotros.” Aclárales que aunque hubieran estado en sus casas, la muerte habría llegado a los lechos de aquéllos a los que se les hubiera decretado. Allah ha querido probaros para de esta forma purificar vuestros corazones. Allah conoce lo que hay en lo más recóndito de vuestro interior y según ese conocimiento actúa. (155) Los que de vosotros huyeron el día en el que se encontraron los dos ejércitos fue porque el shaytan les indujo a flaquear aprovechándose de lo que de iniquidad había en sus corazones[358], pero Allah les perdonó. Allah es el Perdonador, el que Controla Su Ira. (156) ¡Creyentes! No seáis como los encubridores que decían de sus hermanos cuando salían para buscar el sustento o para luchar: “Si se hubieran quedado con nosotros, no habrían muerto ni los habrían matado.” Allah hacía que esas mismas palabras afligieran sus corazones. Allah da la vida y da la muerte. Allah es consciente de la intención que os mueve a actuar. (157) Si os matan por la causa de Allah o morís, sabed que el perdón de Allah y Su rahmah es mejor que lo que ellos atesoran. (158) Y si os matan o morís, sabed que ante Allah seréis reunidos. (159) Por la gran rahmah de Allah eres afectuoso con ellos. Si los trataras con dureza, se alejarían de ti. Así pues, se condescendiente con sus faltas, pide perdón por ellos y consúltales[359] en los asuntos, y cuando hayas tomado una resolución, encomiéndate a Allah. Allah ama a los que a Él se vuelven arrepentidos. (160) Si Allah os ayuda, nadie os podrá vencer, pero si os abandona, ¿en quién encontraréis apoyo? A Allah se encomiendan los creyentes. (161) No se le puede atribuir a un Profeta deshonestidad[360]. Quien sea deshonesto cargará el Día del Resurgimiento con aquello de lo que se haya apropiado fraudulentamente. Luego a cada uno se le pagará según sus obras. Nadie será tratado injustamente. (162) ¿Acaso quien desea complacer a Allah es como el que incurre en Su ira y cuya morada es yahannam[361]? ¡Qué mal destino! (163) Tienen rangos diferentes ante Allah. Allah es consciente de la intención que les mueve a actuar. (164) Allah ha agraciado a los creyentes al hacer surgir de entre ellos un Mensajero que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña el Kitab[362] y la Hikmah. Antes estaban en un claro extravío[363]. (165) Cuando sufristeis aquel estrago, dijisteis: “¿Cuál es la causa de que nos haya sobrevenido este infortunio?” –a pesar de que vosotros les habíais causado el doble. Respóndeles que ellos son la causa. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (166) Todas las penalidades que sufristeis el día en que se encontraron los dos ejércitos fue por la voluntad de Allah[364], y para que Él supiera quiénes eran los creyentes (167) y quiénes los hipócritas. Se les dijo: “Venid a combatir en el camino de Allah o al menos a repeler sus ataques.” Dijeron: “Si supiéramos luchar, en verdad que os seguiríamos.” Ese día estuvieron más cerca del encubrimiento que de la creencia. Decían con sus lenguas lo que no estaba en sus corazones. Allah sabe lo que ocultaban. (168) Se decían entre ellos, sentados en sus casas: “Si nos hubieran obedecido, no les habrían matado.” Diles que eviten la muerte cuando les llegue si es verdad lo que dicen. (169) No penséis que están muertos los que han caído luchando por la causa de Allah. Muy al contrario, están vivos y su sustento está junto a su Señor[365]. (170) Se sienten dichosos por la gracia que Allah les ha concedido y albergan un buen presagio para los que todavía no se han unido a ellos. Nada hay que les cause temor ni pesadumbre. (171) Se complacen en la gracia y la bendición que han recibido de Allah, y en que Allah no dejará que se pierda lo que se hayan ganado los creyentes (172) –los que respondieron a Allah y al Mensajero a pesar de las heridas que sufrían. Para los que de ellos actuaron con rectitud y tuvieron temor habrá un inmenso galardón (173) –esos a quienes la gente –nas– les dijo: “Se han reunido para ir contra vosotros, temedles,” pero eso no hizo, sino reforzar su iman y dijeron: “¡Allah nos basta, y qué excelente apoyo tenemos en Él!” (174) Volvieron con la bendición y el favor de Allah. No sufrieron daño alguno. Siguieron lo que complace a Allah. Es Allah Quien posee la gracia infinita. (175) Así actúa el shaytan con vosotros. Os atemoriza con sus secuaces. Mas “no les temáis a ellos, temedme a Mí” si sois creyentes. (176) Que no te turben los que se apresuran a encubrir la verdad. Ellos no pueden perjudicar a Allah en lo más mínimo. Allah quiere privarles de la fortuna de Ajirah. Habrá para ellos un terrible castigo. (177) Esos que cambian el iman por el encubrimiento de la verdad en nada perjudican a Allah. Habrá para ellos un doloroso castigo. (178) Que no cuenten los encubridores con que es un bien para ellos el que les permitamos seguir ocupados con sus quehaceres por un tiempo. No hacemos con ello, sino dejar que aumente su iniquidad. Habrá para ellos un ignominioso castigo. (179) Allah no iba a permitir que los creyentes estuvieran en la situación en la que os encontráis ahora si no fuera para distinguir al inicuo del justo. Allah no os va revelar el Ghaib[366], pero sabed que Allah elige de entre Sus Mensajeros[367] a quien quiere. Así pues, creed en Allah y en Sus Mensajeros. Si creéis y tomáis en serio Sus advertencias, tendréis un inmenso galardón. (180) Que no piensen los que son avaros con aquello con lo que Allah les ha agraciado que hacen bien en actuar de esa manera. Por el contrario, hacen mal. Todo lo que cicateen lo tendrán alrededor del cuello como un collar el Día del Resurgimiento. Es Allah Quien heredará los Cielos y la Tierra. Allah tiene el registro completo de vuestras acciones. (181) Allah oyó la mofa de los que dijeron: “Allah es pobre y nosotros somos ricos.” Escribiremos sus palabras, y que mataron a los Profetas sin ningún derecho. Les diremos: “¡Gustad el castigo del hariq[368]!” (182) Esto es lo que recibís a cambio de vuestras obras. Allah no es en absoluto injusto con Sus siervos. (183) Esos que dijeron: “Allah ha hecho un pacto con nosotros –que no creamos en ningún Mensajero hasta que no venga con un animal, lo sacrifique y el fuego lo consuma.” Recuérdales que antes de ti ya vinieron a ellos Mensajeros con la clarificación y con lo que están pidiendo. ¿Por qué entonces los mataron si es verdad lo que dicen? (184) Mas si te tratan de mentiroso, sabe que ya trataron de mentirosos a los Mensajeros que hubo antes de ti. Vinieron a ellos con la clarificación, con los zubur[369] y el Kitab iluminador. (185) Toda nafs[370] probará la muerte. El Día del Resurgimiento se os pagará por las obras que hayáis hecho. A quien se le aparte del fuego y se le haga entrar en el Jardín habrá salido victorioso. No es la vida de este mundo, sino un disfrute engañoso. (186) Tened por seguro que os pondremos a prueba con vuestra riqueza y con vosotros mismos. Y oiréis palabras perturbadoras de los que recibieron el Kitab[371] antes que vosotros y de los idólatras. Mas no penséis que es fácil resistir[372], pues para ello se necesita una fuerte determinación. (187) Cuando Allah pactó con los que habían recibido el Kitab –“Lo enseñaréis de forma que lo pueda entender la gente –nas– y no lo ocultaréis.” Mas se desentendieron de él y lo vendieron a bajo precio. ¡Qué mal negocio el que hicieron! (188) No cuentes con que podrán refugiarse del castigo los que se alegran por el mal que han hecho y les gusta que se les alabe por el bien que no han hecho[373]. Para ellos habrá un doloroso castigo. (189) De Allah es la soberanía de los Cielos y de la Tierra. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (190) En la creación de los Cielos y de la Tierra[374] y en la alternancia del día y de la noche hay signos para los dotados de entendimiento. (191) Los que recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados, reflexionan sobre la creación de los Cielos y de la Tierra y declaran con absoluta convicción: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un propósito. ¡Declaramos Tu perfección más allá de toda contingencia! Líbranos del castigo del fuego [375]. (192) ¡Señor nuestro! A quien hagas entrar en el fuego lo habrás humillado y deshonrado. No tendrán los infames en quien apoyarse. (193) ¡Señor nuestro! Oímos a alguien que invitaba a la creencia: ‘¡Creed en vuestro Señor!’ Y hemos creído. ¡Señor nuestro! Perdona nuestras faltas, cubre nuestras malas acciones y llévanos con los virtuosos. (194) ¡Señor nuestro! Concédenos lo que nos has prometido a través de Tus Mensajeros y no nos afrentes el Día del Resurgimiento. Tú nunca incumples Tus promesas.” (195) Y su Señor les responde[376]: “Tened por seguro que no dejaré que se pierda ninguna de vuestras obras, sea varón o hembra. Unos descendéis de otros. A aquellos que emigraron y fueron expulsados de sus hogares y sufrieron por Mi causa, lucharon y murieron, les cubriré sus malas acciones y les haré entrar en Jardines por donde fluirán ríos.” Galardón de Allah. Allah tiene junto a Sí el galardón más valioso. (196) Que no te lleve a engaño el hecho de que sean los encubridores los que tengan predominio en el territorio en vez de vosotros. (197) No es, sino un efímero tránsito y luego su morada será yahannam. ¡Qué mal lugar de reposo! (198) Mas los que toman en serio las advertencias de su Señor tendrán Jardines por donde fluirán ríos, en los que morarán para siempre. Allí serán agasajados ante Allah. Nada hay mejor para los virtuosos que lo que hay junto a Él. (199) Entre la Gente del Kitab los hay que creen en Allah, en lo que se descarga sobre vosotros y en lo que se descargó sobre ellos. Son humildes ante Allah y no venden Sus signos a bajo precio. Junto a su Señor tendrán el fruto de sus obras. Allah es rápido en llevar la cuenta. (200) ¡Creyentes! Resistid[377], perseverar, manteneos unidos y tomad en serio las advertencias de Allah para que podáis salir victoriosos.

NOTAS

[267]  Ver artículo IV.

[268]  Ver Info 14.

[269]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[270]  Nada puede ocultarse a la Consciencia de Allah. Ver artículo VII y esquema 3.

[271]  Ver artículo IV y V.

[272]  Ver Info 14.

[273]  Ver Info 10.

[274] El término wah-hab الوَهَّاب significa –dar constantemente y sin que ello implique una mengua en la riqueza del que da. Por ello, este nombre sólo puede darse a Allah, ya que sólo Él puede dar a cada instante. Refiriéndonos a los hombres podemos utilizar el término karim  –generoso.

[275]  Ver cuadro C5.

[276] Ver Info 24.

[277] Aquellos que están desconectados y fuera de la Órbita Celeste ven las cosas a través de la subjetividad de sus opiniones, de sus valores culturales, de sus ideas… Sin embargo, aquellos que están sometidos a Allah las ven a través de Su Objetividad; ven la realidad tal y como es sin ningún tipo de coloración. Ver artículo VIII y esquema 6.

[278]  En esta aleya se nos enumeran los elementos que constituyen lo mejor de dunia, lo que fascina y atrae al hombre –caballos de pura sangre, tierras de cultivo, oro y plata, mujeres e hijos. Cuando el hombre tiene todo eso, como en el caso de Sulayman, se siente inmensamente rico, y si es creyente, agradece a Allah el haberle dado lo mejor de dunia. Sin embargo, hoy, al hombre occidental se le ha privado de todo ello. Incluso la gente más rica no se levanta por la mañana y contempla sus tierras a punto de dar su fruto, ni tiene caballos que tan sólo el acariciarlos le llena de gozo. Tiene dólares, mas no oro y plata. No tiene hijos. Y si quiere tener más de una mujer, tendrá que servirse de prostitutas, pues se le ha negado el poder casarse con más de una esposa. Por ello, hay una profunda insatisfacción en las sociedades occidentales, pues tener dinero, coches y vivir en un apartamento en el décimo piso de un edificio de cemento no forma parte de la dicha de dunia. Son los grandes perdedores –ni dunia ni Ajirah.

[279]  Ver Info 9.

[280]  Ver cuadro C5.

[281]  Ver Info 14.

[282]  Ver apéndice K.

[283]  Ver Info 14.

[284]  Ver Info 8.

[285]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[286] El término ummiyyun أُمِّيِّن deriva de um  أُمmadre, y significa –los que siguen la forma natural de vida, la fitrah. No escriben, pues sus transmisiones son orales. No hay una cultura artificial que se superponga y anule a la fitrah. En esta aleya se contrasta a las tribus árabes (los Banu Isra-il, los judíos, los hadu) que seguían teniendo la Taurah y la leían, con las tribus árabes que no formaban parte de las anteriores, de su historia, de su devenir, y no tenían copias de la Taurah ni se sienten concernidos al respecto. En este sentido, también se hace referencia con este término a los idólatras árabes que habían perdido el Din de Allah transmitido por Ismail y sus descendientes. Ver artículo X y XIV.

[287] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[288]  Ver artículo XVIII.

[289] Causar daño aquí no significa que dejen la bolsa de basura delante de la puerta de nuestra casa. Temer algún daño de los encubridores significa prisión, tortura, asesinato, apropiarse injustamente de nuestros bienes o acciones parecidas. Solamente en estos casos podemos pretender que somos sus amigos o incluso renunciar verbalmente a nuestra creencia. No obstante, hoy, el asunto se vuelve irrelevante, ya que los países musulmanes están totalmente sojuzgados a occidente –militarmente, tecnológicamente y culturalmente. Están desposeídos de toda independencia.

[290]  Ver artículo VII y XV.

[291] La palabra escoger o elegir indica que hay varias cosas y que de todas ellas escogemos una por alguna razón. De la misma forma, escoger a Nuh significa que de todos los hombres que había en el mundo en su tiempo, Allah el Altísimo lo prefirió a él. Ahora bien, ¿qué puede significar que Allah escogió a Adam? Obviamente, que había otros insan, otros seres humanos, y lo prefirió a él por encima de ellos, hizo de él el imam de los insan.  Ver artículo XVII y esquema 1 con texto.

[292]  Ver artículo XX.

[293]  Ver artículo XX.

[294]  A través de esta aleya podemos ver cómo la llamada salah al-istijarah صلاة الإستخارة se utiliza hoy fuera de todo contexto. El término istijarah deriva de la forma X استخار del verbo jayara  خَيَرَ (jara خارَ), y significa –busca, desea o pide el bien; busca recibir prosperidad o gracia o bendiciones de Allah; y también pedir a Allah que elija por mí la mejor opción en un asunto. Sin embargo, esta súplica especial se debe realizar cuando no tenemos los elementos necesarios para poder decidir. La madre de Mariam no hace istijarah para poner el nombre a su hija, algo que, teniendo en cuenta quién es su hija, podríamos calificar de transcendental. En situaciones muy difíciles, el profeta Muhammad (s.a.s) no hacía istijarah, sino que pedía consejo a sus compañeros y, en algunas ocasiones siguió el consejo de alguna de sus esposas. Hacer istijarah para todo, incluso para asuntos nimios cotidianos es desvirtuar esta salah. El hombre debe utilizar sus capacidades cognoscitivas a la hora de tomar decisiones, y si el asunto se vuelve complicado, sutil y no logra por sí mismo vislumbrar una posible solución, debe pedir consejo a los creyentes. No podemos consultar a Allah con la misma intención que las gitanas adivinadoras del futuro consultan su bola mágica. Por otra parte, Allah el Altísimo no es una especie de genio que tenemos guardado en un armario y que consultamos cuando queremos, en aquellos asuntos que, en realidad, no atañen a nuestra forma de vida. Le consultamos a la hora de casar a nuestras hijas, pero no le consultamos sobre aquellos aspectos que conforman nuestra mil-lah y que son decisivos tanto en nuestro destino en dunia como en Ajirah. Debemos entender bien esta salah y utilizarla debidamente.

[295]  En estas aleyas se ve una buena parte de la estructura narrativa del Qur-an –el narrador nos introduce en el relato y utiliza el estilo directo e indirecto, permitiendo que sean los propios actores los que hablen. También aquí se habla de Allah el Altísimo en tercera persona, se habla de Él. Ver artículo III y XXII.

[296]  Ver artículo XX y referencias F14 y F15.

[297]  Ver artículo XX.

[298] El término utilizado en esta expresión es dhurriyah descendencia ذُرِّيَّة, y tiene el significado de progenie espiritual. Zakariyya vive en un tiempo de ignorancia e idolatría. Es ahora un hombre mayor y no ve sino amenazas por parte de su propia gente, de los judíos, quienes en la tradición israelita llegan incluso a matarle. Teme que su trabajo se pierda si no hay nadie que lo siga y lo lleve a término. De ahí su sorpresa cuando Yibril o algún malak enviado por él, le anuncia a Yahia que su mujer le dará un hijo. Él no ha pedido una descendencia genética, pues es un hombre anciano y su mujer es estéril; ha pedido una descendencia espiritual que continúe su obra profética. Sin embargo, Allah el Altísimo le concede ese heredero en alguien de su propia sangre. Ver artículo XX y referencias F14 y F15.

[299]  Ver artículos III y XXII y apéndice K. Vemos en estas aleyas que los diálogos son siempre entre el insan y los malaikah. Con Allah el Altísimo la comunicación es a través de las súplicas, y Allah responde a través de Sus criaturas o de inspiración.

[300]  Ver artículos III y XXII y referencia F14. Zakariyya habla con Yibril. En este diálogo él es su Señor.

[301]  El primer “escoger” no se refiere a que Mariam ha sido escogida entre todas las mujeres, ya que esa idea viene expresada con el segundo “escoger;” con el primero se da a entender su línea ascendente: Adam, Nuh, la familia de Ibrahim y la familia de Imran, como ya se nos ha informado en las aleyas 33 y 34. Mariam, pues, forma parte de los escogidos, de la línea profética.

[302]  El Qur-an utiliza la palabra Nabaa o Anbai (en su forma plural)أَنْبَآءِ  cuando la noticia viene del Ghaib y no de un medio de información humano. Ver Info 5.

[303]  Ver artículo XX.

[304]  Ver referencia F16.

[305]  Ver artículos XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[306]  En este caso vemos cómo el narrador nos relata la escena en la que se le anuncia a Mariam la buena nueva de Isa y a continuación, sin ningún protocolo, es Isa mismo el que habla dirigiéndose a los Banu Isra-il. Ver artículos III y XXII.

[307]  Ver apéndice E.

[308] Defender o ayudar en árabe es nasara, plural ansar أنصار,  y así es como Allah el Altísimo llama a los seguidores de Isa; son los ayudantes, los defensores del Din de Allah.

[309]  El término hawariyyun حَوارِيُون deriva del verbo hawara حَوَرَ y significa –blanquear la ropa lavándola y golpeándola; o también alguien puro y libre de todo vicio, inmaculado, alguien a quien se ha probado una y otra vez y siempre se le ha hallado puro, sin vicio o falta; y también alguien que aconseja o actúa sinceramente, honestamente; un amigo sincero o un asistente que se esfuerza en hacer bien su trabajo. Algunos lexicólogos atribuyen este nombre a los discípulos de Isa porque arguyen que éstos, mayoritariamente, se dedicaban a blanquear ropa o teñirla. No pensamos que sea este el motivo, sino que, por extensión, los discípulos de Isa fueron blanqueando y purificando sus corazones hasta convertirse en sinceros y honestos compañeros de Isa, libres de todo vicio y dignos de confianza.

[310]  Ver artículo XX y referencia F16.

[311]  Los únicos que hoy siguen a Isa son los musulmanes. Los cristianos siguen a un ídolo que ellos mismos se han fabricado y al que llaman dios. Isa nos ordenó seguir a Ahmad (s.a.s); de modo que quien no sigue a Ahmad (s.a.s), no sigue a Isa.

[312]  Ver apéndice Q.

[313] Ver artículos XIV, XVII y XX.

[314]  Ver Info 14.

[315]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[316]  Ver artículo VIII y esquema 6.

[317]  Ver artículo XXII.

[318]  El término hanif حَنيف deriva del verbo hanafa حَنَفَ que significa –inclinarse por o hacia algo. Y la forma hanif حَنيف significa –inclinarse por un estado o tendencia correctos, tener un estado o tendencia correctos. De ahí que se aplique este término a quien a través del iytihad (investigación, reflexión, esfuerzo) llega a la clara convicción de la existencia de un solo Creador y se somete totalmente a Él.

[319]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[320]  Ver artículo XIII.

[321]  El término ummiyyun أُمِّيِّن deriva de um  أُمmadre, y significa –los que siguen la forma natural de vida, la fitrah. No escriben, pues sus transmisiones son orales. No hay una cultura artificial que se superponga y anule a la fitrah. En esta aleya se contrasta a las tribus árabes (los Banu Isra-il, los judíos, los hadu) que seguían teniendo la Taurah y la leían, con las tribus árabes que no formaban parte de las anteriores, de su historia, de su devenir, y no tenían copias de la Taurah ni se sienten concernidos al respecto. En este sentido, también se hace referencia con este término a los idólatras árabes que habían perdido el Din de Allah transmitido por Ismail y sus descendientes. Ver artículo X y XIV.

[322]  Ver Info 9.

[323]  Ver apéndice Q.

[324]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[325]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[326]  El término rabbaniyyun رَبَّانيُّن deriva del verbo rab-ba رَبَّ que significa –el que deviene señor, dueño o poseedor; el que tiene poder y autoridad sobre algo o alguien. De ahí que rabbaniyyun se utilice para referirse –a quien se entrega a ejercicios religiosos y actos de devoción; y también se refiere a quien tiene conocimiento de Allah, y a un sabio. Este término era utilizado especialmente entre los judíos –se puede traducir al español por rabino.

[327] Nadie ama más a los Profetas que quien les obedece y toma su forma de vida como el modelo a seguir. Besar la mano de alguien a quien se considera un musulmán rectamente guiado y tener una foto suya colgada en la pared son manifestaciones chamánicas que nada tienen que ver con el verdadero sometimiento.

[328] Veamos esta aleya secuencia a secuencia: Pactó Allah con los Profetas que dijeran a su gente –a los Banu Isra-il, pues fue a ellos a los que se enviaron profetas con el Kitab y la Hikmah. Por otra parte, los Profetas a los que se refiere esta aleya son los que hubo entre Musa e Isa, ambos incluidos, como queda de manifiesto en la siguiente frase: Seguid lo que se os da del Kitab y de la Hikmah. Es decir, la Taurah y el Inyil, los kitab que cubren el periodo desde Musa hasta Isa.  Seguid lo que se os da del Kitab y de la Hikmah. Esto es lo que dicen los Profetas a su gente. Luego vendrá a vosotros un mensajero –Isa–  que confirmará lo que ya tenéis. Creed en él y apoyadle. Isa enseña la Taurah, pero también trae un kitab nuevo, el Inyil, que confirma lo que ya tenían, la Taurah. No obstante, ante la hostilidad de la casta sacerdotal judía, Isa pide apoyo a sus discípulos y que crean en él. Dijo (Isa a sus discípulos): ¿Os comprometéis a llevar la carga que he contraído al hacer el pacto con Allah? Respondieron: “Nos comprometemos.” Dijo (Isa): Dad, pues, testimonio, que yo testificaré con vosotros. Así será el Día del Resurgimiento, como vemos en la siguiente aleya: el Día del Resurgimiento él será su testigo (sura 4 – an Nisa, aleya 159).

[329]  Es decir, todo en la creación sigue ineludiblemente el plan de Allah, de una forma o de otra, siendo conscientes de ello o ciegamente, pero no hay nada ni nadie que pueda salirse de él.

[330]  Ver artículo XX.

[331]  En esta aleya se establece claramente el Islam como el único Din aceptable para Allah el Altísimo. Esta aleya abroga, pues, todo lo anterior y todo lo que pudiera venir después de la revelación recibida por Muhammad (s.a.s). No hay pues connivencia ni sincretismo. El hombre debe abandonar su subjetividad y absorber la objetividad divina a través del Islam. Ver artículo VIII y esquema 6.

[332]  En estos versículos bíblicos (Deuteronomio 28:16-57) Musa advierte a los Banu Isra-il lo que les acontecerá si desobedecen e incumplen el pacto con Allah. Todas estas maldiciones que se les anuncian ya se han cumplido:

Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los Cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los Cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová. Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá. Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta. El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido

a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó; y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado. Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo. El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren; para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija, al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

[333]  Ver artículo XX.

[334]  Ver artículo XI.

[335]  El término hanif حَنيف deriva del verbo hanafa حَنَفَ que significa –inclinarse por o hacia algo. Y la forma hanif حَنيف significa –inclinarse por un estado o tendencia correctos, tener un estado o tendencia correctos. De ahí que se aplique este término a quien a través del iytihad (investigación, reflexión, esfuerzo) llega a la clara convicción de la existencia de un solo Creador y se somete totalmente a Él.

[336]  Ver artículo XX.

[337]  Ver Infos 7 y 8.

[338]  Es decir, sin haberos sometido a Allah el Altísimo y haber tomado Islam como vuestro Din.

[339]  Ver Info 22.

[340]  Ver Info 6.

[341]  Ver artículo XXI.

[342]  En estos versículos bíblicos (Deuteronomio 28:16-57) Musa advierte a los Banu Isra-il lo que les acontecerá si desobedecen e incumplen el pacto con Allah. Todas estas maldiciones que se les anuncian ya se han cumplido con creces:

Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los Cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los Cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová. Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá. Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta. El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó; y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado. Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo. El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren; para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija, al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

[343]  Ver Info 22 y artículo XX.

[344]  Ver Info 27.

[345]  Ver Info 9.

[346]  Ver cuadro C6.

[347]  Ver Info 7 y 8.

[348]  Es decir, creen en todo lo que se ha hecho descender del Kitab –las suhuf de Ibrahim y Musa, el zabur de Daud, la Taurah, el Inyil y este Qur-an. Ver artículo XIV y esquema 19.

[349]  Ver apéndice K. La secuencia completa comienza en la aleya 121 con los preparativos para el enfrentamiento con los Quraish de Makkah. El profeta ha recibido una inspiración en la que se le asegura que saldrán victoriosos, ya que recibirán la ayuda de 3.000 malaikah; y al mismo tiempo, percibe que algunos de los compañeros flaquean ante lo que les espera, ante un combate tan desigual, por ello les comunica parte de la inspiración (aleya 124). En la aleya 125 continua la inspiración al Profeta (s.a.s), que éste ya no comunica a sus compañeros, pues no se refiere a Badr, sino a cualquier enfrentamiento con los idólatras –si resisten y son temerosos, recibirán la ayuda de 5.000 malaikah. Todo ello lo hizo el Altísimo para mostrar a los creyentes que la victoria es siempre de Allah y la concede a quienes se esfuerzan y son temerosos (aleya 126 y 127).

[350]  Ver Info 21, artículo VIII y esquema 6.

[351] La usura se multiplica a sí misma constantemente. Si el deudor no puede pagar se le retrasa la deuda aumentando el interés el doble; si alguien se retrasa en el pago, se le incrementan los intereses y así indefinidamente. A esta ignominia han añadido hoy los bancos la expropiación de la vivienda o de cualquier otro bien inmueble del deudor. Ver Info 7.

[352]  Ver Info 9.

[353]  Ver Info 27.

[354] Dando testimonio con sus obras de la verdad o con su muerte, luchando por la causa de Allah.

[355]  Ver Info 26.

[356]  Ver cuadro C5.

[357] Los musulmanes deben relacionarse con los no musulmanes únicamente en casos de absoluta necesidad o para guiarles al camino de rectitud (da’wah). Ver Infos 7 y 8.

[358] Algo de iniquidad había en sus corazones o alguna falta habían cometido y ello hizo que no tuvieran la determinación suficiente para rechazar el susurro del shaytan que les indujo a abandonar la lucha por miedo a la muerte.

[359]  En la nota a la aleya 36 de esta misma sura hemos hecho un pequeño análisis de la llamada salah al-istijarah صلاة الإستخارة. En esta aleya se vuelve a recalcar la idea de la “consulta”, como el mejor método para tomar decisiones. El Mensajero de Allah (s.a.s) consultaba a los creyentes en todos los asuntos, y también a sus esposas. La consulta evita la excesiva subjetividad en las decisiones.

[360]  El término árabe que hemos traducido por «deshonestidad» es ghal-la غَلَّ, que significa –hizo o causó que algo entrase en algo provocando confusión, mezclándose con eso en lo que entró y formando parte de él. También significa –actuó deshonestamente, como en la frase غَلَّ من المَغْنَم –tomó parte del botín deshonestamente; o también –actuó deshonestamente con respecto al botín.

Después de la batalla de Uhud, se le acusó al Mensajero de Allah (s.a.s) de haber actuado deshonestamente en el reparto del botín. Acusación ésta que chocaba frontalmente con el carácter propio de Muhammad (s.a.s), a quien todos sus conciudadanos denominaban al-amin, “el digno de confianza”. El Qur-an sale al paso de tal acusación y la hace extensiva a todos los Profetas –la deshonestidad es algo incompatible con ellos.

[361]  Ver apéndice E.

[362]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[363]  Ver apéndice O.

[364]  Ver artículo XIII.

[365] Ver artículo XXI.

[366]  Ver Info 5.

[367] Allah el Altísimo tiene mensajeros hombres y mensajeros malaikah y de entre ellos elige para cada tiempo y situación a los que Él quiere según Su Hikmah y siguiendo Su plan.

[368]  Ver referencia F17.

[369]  Ver apéndice C.

[370] Ver artículo XVIII.

[371]  Ver artículo XIV y esquema XIX.

[372]  Ver Info 26.

[373]  Ver Info 7 y 8.

[374]  Ver apéndice B, artículo XVII y esquema 11.

[375]  Ver cuadro C5.

[376]  Ver artículo III y XXII.

[377]  Ver Infos 9 y 26.

2.SURA DE LA VACA

AL-BAQARAH

سُورَةُ البَقَرَةِ

Medinense

Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim

(1) Alif, Lam, Mim[5]. (2) Ese es el Kitab[6] –contiene la verdad[7] y es guía para los que toman en serio Nuestros signos y Nuestras advertencias[8] (3) –los que creen en el Ghaib[9], establecen la salah[10] y del sustento que les hemos asignado dan una parte. (4) Creen en lo que se hace descargar sobre ti y en lo que se hizo descargar antes de ti, y de Ajirah[11] tienen certeza. (5) Esos son los que siguen la guía de su Señor y los que saldrán victoriosos. (6) A los encubridores[12] es igual que les adviertas o que no les adviertas, no creerán. (7) Allah les ha sellado el corazón y el oído[13], y ha oscurecido su visión con un velo[14]. Tendrán un terrible castigo. (8) Entre la gente –nas– los hay que dicen: “Creemos en Allah y en el Último Día[15],” pero no son creyentes. (9) Tratan de engañar a Allah y a los que creen, pero sólo se engañan a sí mismos, sin ser conscientes de ello. (10) En sus corazones hay una enfermedad que Allah agrava[16]. Tendrán un doloroso castigo por haber falseado la verdad. (11) Cuando se les dice: “No sembréis la corrupción en la Tierra,” responden: “Somos nosotros los que ponemos paz en ella y enderezamos lo que está torcido[17].” (12) ¿Acaso no son ellos los verdaderos corruptores, aunque no se den cuenta? (13) Y cuando se les dice: “Creed como cree la gente –nas,” dicen: “¿Habremos de creer como creen los necios?” ¿Acaso no son ellos los verdaderos necios, aunque no lo perciban? (14) Cuando se encuentran con los que creen, declaran: “Creemos;” mas cuando están a solas con sus shayatin[18], dicen: “Tened por seguro que somos de los vuestros. Tan sólo nos estábamos burlando[19].” (15) Es Allah Quien se burla de ellos y acrecienta su rebeldía, haciéndoles vagar errantes como si estuvieran ciegos[20]. (16) Son los que han vendido la guía a cambio del extravío, mas su comercio no les ha reportado ningún beneficio ni están guiados. (17) Son como aquel que enciende un fuego y cuando alumbra lo que está a su alrededor, Allah se lleva su luz y los deja en las tinieblas, sin ver ni comprender. (18) Sordos, mudos y ciegos, ¿cómo podrán volver al camino[21]? (19) O son como una lluvia torrencial que cae del cielo, portadora de oscuridad, truenos y relámpagos. Se tapan los oídos para no oír el estruendo del rayo que podría causarles la muerte. Allah sitia[22] a los encubridores en su extravío. (20) A punto está el relámpago de arrebatarles la vista. Cada vez que les alumbra, caminan con su luz, pero cuando la oscuridad se cierne sobre ellos, se quedan paralizados. Si esa fuera la voluntad de Allah, los dejaría sordos y ciegos[23]. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (21) ¡Gentes –nas! ¡Adorad a vuestro Señor! Es Él Quien os ha creado a vosotros y a los que hubo antes de vosotros[24]. Tomad en serio[25] Sus advertencias. (22) Os ha extendido la Tierra como si fuera una alfombra y ha levantado el firmamento como una sólida estructura. Hace caer agua del cielo y que con ella broten frutos de los que coméis. Así pues, ya que sabéis, no deis poder a otros que a Allah. (23) Si realmente dudáis acerca de lo que hacemos[26] descargar sobre Nuestro siervo, traed una sura como ésta y llamad a los testigos que tengáis aparte de Allah si es verdad lo que decís. (24) Mas si no podéis hacerlo, y nunca podréis, tened presente[27] el fuego cuyo combustible serán los hombres –nas– y las piedras, preparado para los encubridores. (25) A los que creen y actúan con rectitud[28] dales la buena nueva de Jardines por donde fluyen ríos. Cada vez que de ellos se les ofrezcan frutos dirán: “Así eran los que comíamos antes.” Mas sólo tendrán su apariencia[29]. En ellos disfrutarán de esposas puras y en ellos morarán para siempre. (26) Allah no se avergüenza de poner como ejemplo un mosquito o algo superior a él. Los que creen saben que es la verdad que emana de su Señor, pero los encubridores dicen: “¿Qué quiere conseguir Allah con este ejemplo?” Extraviar a muchos y guiar a muchos, pero sólo extravía con él a los rebeldes[30]. (27) Esos que rompen el pacto con Allah después de haberse comprometido a cumplirlo, escinden lo que Allah ha ordenado que esté unido y siembran la corrupción en la Tierra –esos son los perdedores. (28) ¡Cómo podéis renegar de Allah cuando estabais muertos[31] y os dio la vida! Después os hará morir y de nuevo os dará la vida. Luego, a Él habréis de volver. (29) Es Él Quien creó para vosotros todo cuanto hay en la Tierra. Luego se dirigió al firmamento y lo conformó en siete Cielos[32]. Es Él Quien tiene el conocimiento[33] de todo cuanto existe y según él actúa. (30) Cuando dijo tu Señor a los malaikah[34]: “Voy a poner un sucesor en la Tierra,[35]” dijeron: “¿Vas a poner en ella a quien siembre la corrupción y derrame sangre, siendo que nosotros declaramos Tu perfección y alabamos Tu pureza?” Dijo: “Yo sé lo que vosotros no sabéis.” (31) Y enseñó a Adam todos los nombres[36]. Luego los mostró a los malaikah y les dijo: “¡Informadme de los nombres de éstos si es cierto lo que decís!” (32) Dijeron: “¡En verdad que eres perfecto en Tus acciones y en Tu comprensión! No sabemos más de lo que Tú nos has enseñado. Posees el conocimiento y la Hikmah.” (33) Dijo: “¡Adam! Infórmales de sus nombres.” Cuando les hubo informado de sus nombres, exclamó: “¿No os dije que conocía el Ghaib[37] de los Cielos y de la Tierra, lo que evidenciáis y lo que habíais estado escondiendo?[38](34) Y cuando dijimos a los malaikah: “¡Servid[39] a Adam!” Todos aceptaron servirle, salvo Iblis[40], que renegó de lo que se le pedía que hiciera, se llenó de soberbia y fue de los encubridores[41]. (35) Dijimos: “¡Adam! Habita tú y tu grupo[42] en el jardín y comed de lo que hay en él a vuestro antojo, mas no os acerquéis[43] a este árbol, pues seríais de los transgresores.” (36) Mas el shaytan[44] les indujo a hacerlo para así sacarles del estado en el que se encontraban. Dijimos: “¡Salid todos de aquí! Unos seréis enemigos de otros. Tendréis en la Tierra una morada y todo aquello de lo que tengáis menester para vivir por un tiempo.” (37) Luego Adam recibió palabras[45] de su Señor, Quien le aceptó de nuevo –el Indulgente, el Compasivo. (38) Dijimos: “¡Salid todos de aquí! Y tened por seguro que os llegará de Mí[46] la guía –quienes la sigan no tendrán nada que temer ni habrá nada que les cause pesadumbre». (39) Que sepan los encubridores, los que niegan la veracidad de Nuestros signos[47], que estarán en el fuego, y en él penarán para siempre. (40) “¡Banu Isra-il[48]! Recordad los favores con los que os he agraciado, y cumplid el compromiso que adquiristeis Conmigo, que Yo cumpliré el que hice con vosotros. Temed Mi ira[49] (41) y creed en lo que hago descargar, confirmando lo que ya teníais. No seáis los primeros en encubrirlo ni vendáis Mis signos a bajo precio. Tomad en serio Mis advertencias[50].” (42) No revistáis la verdad de falsedad ni la ocultéis a sabiendas de lo que hacéis. (43) Estableced la salah, entregad la zakah[51] e inclinaos con los que se inclinan. (44) ¿Es que ordenáis a los hombres –nas– la virtud mientras vosotros mismos os olvidáis de practicarla, aun a pesar de que recitáis el Kitab? ¿Es que no vais a razonar? (45) Resistid[52] y haced de la salah vuestra fortaleza, pues a los humildes no les resulta una carga (46) –esos que creen en el encuentro con su Señor y que con toda certeza a Él habrán de volver. (47) “¡Banu Isra-il! Recordad los favores con los que os he agraciado, y que os haya preferido para una misión que no he encomendado a nadie más[53].” (48) Tomad en serio el Día[54] en el que ninguna nafs[55] recibirá la recompensa o el castigo de otra ni se aceptará intercesión alguna. Nadie podrá pagar el rescate de ningún otro ni tendrá en quien apoyarse. (49) Recordad cuando os salvamos de la gente de Firaun[56] que os imponían un terrible castigo, degollando a vuestros hijos y dejando con vida a vuestras mujeres. En ello tuvisteis una dura prueba de vuestro Señor[57]. (50) Partimos para vosotros el mar y os salvamos, sumergiendo a la gente de Firaun ante vuestros propios ojos. (51) Convinimos[58] con Musa cuarenta noches. Luego adorasteis al becerro[59] y caísteis en la más infame iniquidad. (52) Sin embargo, después de eso, pasamos por alto vuestra transgresión para que sintierais agradecimiento. (53) Dimos a Musa el Kitab[60] y el Furqan para que os guiarais. (54) Dijo Musa[61] a su pueblo: “Habéis echado inmundicia sobre vosotros mismos al haber adoptado el becerro como vuestro ilah[62]. Así pues, volveos arrepentidos a vuestro Creador[63], y mataos. Eso es mejor ante vuestro Hacedor.” Entonces os aceptó y se mostró indulgente y compasivo con vosotros. (55) Recordad cuando dijisteis[64]: “¡Musa! No creeremos en ti hasta que no veamos a Allah manifestarse abiertamente.” El rayo os fulminó mientras mirabais. (56) Luego, después de haber estado muertos, os devolvimos[65] a la vida para que de nuevo sintierais agradecimiento. (57) Os protegimos[66] con la sombra de la nube e hicimos que descendiera sobre vosotros el manna y el salwa[67]. ¡Comed de lo bueno con lo que os sustentamos! Ninguna aflicción Nos causaron sus transgresiones; antes bien, se afligieron a sí mismos. (58) Recordad cuando dijimos: “Entrad en esa ciudad y tomad lo que de bueno haya en ella, pero entrad por la puerta con recogimiento, diciendo: ‘Alívianos del peso de nuestras transgresiones –hittatun[68]’. Perdonaremos vuestras faltas, y a los que hagan el bien les daremos aún más.” (59) Mas los infames cambiaron lo que se les había dicho que dijeran. Por haberse rebelado hicimos descargar desde el cielo un castigo[69] contra ellos. (60) Recordad cuando Musa pidió que se le diera de beber a su gente. Dijimos: “Golpea la piedra con tu vara.” Brotaron de ella doce manantiales y todos sabían de donde tenían que beber[70]. ¡Comed y bebed de la provisión de Allah, y no sembréis la corrupción en la Tierra cometiendo maldades! (61) Y cuando dijisteis: “¡Musa! No soportaremos por más tiempo comer un único alimento, así que pide a tu Señor que haga brotar para nosotros de la tierra algo de legumbres, pepinos, ajos, lentejas y cebollas.” Dijo: “¿Queréis cambiar lo mejor por lo más bajo? Id a un misr[71] y tendréis lo que habéis pedido.” Se les impuso la vileza y la mezquindad, e incurrieron en la ira de Allah por encubrir Sus signos y matar a los Profetas sin ningún derecho, por haber desobedecido y ser de los transgresores. (62) Los que creyeron[72], los que se arrepintieron y volvieron al camino de rectitud hadu, los nasara y los sabiin –quienes de ellos hayan creído en Allah y en el Último Día, y hayan actuado rectamente tendrán su galardón junto a su Señor, y no habrá nada que les cause temor ni pesadumbre. (63) Recordad cuando os comprometisteis y elevamos por encima de vosotros el monte[73] –“tomad con fuerza lo que os damos y estudiadlo, aplicadlo y no seáis negligentes; antes bien, tomad en serio[74] lo que hay en él.” (64) Luego, después de eso, os desentendisteis. Si no hubiera sido por la gracia de Allah y por Su rahmah[75], os habríais perdido irremisiblemente. (65) De sobra conocéis la historia de aquellos de vosotros que violaron el sábado –sabt. Por ello les dijimos: “¡Sed monos aborrecibles![76](66) Hicimos de su castigo una lección ejemplar para los que estaban con ellos y para los que habían de venir después, así como una admonición para los que toman en serio Nuestras advertencias[77]. (67) Recordad cuando dijo Musa a su gente: “Allah os manda que sacrifiquéis una vaca[78].” Respondieron: “¿Nos tomas a burla?” Dijo: “Me refugio en Allah de hablar a la ligera.” (68) Dijeron: “Pide a tu Señor[79] que nos aclare cómo ha de ser.” Respondió: “Dice que no sea una vaca de edad avanzada ni tampoco muy joven, sino de mediana edad. Así pues, haced lo que se os ordena.” (69) Dijeron: “Pídele a tu Señor que nos aclare de qué color ha de ser.” Respondió: “Dice que sea una vaca de color azafranado, de un amarillo intenso, que alegre a quien la mire.” (70) Dijeron: “Pídele a tu Señor que nos informe de las características que ha de tener, pues todas las vacas nos parecen iguales y, ciertamente, si Allah quiere, daremos con lo que se nos pide.” (71) Respondió: “Ha dicho que sea una vaca que no haya sido trabajada ni para arar la tierra ni para regar el campo, sana y sin ningún defecto.” Dijeron: “Ahora nos has aclarado el asunto con exactitud,” y la degollaron, aunque a punto estuvieron de no hacerlo[80]. (72) Y cuando matasteis a un hombre y disputabais acerca de ello, Allah mostró lo que ocultabais. (73) Dijimos: “Golpeadle con alguna parte de ella.” Así es como Allah hace vivir lo muerto y muestra Sus signos para que podáis razonar. (74) Luego, después de eso, vuestros corazones se endurecieron como si fueran piedras[81], o aún más duros, pues hay piedras de las que nacen ríos, piedras que al hendirse mana de ellas agua, y piedras que se desploman por temor de Allah. Allah no está descuidado de lo que hacéis. (75) ¿Esperáis que os crean cuando un grupo de ellos escuchaba la palabra de Allah y a pesar de comprenderla alteraba sus significados, y ellos lo saben[82]? (76) Cuando se encuentran con los creyentes, dicen: “Creemos,” pero cuando se quedan a solas entre ellos, dicen: “¿Es que les vais a contar lo que Allah os ha dado a conocer para que lo utilicen como argumento contra vosotros ante vuestro Señor? ¿Es que no vais a razonar?” (77) ¿Acaso no son conscientes de que Allah sabe lo que guardan en secreto y lo que manifiestan? (78) De entre ellos los hay que son gente baja[83]. No conocen el Kitab, tan sólo sus deseos. No hacen, sino elucubrar. (79) Por ello –¡Ay de los que escriben el Kitab con sus propias manos y luego, para venderlo a bajo precio, dicen: “Esto viene de Allah”! ¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por la ruina que se han buscado[84]! (80) Dicen: “El fuego sólo nos tocará efímeramente, unos cuantos días.” Pregúntales si acaso han llegado a un pacto con Allah, ya que de ser así hacen bien en seguir alimentando sus esperanzas, pues Allah no rompe Sus compromisos, pero la realidad es que dicen sobre Allah lo que no saben. (81) Quienes busquen obtener alguna ganancia con la maldad, envueltos en sus iniquidades serán arrojados al fuego, donde penarán para siempre. (82) Mas los que crean y actúen con rectitud serán recibidos en el Jardín, donde morarán para siempre[85]. (83) Pactamos con los Banu Isra-il[86]: “No adoréis a otro que a Allah, y comportaos rectamente con vuestros padres, con vuestros familiares más allegados, con los huérfanos y con los pobres[87]. Hablad a la gente de buenas maneras. Estableced la salah y entregad la zakah[88].” Luego, a excepción de unos pocos, os desentendisteis y renegasteis de aquello que habíais pactado. (84) Primero os comprometisteis[89] ante Nosotros a no derramar vuestra sangre ni a expulsaros de vuestros hogares. Lo ratificasteis y sois testigos de ello. (85) Sin embargo, habéis sido vosotros los que os habéis dado muerte y habéis expulsado de sus hogares a un grupo de los vuestros, aliándoos injustamente contra ellos[90]. Y si luego os venían cautivos, pagabais su rescate cuando era una iniquidad que los hubierais expulsado. ¿Es que vais a creer en una parte del Kitab y vais a encubrir otra? Quien de vosotros lo haga no recibirá, sino humillación en esta vida, y en el Día del Resurgimiento[91] serán rechazados y enviados al más duro castigo. Allah no está descuidado de lo que hacéis. (86) Esos son los que han vendido Ajirah a cambio de la vida de este mundo. No se les aliviará el castigo[92] ni tendrán en quien apoyarse. (87) Le dimos[93] el Kitab a Musa y enviamos tras él a otros Mensajeros. A Isa, el hijo de Mariam, le dimos la clarificación y le reforzamos con el Ruh al-Qudus. ¿Acaso no os llenabais de soberbia cada vez que venía a vosotros un Mensajero, trayendo lo que no os agradaba? A unos los tratasteis de mentirosos y a otros los matasteis. (88) Dicen: “Nuestros corazones están incircuncisos[94].” ¡Maldígalos Allah por encubrir la verdad! ¡Qué poco es lo que creen! (89) Y ello a pesar de que les ha llegado un Kitab[95] de Allah, confirmación de lo que ya tenían. Pedían a Allah que les diera la victoria sobre los encubridores, pero cuando les ha llegado lo que con certeza saben que es la verdad, lo han encubierto. La maldición de Allah caerá sobre los encubridores. (90) ¡Por qué mal precio se han vendido a sí mismos! Han encubierto lo que Allah[96] ha hecho descargar por envidia de que haya descendido Su gracia sobre quien ha querido de Sus siervos[97]. Y así han incurrido en la ira de Allah una y otra vez. A los encubridores les espera un ignominioso castigo[98]. (91) Cuando se les dice: “Creed en lo que Allah ha hecho descargar,” dicen: “Creemos en lo que se descargó sobre nosotros,” y rechazan así lo que ha venido después, siendo, como es, la verdad que confirma lo que ya tenían. Pregúntales por qué entonces en el pasado mataron a los Profetas de Allah si eran creyentes[99]. (92) Os vino Musa con la clarificación. Sin embargo, después de eso, adorasteis al becerro[100], cometiendo así la mayor de las iniquidades. (93) Recordad cuando levantamos el monte[101] por encima de vosotros para sellar el compromiso que habíais aceptado de tomar con fuerza lo que os dábamos y de cumplir con todo aquello que se os ordenara. Dijeron: “Oímos y desobedecemos.” Se les dio a beber el becerro hasta llenar sus corazones[102] por haber encubierto la verdad. Aclárales que si fueran verdaderos creyentes, entenderían la maldad que alberga su creencia. (94) Si fuese verdad que la Última Morada junto a Allah les pertenece exclusivamente a ellos y a nadie más, desearían la muerte. (95) Mas nunca la desearán por miedo a las consecuencias de sus iniquidades. Allah conoce a los infames. (96) Ten por seguro que son ellos los que más se afanan por la vida de este mundo, más incluso que los idólatras[103]. Todos ellos desearían vivir mil años, pero eso no les apartaría del castigo que se les ha decretado. Allah es consciente de la intención que les mueve a actuar. (97) Advierte a todo aquel que sea enemigo de Yibril[104] que es él quien lo descarga en tu corazón por la voluntad de Allah, como una confirmación de lo que ya había –guía y buena nueva para los creyentes. (98) Quien sea enemigo de Allah, de Sus malaikah, de Sus Mensajeros y de Yibril y Mikal que sepa que Allah es enemigo de los encubridores. (99) Hemos descargado sobre ti aleyas[105] con la clarificación que sólo encubren los rebeldes. (100) ¿Acaso cada vez que se comprometan a cumplir un pacto habrá una parte de ellos que lo viole? Esta actitud prueba que la mayoría de ellos no cree. (101) Toda vez que les llegaba un Mensajero de Allah, confirmando lo que ya tenían, un grupo de los que recibieron el Kitab, el Kitab[106] de Allah, lo arrojaban por detrás de la espalda, como si no supieran. (102) Seguían[107] lo que recitaban los shayatin en el reinado de Sulayman[108], pero no fue Sulayman quien encubrió la verdad, sino que fueron los shayatin quienes la encubrieron, enseñando a los hombres la magia y lo que se había descargado en Bab-il sobre los dos malaikah, Harut y Marut. No enseñaban a nadie sus artes sin antes advertirle: “Somos una prueba, no encubras la realidad.” Sin embargo, desoyeron su admonición y aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa, a pesar de que era evidente que no podrían infligir a nadie daño alguno a no ser por la voluntad de Allah. Aprendieron lo que les perjudicaba y no lo que les beneficiaba. Supieron con certeza que quien lo comprare no tendría parte en la dicha de Ajirah. No cayeron en la cuenta del mísero precio por el que se estaban vendiendo a sí mismos. (103) Si hubieran creído y hubieran tomado en serio Nuestras advertencias[109], habrían sabido que el galardón que hay junto a Allah es mejor. (104) ¡Creyentes! No digáis raina[110], sino decid undhurna, y estad atentos a lo que se os responde. A los encubridores les espera un doloroso castigo[111]. (105) Los encubridores de entre la Gente del Kitab[112] y los idólatras no desean que se descargue sobre vosotros ningún bien de vuestro Señor, pero Allah distingue con Su rahmah[113] a quien quiere, según Su plan. Es Allah Quien posee la gracia infinita. (106) No abrogamos[114] o hacemos olvidar una aleya, sin que traigamos otra mejor o similar a ella. ¿Acaso no sabes que Allah tiene el poder sobre todas las cosas? (107) ¿Acaso ignoras que Allah tiene la soberanía de los Cielos y de la Tierra, y que fuera de Allah no tenéis quien os proteja ni en quien apoyaros? (108) ¿O acaso queréis inquirir a vuestro Mensajero, como ya antes le inquirieron a Musa? Quien cambie la creencia por el encubrimiento de la verdad se habrá extraviado del camino de rectitud. (109) Muchos de entre la Gente del Kitab desearían que volvierais a la idolatría después de haber creído, y ello por la envidia que sienten sus nafs[115], a pesar de que se les ha clarificado la verdad. Así pues, apartaos de ellos e ignoradles hasta que se imponga el plan de Allah. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (110) Estableced la salah y entregad la zakah[116]. Todo el bien que hagáis lo encontraréis junto a Allah. Allah es consciente de la intención que os mueve a actuar. (111) Dicen: “Sólo entrarán en el Jardín los hudan[117] y los nasara[118].” Esas son sus fantasías. Pídeles que traigan la prueba de tal aseveración si es verdad lo que dicen. (112) La realidad, en cambio, es muy distinta –quienes se sometan completamente a Allah y actúen con rectitud tendrán su galardón junto a su Señor, y no habrá nada que les cause temor ni pesadumbre. (113) Dicen los yahud[119]: “Los nasara no tienen fundamento alguno.” Y dicen los nasara: “Los yahud no tienen fundamento alguno.” Eso dicen a pesar de que ambos recitan el Kitab[120]. Eso mismo dicen los que no tienen conocimiento, el mismo discurso. Mas Allah juzgará entre ellos el Día del Resurgimiento[121] sobre lo que discrepaban. (114) ¿Y quién es más infame que quien prohíbe que en los masayid[122] de Allah se recuerde Su Nombre y se esfuerza por destruirlas? No deben entrar en ellas si no es con temor. En esta vida serán humillados y en Ajirah recibirán un terrible castigo[123]. (115) De Allah son el oriente y el occidente[124]. Por ello, donde quiera que os volváis, allí estará la Faz de Allah. Allah es el Inconmensurable, y actúa  según Su conocimiento. (116) Dicen: “Allah ha tomado una entidad como su hijo[125].” ¡Lejos está de toda imperfección, más allá de toda contingencia! La verdad es muy diferente –todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra Le pertenece, y todos Le obedecen sumisos. (117) Dio origen[126] a los Cielos y a la Tierra. Cuando decide un asunto, Le basta con decirle “¡Sé!” Y es[127]. (118) Y dicen[128] los que no tienen conocimiento: “¿Por qué no nos habla Allah o nos trae un signo?” Eso mismo decían los que hubo antes de ellos, el mismo discurso –se asemejan sus corazones. Hemos clarificado Nuestros signos[129] para los que tienen certeza. (119) Ten por seguro que te hemos[130] enviado con la verdad como portador de buenas nuevas y como advertidor. No se te exigirá responsabilidad alguna por los que sean arrojados al yahim[131]. (120) No estarán complacidos contigo los yahud ni los nasara[132] hasta que no sigas su mil-lah[133]. Declárales que la guía de Allah es la verdadera guía. Si siguieras sus deseos después del conocimiento que has recibido, no tendrías quien te protegiera de Allah[134]. (121) Los que recibieron el Kitab[135] y lo recitan sin cambiar nada, son los que creen en él. Mas quienes lo utilizan para encubrir con él la verdad, esos son los que están perdidos. (122) “¡Banu Isra-il! Recordad los favores con los que os he agraciado[136] y que os haya preferido para una misión que no he encomendado a nadie más.” (123) Temed un Día[137] en el que nadie será recompensado ni castigado por lo que haya hecho otro, ni se le aceptará ningún rescate ni intercesión, ni tendrá en quien apoyarse. (124) Después de que su Señor[138] pusiera a prueba a Ibrahim[139] con órdenes que éste cumplió plenamente, dijo: “Voy a hacer de ti un imam[140] para la gente –nas.” Dijo: “¿También de mis descendientes?” Dijo: “Mi encomienda no atañe a los infames.” (125) E hicimos de la casa un lugar seguro en el que pudiera reunirse la gente –nas. Tomad el maqam de Ibrahim como lugar donde ofrecer la salah. Pactamos[141] con Ibrahim e Ismail –“Purificad Mi Casa” para los que la circunvalen, para los que allí estén dedicados a la adoración y para los que se inclinen y postren. (126) Dijo Ibrahim: “¡Señor! Haz de esta tierra un lugar seguro y provee de frutos a los que de su gente crean en Allah y en el Último Día.” Dijo: “En cuanto a los encubridores los dejaré ocupados en sus quehaceres por un tiempo y luego los llevaré a rastras al castigo del fuego. ¡Qué mal destino!” (127) Ibrahim e Ismail suplicaban mientras levantaban los cimientos de la Casa[142]: “¡Señor nuestro! ¡Acéptanoslo! Tú eres Quien oye las súplicas y Quien tiene conocimiento de todas las cosas. (128) ¡Señor nuestro! Haz que estemos sometidos a Ti, y haz de nuestra descendencia una ummah[143] sometida a Ti. Muéstranos los ritos de adoración y los lugares donde debamos celebrarlos, y vuélvete a nosotros con Tu perdón y Tu gracia. Tú eres el Indulgente, el Compasivo. (129) ¡Señor nuestro! Envíales un Mensajero de entre ellos que les recite Tus aleyas y les enseñe el Kitab y la Hikmah[144], y los purifique. Tú eres el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría.” (130) ¿Quién puede apartarse, por detestarla, de la mil-lah[145] de Ibrahim, sino aquél que se hace necio a sí mismo? Lo escogimos por su pureza en esta vida y en la Última estará entre los que hayan actuado con rectitud. (131) Cuando su Señor le ordenó: “¡Sométete!” Respondió: “Me someto al Señor de Todos los Dominios[146].” (132) Encomendó Ibrahim a sus hijos, como también hiciera Yaqub: “¡Hijos míos! Allah ha elegido para vosotros por su pureza el Din[147] que debéis seguir. No muráis, pues, sin estar sometidos –muslimun.” (133) ¿O acaso fuisteis testigos cuando la muerte se le presentó a Yaqub y dijo a sus hijos: “¿Qué adoraréis cuando yo ya no esté?” Dijeron: “Adoraremos a tu Ilah[148] y al Ilah de tus padres[149] –Ibrahim, Ismail e Ishaq– al Único Ilah. A Él estaremos sometidos.” (134) Esa es una ummah[150] que ya pasó. Recibirá lo que se haya merecido y vosotros recibiréis lo que os hayáis merecido. No se os pedirán cuentas por lo que hayan hecho. (135) Dicen: “Sed hudan o nasara para estar guiados.” Corrígeles y diles que, antes bien, sigan la mil-lah de Ibrahim que era hanifa[151], y no de los idólatras. (136) Decid: “Creemos en Allah, en lo que se ha hecho descargar sobre nosotros y en lo que se hizo descargar sobre Ibrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub, y sobre las Asbat[152]; en lo que le fue dado a Musa e Isa, y en lo que su Señor dio a los Profetas. No hacemos distinción alguna entre ellos, y a Él estamos sometidos.” (137) Si creen en lo mismo que creéis vosotros, estarán guiados, pero si se apartan, habrán caído en un cisma que les alejará de la guía. Allah te basta contra ellos. Él está atento a todo cuanto acontece en Su creación y actúa según Su conocimiento. (138) ¡El tinte[153] de Allah! ¿Y quién es mejor que Allah tintando? Es a Él a quien adoramos. (139) Pregúntales si acaso os discuten sobre Allah –vuestro Señor y el suyo. Para vosotros, vuestras obras; y para ellos, las suyas. Confírmales que a Él adoráis con toda la sinceridad de vuestro corazón. (140) ¿O acaso dicen que Ibrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub y las Asbat eran hudan o nasara[154]? Pregúntales si son ellos los que saben o es Allah Quien sabe. ¿Quién es más infame que quien oculta el testimonio que Allah le ha confiado? Allah no está descuidado de lo que hacéis. (141) Esa es una ummah[155] que ya pasó. Recibirá lo que se haya merecido y vosotros recibiréis lo que os hayáis merecido. No se os pedirán cuentas por lo que hayan hecho. (142) Dirán los necios: “¿Qué les ha hecho abandonar la qiblah[156] hacia la que solían volverse?” Respóndeles que de Allah son el oriente y el occidente. Él guía a quien quiere al camino de rectitud. (143) De este modo hemos hecho de vosotros una ummah ecuánime y equilibrada para que seáis testigos de los hombres y para que el Mensajero lo sea de vosotros. No te hemos permitido que te dirigieras hacia esa qiblah, sino para mostrar quién seguiría al Mensajero y quién se volvería atrás. Y en verdad que les ha resultado inadmisible, excepto a los que Allah ha guiado. Allah nunca haría que fuera en vano vuestra creencia. Allah es con el hombre benévolo, compasivo. (144) Hemos visto cómo volvías tu rostro al cielo. Vamos a darte una qiblah que te satisfaga. Así pues, vuélvete en dirección al Masyid al-Haram[157]. Allí donde os encontréis, volved el rostro en dirección a él. Los que recibieron el Kitab saben que es la verdad de su Señor. Allah no está descuidado de lo que hacen. (145) Ten por seguro que si les dieras toda clase de pruebas a los que recibieron el Kitab, no seguirían tu qiblah ni tú vas a seguir la suya ni unos seguirán la qiblah de otros. Si siguieras sus deseos después del conocimiento que has recibido, serías tan infame como ellos. (146) Esos a quienes dimos el Kitab reconocen que esa es la verdad como reconocen a sus propios hijos, pero hay un grupo de ellos que, aun a sabiendas, la ocultan. (147) La verdad viene de tu Señor. No seas, pues, de los que dudan. (148) Cada uno tiene una posición en la pista de la vida[158]. ¡Corred, pues, hacia el bien! Dondequiera que estéis Allah os hará volver a Él. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (149) Por donde quiera que salgas, vuelve tu rostro en dirección al Masyid al-Haram, y no dudes de que sea la verdad lo que te anuncia tu Señor. Allah no está descuidado de lo que hacéis. (150) Por donde quiera que salgas, vuelve tu rostro en dirección al Masyid al-Haram. Allí donde estéis volved el rostro en dirección a él, de modo que nadie pueda argumentar contra vosotros, salvo los infames. “Mas no les temáis a ellos, temedme sólo a Mí para que de esta forma complete Mi bendición sobre vosotros y para que os guieis[159].” (151) Asimismo, os hemos enviado un Mensajero surgido de entre vosotros que os recita Nuestras aleyas, os purifica, os enseña el Kitab y la Hikmah, y lo que no sabíais[160]. (152) Así pues, “recordadme, que Yo os recordaré; agradecedme, y no me ignoréis[161].” (153) ¡Creyentes! Resistid[162] y buscad apoyo en la salah. Allah está con los que resisten. (154) No digáis de los que han caído luchando por la causa de Allah que están muertos. Muy al contrario, están vivos aunque no os deis cuenta[163]. (155) Tened por seguro que os pondremos a prueba con lo que os cause temor, con el hambre y con la disminución en la riqueza, en vidas y en hijos, pero sabed que hay buenas nuevas para los que resisten[164]. (156) Esos que cuando les acontece alguna desgracia dicen: «De Allah somos y a Él hemos de volver.» (157) Sobre ellos desciende la gracia de su Señor y la rahmah[165], y están guiados. (158) Safa y Marwah[166] forman parte de los ritos de Allah. Así pues, recorrer la distancia que separa ambas colinas no debería resultarle incómodo a quien peregrine a la casa o la visite para hacer umrah ni tampoco hacerle pensar que comete una falta. Quien se complazca en hacer el bien que sepa que Allah tiene en cuenta las obras de Sus siervos y actúa según Su conocimiento. (159) A los que ocultan la evidencia de lo que hemos descargado y la guía después de haberlo clarificado para la gente –nas– en el Kitab[167], a esos Allah los maldecirá y los maldecirán los maldecidores, (160) salvo a los que se arrepientan, se enmienden y lo hagan manifiesto[168]. “A ésos Me volveré con Mi perdón, pues Yo soy el Indulgente, el Compasivo[169].” (161) La maldición de Allah, la de los malaikah[170] y la de los hombres caerá sobre aquellos que hayan muerto encubriendo la verdad. (162) Malditos serán para siempre. No se les aliviará el castigo ni se les dará respiro alguno. (163) Vuestro Ilah[171] es el Único Ilah. No hay ilah, sino Él, el Rahman[172], el Compasivo. (164) En la creación de los Cielos y de la Tierra[173], en la alternancia de la noche y del día, en los barcos[174] que surcan el mar para beneficio de la gente –nas, en el agua que Allah hace descender del cielo con la que da vida a una tierra que estaba muerta, en la diseminación por toda ella de las más variadas criaturas, en el cambio de dirección de los vientos, en las nubes que sometidas discurren entre el cielo y la tierra –en todo ello hay signos para la gente que razona. (165) Sin embargo, hay quienes han tomado aparte de Allah entidades[175] a las que dan poder y a las que veneran como se venera a Allah, pero el amor que los creyentes sienten por Allah es más fuerte. Si los infames pudieran percibir la realidad, verían el castigo que les espera y entenderían que todo el poder es de Allah y que Allah es implacable castigando. (166) Cuando vean el castigo, los que contaban con fieles seguidores se desentenderán de ellos y se romperán los ficticios lazos que les unían. (167) Dirán sus seguidores: “Si se nos diera otra oportunidad, los abandonaríamos como ellos nos han abandonado.” Allah los mortificará, mostrándoles sus obras. No tendrán forma de salir del fuego. (168) ¡Gentes –nas! Comed de lo lícito y bueno que hay en la Tierra, y no sigáis los pasos del shaytan. Él es para vosotros un claro enemigo[176]. (169) Os ordena el mal y la indecencia, y que digáis de Allah lo que no sabéis[177]. (170) Cuando se les dice: “Seguid lo que Allah ha hecho descender,” dicen: “¡No haremos tal cosa! Seguiremos lo que seguían nuestros padres.” ¿Incluso si sus padres no razonaban sobre aquello que adoraban ni estaban guiados[178]? (171) La imagen de los encubridores es como la de quien le grita a lo que sólo percibe llamadas y voces. Sordos, mudos y ciegos –son incapaces de razonar. (172) ¡Creyentes! Comed de las cosas buenas con las que os sustentamos y agradeced a Allah si en verdad es a Él a Quien adoráis. (173) Se os prohíbe lo muerto, la sangre, la carne de cerdo y la de lo que no haya sido sacrificado en el nombre de Allah. No obstante, no tendrá culpa quien se vea forzado a ello, siempre que no haya en él rebeldía ni deseo de traspasar los límites marcados. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (174) Los que ocultan lo que Allah ha hecho descargar del Kitab[179] y lo venden a bajo precio no ingerirán en sus vientres, sino fuego y el Día del Resurgimiento[180] Allah no les hablará ni les purificará. Para ellos habrá un doloroso castigo. (175) Esos son los que han cambiado la guía por el extravío y el perdón por el castigo. ¡Y con qué firmeza se dirigen al fuego! (176) Y ello después de que Allah haya hecho que se descargue el verdadero Kitab[181] con la verdad. Los que discrepan sobre él han caído en un cisma que les aleja irremisiblemente de la guía. (177) No reside la virtud en que dirijáis el rostro hacia oriente u occidente; antes bien, el virtuoso es el que cree en Allah, en el Último Día[182], en los malaikah[183], en el Kitab y en los Profetas[184]; el que por amor a Él da de su riqueza a los parientes, a los huérfanos, a los pobres, a los viajeros, a los mendigos y para liberar cautivos; el que establece la salah y paga la zakah[185]; el que es fiel a los compromisos que contrae; el que resiste con firmeza en los momentos de infortunio y adversidad, y continúa la lucha con valor. Ésos son los veraces y ésos son los temerosos[186]. (178) ¡Creyentes! Se os ha prescrito el talión[187] en caso de asesinato –libre por libre, esclavo por esclavo y mujer por mujer. Pero si el pariente más cercano del que ha sido asesinado le perdona parte del precio de sangre, que actúe de forma razonable y le pague generosamente lo que solicite. Esto es un alivio que Allah os da y una rahmah[188]. Quien vaya más allá de estos límites tendrá un doloroso castigo. (179) ¡Vosotros, los dotados de entendimiento! Sabed que en el talión hay vida y hace que sintáis temor[189]. (180) Se os ha prescrito que cuando a alguno de vosotros se le presente la muerte y tenga bienes que dejar, que los legue debidamente a los padres y a los familiares más allegados. Es una obligación para los que toman en serio Nuestras advertencias[190]. (181) Quien lo cambie después de haberlo oído que sepa que la falta recaerá sobre él. Allah está atento a lo que hacéis, y actúa según Su conocimiento. (182) No incurre en falta quien por temor a que el testador no actúe con rectitud o incurra en delito busque un arreglo entre las partes. Allah es el Perdonador, el Compasivo[191]. (183) ¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que hubo antes de vosotros para que os guardéis de los excesos[192]. (184) Y ello por un determinado número de días. Mas el que de vosotros esté enfermo o de viaje, que ayune en otro momento por el mismo número de días. Para los que puedan ayunar la remisión por haber omitido[193] este deber será alimentar a un pobre. Quien voluntariamente haga el bien, eso es mejor para él, como es mejor para vosotros que ayunéis. (185) El mes de Ramadhan es el mes en el que se hizo descargar el Qur-an, guía para los hombres –nas, y la clarificación que trae la guía y el Furqan[194]. Así pues, quien de vosotros se encuentre durante ese mes en el lugar donde reside y se haya visto la Luna, que ayune; y el que esté enfermo o de viaje, que lo haga en otro momento por el mismo número de días. Allah quiere para vosotros lo fácil, no lo difícil. Quiere que completéis el número de días y que proclaméis Su grandeza por haberos guiado, y que seáis agradecidos. (186) “Cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí, diles que estoy cerca y que respondo al ruego del que pide cuando Me pide. Así pues, que ellos Me respondan y crean en Mí para que de esta forma estén siempre rectamente guiados[195].” (187) Se os ha hecho lícito tener relaciones sexuales con vuestras mujeres la noche de los días que ayunáis. Ellas son un vestido para vosotros y vosotros sois un vestido para ellas. Allah ha sabido que os traicionabais y por ello se ha vuelto a vosotros y os ha perdonado. Ahora pues, uníos con ellas y haced libremente lo que Allah os ha hecho lícito. Comed y bebed hasta que distingáis el hilo blanco del hilo negro con la luz de la incipiente alba. Luego completad el ayuno hasta la noche. No tengáis relaciones con ellas si hacéis retiro en los masayid mientras dure el retiro. Estos son los límites de Allah –no os acerquéis a ellos. Con estas aleyas clarifica Allah a la gente –nas– Su sabiduría para que de esta forma se mantengan firmes en la guía[196]. (188) No os apropiéis de los bienes de los demás por medio del engaño ni tratéis de seducir a los jueces para arrebatarle a otro –delictivamente y a sabiendas– parte de su riqueza. (189) Te preguntan acerca de las fases de la Luna. Aclárales que su función es marcar los meses y establecer el tiempo del Hayy. La virtud[197] no reside en que entréis en las casas por detrás[198], sino en que tengáis temor. Así pues, entrad en las casas por la puerta y temed a Allah para que salgáis victoriosos. (190) Combatid por la causa de Allah a quienes os combatan, pero no os excedáis. Allah no ama a los que se exceden. (191) Matadlos donde quiera que los encontréis y expulsadlos de donde os hayan expulsado. La fitnah[199] es más grave que matar. No luchéis contra ellos junto al Masyid al-Haram si ellos no luchan contra vosotros, pero si os atacan, matadlos. De esta forma recompensamos a los encubridores. (192) Mas si deponen su actitud, que sepan que Allah es el Perdonador, el Compasivo. (193) Luchad contra ellos hasta que no haya más fitnah y se establezca el Din de Allah. Si realmente desisten, no mostréis hostilidad, excepto contra los nefarios. (194) Mes haram por mes haram[200]. Para todo lo que sea haram deberá aplicarse el talión. Quien se exceda con vosotros, excederos con él en la misma medida. Tomad en serio las advertencias de Allah, y sabed que Allah está con los que toman en serio Sus advertencias[201]. (195) Poned vuestra riqueza al servicio de Allah, y que vuestro amor por ella no os arroje a la destrucción, y haced el bien. Allah ama a los que actúan con rectitud. (196) Realizad el Hayy y la umrah sin omitir nada para cumplir con la voluntad de Allah. Mas si os vierais impedidos, sacrificad un animal que no os resulte gravoso, y no os afeitéis la cabeza hasta que no le llegue el turno a lo que vayáis a sacrificar. Si alguno de vosotros estuviera enfermo o tuviera algún daño en la cabeza, que ayune como remisión, dé sadaqah o sacrifique. Cuando vuelva a regularizarse vuestra situación, quien desee realizar la umrah con el Hayy que sacrifique un animal que no le sea gravoso. Mas quien no se lo pueda permitir que ayune tres días estando en el Hayy y siete una vez estéis de vuelta, hasta completar un total de diez. Esto atañe a quien no resida en al Masyid al-Haram[202]. Tomad en serio las advertencias de Allah y sabed que Allah es implacable castigando. (197) Quien decida iniciar los ritos del Hayy en los meses que han sido fijados que no tenga relaciones sexuales ni caiga en el desorden moral ni entre en disputas. El bien que hagáis, Allah lo conoce. Aprovisionaos para el viaje, aunque la mejor provisión que podéis llevar con vosotros es el temor. “Temedme, vosotros los dotados de entendimiento[203].” (198) Vuestro Señor os permite hacer comercio lícito durante el Hayy como un medio de procuraros el sustento. Y cuando salgáis de Arafat, invocad a Allah junto al-Mash’ar al-Haram[204]. Recordad cómo os guió, sacándoos del extravío en el que estabais. (199) Luego, salid con la gente y pedid perdón a Allah. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (200) Cuando hayáis cumplido con vuestros ritos, recordad a Allah como solíais recordar a vuestros antepasados o con un recuerdo aún más fuerte. Hay quienes dicen: “¡Señor nuestro, danos en esta vida!” Mas no habrá para ellos parte en Ajirah[205]. (201) Y hay otros que dicen: “¡Señor nuestro, danos lo bueno en esta vida y lo bueno en la otra, y sálvanos del castigo del fuego!” (202) A esos se les dará lo que se hayan merecido. Allah es rápido en llevar la cuenta. (203) Invocad a Allah en días señalados. No comete falta quien se apresure en hacerlo en dos días ni tampoco quien lo alargue, con tal de que lo haga con temor. Tomad en serio las advertencias de Allah[206], y sabed que ante Él habréis todos de comparecer. (204) Entre la gente –nas– los hay que te maravillan con su discurso sobre la vida de este mundo y toman a Allah por testigo de lo que hay en sus corazones. Sin embargo, son los más acérrimos adversarios. (205) Cuando se dan media vuelta, todo su esfuerzo lo dedican a corromper en la Tierra, a destruir los campos de cultivo y a exterminar toda progenie. Allah no ama la corrupción[207]. (206) Cuando se les dice que tomen en serio las advertencias de Allah, la soberbia se apodera de ellos, moviéndoles al mal. Suficiente castigo tendrán con yahannam[208]. ¡Qué terrible morada! (207) Y entre la gente –nas– los hay que dan su propia vida buscando la complacencia de Allah. Allah es benévolo con Sus siervos[209]. (208) ¡Creyentes! Entrad completamente y sin restricciones en el Islam, y no sigáis los pasos del shaytan[210]. Él es para vosotros un claro enemigo. (209) Si os dejáis inducir a error después de la clarificación que habéis recibido, sabed que Allah es el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (210) ¿Acaso están esperando a que venga Allah entre nubes y con Él los malaikah y se decida su suerte? Es Allah Quien decide todos los asuntos. (211) Pregunta a los Banu Isra-il[211] cuántos signos evidentes les mostramos. Allah castigará severamente a quienes después de haber recibido Su gracia, la cambien por el extravío. (212) A los encubridores se les ha hecho[212] apetecible la vida de este mundo. Se burlan de los que creen, pero el Día del Resurgimiento los que hayan tomado en serio Nuestras advertencias estarán por encima de ellos. Allah da el sustento a quien quiere sin limitación. (213) Los hombres –nas– eran una única ummah, y Allah envió a Profetas como anunciadores de buenas nuevas y advertidores, e hizo que descendiera con ellos el Kitab, portador de la verdad[213], para que dirimiesen con él las disputas de la gente –nas. Y fueron esos, a los que se les había dado el Kitab, los que más discutían entre ellos por envidia, a pesar de haber recibido la clarificación, pero Allah guió a los creyentes con la verdad y, por Su voluntad, entendieron aquello sobre lo que discrepaban. Allah guía a quien quiere al camino de rectitud. (214) ¿O es que contáis con entrar en el Jardín sin que os acontezca algo similar a lo que les acaeció a los que os precedieron? Les tocó el infortunio y la desgracia, y se estremecieron hasta el punto de que el Mensajero y quienes creían con él dijeron: “¿Cuándo llegará el apoyo de Allah?” Cercano está el apoyo de Allah[214]. (215) Te preguntan sobre lo que deben dar. Respóndeles: “Lo que de bueno deis, dadlo a vuestros padres y a vuestros parientes, a los huérfanos, a los pobres y a los viajeros.” El bien que hagáis, Allah lo conoce. (216) Se os ha decretado que luchéis, aunque os resulte odioso. Puede que haya algo que detestéis y que, sin embargo, sea un bien para vosotros; y puede que haya algo que améis y que, sin embargo, sea un mal para vosotros. Allah conoce siempre la mejor opción, mientras que vosotros no podéis calcular las consecuencias de vuestras acciones[215]. (217) Te preguntan si está permitido luchar en los meses en los que se ha decretado que es haram. Respóndeles: “Luchar en esos meses es una falta grave, pero obstaculizar el camino de Allah, encubrirlo, impedir el acceso al Masyid al-Haram y expulsar a su gente, es más grave ante Allah. La fitnah es peor que matar. Si pueden, seguirán luchando contra vosotros hasta que abandonéis vuestro Din y volváis a las prácticas idólatras de antes. Quien de vosotros abandone su Din y muera encubriendo la verdad, vanas habrán sido sus obras en esta vida, y vanas lo serán en Ajirah[216]. Serán arrojados al fuego, en el que penarán para siempre. (218) Los que creen, emigran y luchan en el camino de Allah confían en Su rahmah. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (219) Te preguntan sobre las bebidas alcohólicas y los juegos de azar. Aclárales que en ambas cosas hay mucho daño para la gente –nas– y hay beneficio, pero el daño es mayor. Y te preguntan por lo que deben gastar. Diles que gasten de lo que les sobre después de haber cubierto sus necesidades[217]. Así os clarifica Allah Sus aleyas para que reflexionéis (220) sobre esta vida y sobre Ajirah[218]. Te preguntan sobre cómo deben relacionarse con los huérfanos. Respóndeles que procurando lo mejor para ellos. Si juntáis vuestros bienes con los suyos, sabed que son vuestros hermanos. Allah discrimina entre el que corrompe las cosas y el que las enmienda[219]. Si Allah quisiera, os trataría con dureza. Allah es el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (221) No os caséis con las idólatras hasta que no crean. Una cautiva creyente es mejor que una idólatra libre, aunque os resulte atractiva. No caséis a vuestras mujeres con los idólatras hasta que no crean. Un cautivo creyente es mejor que un idólatra libre, aunque os atraiga. Ellos invitan al fuego [220], mientras que Allah, por Su gracia, invita al Jardín y al perdón, y clarifica Sus signos a la gente –nas– para que reflexionen. (222) Te preguntan sobre la menstruación. Aclárales que es una impureza. Así pues, absteneos de tener relaciones con las mujeres mientras menstrúen, y no os acerquéis a ellas hasta que no estén puras de nuevo. Una vez que se hayan purificado, id a ellas por donde Allah os ha ordenado. Allah ama a los que se arrepienten y se purifican. (223) Vuestras mujeres son para vosotros un campo de siembra. Id a vuestro sembrado por donde más os plazca. Apresuraos[221] al bien para que pese en vuestro favor. Temed a Allah y sabed que con toda certeza os encontraréis con Él. Anuncia buenas nuevas a los creyentes. (224) No hagáis de Allah en vuestros juramentos un pretexto que os impida actuar con rectitud y temor. Y reconciliar a los hombres. Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (225) Allah no os pedirá cuentas por lo que de irreflexivo haya en vuestros juramentos, sino por la intención que hubieran albergado vuestros corazones. Allah es el Perdonador, el que Controla Su Ira. (226) Para aquéllos que juren no mantener relaciones sexuales con sus mujeres hay una espera –aunque ardan de deseos– de cuatro meses. Y si regresan a ellas, que sepan que Allah es el Perdonador, el Compasivo. (227) Pero si con clara determinación deciden el divorcio, Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (228) Las divorciadas deberán esperar tres menstruaciones antes de estar en disposición de volver a casarse. Si creen en Allah y en el Último Día, que no oculten lo que su Señor haya originado en sus matrices. Si sus esposos quieren reconciliarse, tienen más derecho a volver con ellas dentro de ese plazo. Y éstas tienen, según lo que es razonable, los mismos derechos que los que sus maridos tienen sobre ellas, pero los hombres tienen un rango por encima de sus esposas. Allah es el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (229) El divorcio son dos veces. Después, se retiene a la mujer sin causarle ningún daño o se le deja ir de la mejor manera. No os está permitido quedaros con nada de lo que les hayáis dado, a menos que ambos teman no poder mantenerse dentro de los límites de Allah. Si teméis no poder manteneros dentro de los límites de Allah, no hay falta para ninguno de los dos si ella ofrece alguna compensación como forma de rescatarse a sí misma[222]. Estos son los límites de Allah, no los traspaséis. Sólo los infames los traspasan. (230) Si la divorcia de forma irrevocable, ya no le será lícito volver con ella, a no ser que ésta se case con otro hombre y éste la divorcie a su vez. En ese caso no hay falta si vuelven a casarse y creen poder mantenerse dentro de los límites de Allah. Estos son los límites que Allah clarifica para la gente de conocimiento. (231) Si divorciáis a las mujeres y llegan al final de su plazo de espera, retenerlas de forma adecuada o dejadlas ir, pero si las retenéis, no les causéis ningún daño, transgrediendo de esta forma lo que es justo. Quien lo haga habrá cometido iniquidad en contra de sí mismo. No toméis a burla las órdenes de Allah[223], y recordad las bendiciones que Allah os ha concedido, y lo que del Kitab[224] y de la Hikmah ha hecho que se descargue sobre vosotros para aleccionaros. Temed a Allah[225] y sabed que Allah tiene el conocimiento de todo cuanto existe y según él actúa. (232) Cuando las mujeres que hayáis divorciado lleguen al final de su período de espera, no les impidáis que vuelvan a casarse con sus esposos anteriores, si es de mutuo acuerdo y de la forma adecuada. A esto se exhorta a aquéllos de vosotros que crean en Allah y en el Último Día[226]. Esto será más puro y más limpio para vosotros. Allah conoce siempre la mejor opción, mientras que vosotros no podéis calcular las consecuencias de vuestras acciones. (233) Las madres deberán amamantar a sus hijos durante dos años si desean completar la lactancia. Es al progenitor a quien corresponde mantenerlas y vestirlas según lo que es razonable. A nadie se le impone una carga por encima de su capacidad. Ninguna madre debe salir perjudicada por causa de su hijo ni tampoco ningún padre. Lo mismo se aplica al heredero[227]. No hay falta si ambos, de común acuerdo, deciden destetarlo ni hay falta si acordáis que alguien amamante a vuestros hijos, siempre que paguéis por ello lo que hayáis estipulado de antemano. Tomad en serio las advertencias de Allah[228] y sabed que Allah es consciente de la intención que os mueve a actuar. (234) Las esposas de los que de vosotros fallezcan deberán esperar cuatro meses y diez (días) para poder disponer de sí mismas. Una vez concluido este plazo, no sois responsables de lo que hagan según lo que es razonable en su caso. Allah tiene el registro completo de todas vuestras acciones. (235) No incurrís en falta si manifestáis a las mujeres[229] vuestro interés en casaros con ellas ni tampoco si lo ocultáis. Allah sabe que pensaréis en ellas, pero no os prometáis en secreto. Hacedlo con palabras convenientes. No decidáis el contrato de matrimonio hasta que no haya concluido el periodo de espera prescrito. Sabed que Allah sabe lo que hay en vosotros. Así pues, guardaos de Él y sabed que Allah es el Perdonador, el que Controla Su Ira[230]. (236) No incurrís en falta si divorciáis a las mujeres antes de haber consumado el matrimonio o entregado la dote, pero gratificadlas con algún bien de acuerdo a lo que sea razonable en vuestro caso –el pudiente según la medida de su capacidad y el menesteroso según la suya. El que desee actuar con rectitud que lo haga de esta manera. (237) Si las divorciáis antes de haber consumado el matrimonio y después de haberles asignado la dote, dadles la mitad de la misma, a no ser que ellas renuncien o renuncie aquél en cuyo poder está el contrato de matrimonio[231]. Renunciar está más cerca del temor. No olvidéis favoreceros entre vosotros. Allah ve la intención que os mueve a actuar. (238) Sed cuidadosos con las salawat[232], alejándoos de los extremos[233], y dirigíos a Allah con devoción. (239) Mas si teméis que pueda ocurriros algún percance, ofrecedlas de pie o montados, y cuando estéis en situación normal, alabad a Allah como os ha enseñado. Antes no sabíais cómo hacerlo. (240) A las esposas de aquéllos de vosotros que mueran les corresponde el legado de un año de manutención y que no las expulséis de casa, pero si ellas mismas la abandonan motu proprio, no sois responsables de lo que hagan, dentro de lo que es razonable en su caso. Allah es el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (241) Beneficiad a las divorciadas con algún bien que sea justo. Quien desee ser de los temerosos, que actúe de esta manera. (242) Así os clarifica Allah Sus signos para que razonéis. (243) ¿Te has fijado[234] en los que salieron de sus casas por miles, temiendo que les llegara la muerte? Allah les dijo: “¡Morid!” Después los devolvió a la vida. Allah no cesa de otorgar Sus bendiciones a los hombres. Sin embargo, la mayoría de ellos no agradecen. (244) Combatid por la causa de Allah, y sabed que Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (245) ¿Quién ofrecerá a Allah un productivo préstamo para que Él se lo devuelva ampliamente multiplicado? Es Allah Quien restringe y da en abundancia. Ante Él habréis de comparecer. (246) ¿No has reparado[235] en lo que le dijeron los principales de entre los Banu Isra-il a un Profeta de los que les fue enviado después de Musa[236]? “Nombra un rey de entre nosotros para que luchemos en el camino de Allah?” Dijo: “¿Acaso no podría ocurrir que si se os decretara combatir, no combatierais?” Contestaron: “¿Qué clase de gente seríamos si no luchásemos en el camino de Allah cuando nos han obligado a abandonar nuestros hogares y a nuestros hijos?” Sin embargo, cuando se les ordenó combatir, todos, excepto unos pocos, se echaron atrás. Allah conoce a los infames. (247) Su Profeta les dijo: “Allah ha designado a Talut como vuestro rey.” Dijeron: “¿Puede acaso ser él quien nos gobierne cuando es a nosotros a quienes corresponde la soberanía, pues ni siquiera se le ha concedido abundante riqueza?” Dijo: “Allah lo ha elegido para que reine sobre vosotros por su pureza, y le ha dado gran conocimiento y corpulencia.” Allah otorga Su soberanía a quien quiere. Allah es el Inconmensurable, y actúa según Su conocimiento. (248) Su Profeta les dijo: “La señal de su soberanía será que os traerá el arcón en el que hay apoyo de vuestro Señor y restos de lo que dejó la familia de Musa y la familia de Harun. Lo llevarán los malaikah. En ello hay un signo para vosotros si sois creyentes.” (249) Una vez que Talut hubo dividido en columnas al ejército, dijo: “Allah va a poneros a prueba con un río. El que beba de él no será de los míos, pero el que no la pruebe o tan sólo se sirva el agua que cabe en el hueco de la mano, ese será de los míos.” Todos bebieron de ella, salvo unos pocos. Una vez lo hubieron atravesado, él y los que creían con él, dijeron: “No tenemos hoy poder ante Yalut y sus soldados.” Dijeron los que tenían certeza del encuentro con Allah: “¡Cuántos grupos pequeños han salido victoriosos frente a grandes ejércitos por la voluntad de Allah! Allah está con los que resisten.” (250) Cuando divisaron a Yalut y sus soldados, dijeron: “¡Señor nuestro, derrama sobre nosotros determinación, afirma nuestros pasos y danos apoyo contra los encubridores!” (251) Los derrotaron por la voluntad de Allah. Daud[237] mató a Yalut y Allah le concedió soberanía y Hikmah, y le enseñó lo que tuvo a bien enseñarle. Si no fuera porque Allah hace que unos hombres repelan a otros, la Tierra se corrompería. Allah derrama Sus bendiciones por toda la creación[238]. (252) Estas son las aleyas de Allah que te recitamos[239], portadoras de la verdad, y ten por seguro que eres uno de los Enviados. (253) Esos son los Mensajeros. A cada uno de ellos le hemos dado una misión y cualidades diferentes. Hubo a quienes Allah les habló y a otros los elevó en rango. A Isa, hijo de Mariam, le dimos la clarificación y le reforzamos con el Ruh al-Qudus[240]. No habrían luchado los que vinieron tras ellos, después de haberles llegado la clarificación, si Allah no lo hubiera dispuesto de esa manera. Mas disputaron entre sí. De entre ellos hubo quienes creyeron y hubo quienes encubrieron la verdad[241]. De haberlo querido Allah, no habrían luchado entre sí, pero Allah actúa según Su plan[242]. (254) ¡Creyentes! Dad de aquello con lo que os sustentamos antes de que llegue un Día en el que no haya comercio ni amistad ni intercesión alguna. Tened presente que la iniquidad es propia de los encubridores[243]. (255) ¡Allah! No hay ilah[244], sino Él –el Eternamente Actuante, el que Subsiste por Sí Mismo y da la existencia a todo lo demás. Ni la somnolencia ni el sueño Le afectan. Suyo es cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. ¿Quién puede interceder por alguien ante Él si no es por Su voluntad? Sabe lo que les ha acontecido en esta vida y lo que les espera en Ajirah[245], y no abarcan de Su conocimiento, sino lo que Él quiere. La base –Kursi– sobre la que se asienta el centro de Su soberanía contiene los Cielos y la Tierra, y no Le pesa custodiarlos. Él es el Elevado, el Inmenso[246]. (256) No hay coacción en el Din. La guía ha quedado claramente diferenciada del extravío. Quien niegue a los taghut[247] y crea en Allah se habrá aferrado al asidero más firme, el que nunca se rompe. Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación y actúa según Su conocimiento. (257) Allah es el protector de los creyentes. Los saca de las tinieblas y los lleva a la luz, pero los protectores de los encubridores son los taghut[248]. Los sacan de la luz y los llevan a las tinieblas. Ésos son los que serán arrojados al fuego. En él penarán para siempre. (258) ¿Has reparado en aquel que le argumentaba a Ibrahim contra su Señor, ensoberbecido por el poder que Allah le había dado? Dijo Ibrahim: “Mi Señor da la vida y da la muerte.” Dijo él: “También yo doy la vida y doy la muerte.” Replicó Ibrahim: “Allah trae el Sol desde el oriente, tráelo tú desde el occidente.” Y se quedó perplejo el encubridor. Allah no guía a los infames[249]. (259) O en aquél que pasó por un pueblo devastado[250] y dijo: “¿Cómo los devolverá Allah a la vida después de haber estado muertos?” Entonces Allah le hizo morir y así lo dejó cien años. Después lo resucitó. Dijo: “¿Cuánto tiempo te has mantenido en ese estado?” Dijo: “He debido estar un día o parte de un día.” Dijo: “En absoluto. Has permanecido cien años, pero mira cómo tu comida y tu bebida no se han echado a perder, y mira tu asno. Todo ello lo hemos hecho para que seas un signo para la gente –nas. Mira cómo reanimamos de nuevo los huesos y los revestimos de carne.” Cuando se le aclaró el asunto, exclamó: “Ahora veo que Allah tiene poder sobre todas las cosas.” (260) Cuando dijo Ibrahim: “¡Señor! Muéstrame cómo devuelves a la vida lo que estaba muerto.” Dijo: “¿Acaso no crees?” Respondió: “Por supuesto que sí, pero quiero con ello sosegar mi corazón.” Dijo: “Toma cuatro pájaros, córtalos y, a continuación, pon una parte de ellos en cada colina y luego llámalos. Vendrán a ti presurosos. Y sabe que Allah es el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría[251].” (261) Los que gastan sus bienes por la causa de Allah son como un grano que produce siete espigas y en cada espiga hay cien granos. Allah da la abundancia a quien quiere. Allah es el Inconmensurable, y actúa según Su conocimiento[252]. (262) Los que dan de su riqueza por la causa de Allah y luego no van detrás de lo que han dado, pidiendo algún favor por ello u ofendiendo a quien lo ha recibido, tendrán su recompensa junto a su Señor, y no habrá nada que les cause temor ni pesadumbre[253]. (263) Ofrecer una palabra juiciosa y perdonar es mejor que una sadaqah ofensiva. Allah es en Sí Mismo Suficiente, el que Controla Su Ira. (264) ¡Creyentes! No invalidéis vuestras sadaqah esperando algún favor a cambio u ofendiendo a quien las recibe. Esos son como quien da de su riqueza para que la gente lo vea, pero no cree en Allah ni en el Último Día. Es como una roca sobre la que hay tierra, y ocurre que cae un aguacero y la deja desnuda[254]. En nada les aprovechará lo que hayan ganado. Allah no guía a los encubridores. (265) En cambio, los que dan de su riqueza con el único deseo de complacer a Allah y de reafirmarse en su creencia son como un jardín en un lugar elevado, y ocurre que le cae un aguacero y da el doble de sus frutos; y si no le cae un aguacero, el rocío lo hace fructificar[255]. Allah es consciente de la intención que os mueve a actuar. (266) ¿Acaso le gustaría a alguno de vosotros que teniendo un huerto de palmeras y vides por el que fluyeran ríos, y en el que hubiera toda clase de frutos, y que siendo ya viejo, pero con una descendencia aún débil viniera un torbellino de fuego y abrasara el huerto? Así os clarifica Allah las aleyas para que reflexionéis[256]. (267) ¡Creyentes! Dad de las cosas buenas que hayáis ganado y de lo que hemos hecho brotar para vosotros de la tierra. No deis de lo que sea escoria, algo que vosotros mismos sólo aceptaríais fingiendo que no lo veis. Allah es en Sí Mismo Suficiente, el Alabado. (268) El shaytan os amenaza con la miseria y os ordena la iniquidad, mientras que Allah os promete el perdón y Su gracia. Allah es el Inconmensurable, y actúa según Su conocimiento. (269) Da la Hikmah[257] siguiendo Su plan; y quien recibe la Hikmah ha recibido un gran bien. Mas no reflexionan, sino los dotados de entendimiento. (270) Cualquier cosa que deis o cualquier voto que hagáis, Allah lo conoce. Y que sepan los infames que no tendrán en quien apoyarse. (271) Hay beneficio en la sadaqah que dais en público, pero es mejor si la dais en secreto a los menesterosos. Cubrirá parte del mal que hayáis hecho. Allah tiene el registro completo de vuestras acciones. (272) No eres tú quien les pueda guiar; antes bien, es Allah Quien guía a quien quiere. Dad de aquello en lo que hay un bien y el beneficio será para vosotros. Dad buscando la Faz de Allah. Lo que deis de lo que es bueno se os devolverá con creces, y no sufriréis injusticia alguna. (273) Que vuestras sadaqah sean para los pobres que por estar comprometidos en la causa de Allah no tienen movilidad para buscar la provisión. El ignorante piensa que son ricos debido a su comedimiento. Los reconocerás por su forma de proceder, pues ellos no piden a la gente importunándoles. Allah conoce lo que dais de lo que es bueno y lícito, y según ese conocimiento actúa. (274) Esos que dan de su riqueza de día y de noche, en secreto y en público, tendrán el fruto de sus obras junto a su Señor, y no habrá nada que les cause temor ni pesadumbre. (275) Los que comen de la usura se levantarán en un estado de conmoción, como se levanta el que ha sido tocado por el shaytan. Y ello porque afirman que la usura es como el comercio. ¿Cómo es entonces que Allah ha hecho lícito el comercio y ha prohibido la usura? Al que reciba la admonición de su Señor y abandone esa práctica no se le pedirán cuentas por lo que hubiera adquirido de esa forma en el pasado, y su caso sólo Le incumbe a Allah. Mas quien vuelva a la usura será arrojado al fuego. Allí penará para siempre. (276) Allah destruye la usura e incrementa lo que se da como sadaqah. Allah no ama a los nefarios encubridores. (277) El fruto de los que creen, actúan con rectitud, establecen la salah[258] y entregan la zakah estará junto a su Señor, y no habrá nada que les cause temor ni pesadumbre. (278) ¡Creyentes! ¡Tomad en serio las advertencias de Allah[259]! Y si sois creyentes, renunciad a lo que os quede por recibir de la usura. (279) Mas si no lo hacéis, Allah y Su Mensajero os anuncian que habrá guerra. Pero si arrepentidos rectificáis vuestra actitud, podéis quedaros con lo que es capital[260]. De esta forma, no caeréis en la iniquidad ni sufriréis injusticia alguna. (280) Y si el deudor estuviera en dificultad, esperad hasta que mejore su situación. Si queréis lo mejor para vosotros, sabed que lo mejor es que renunciéis a vuestro derecho, dándolo como sadaqah. (281) Temed el Día en el que hayáis de comparecer ante Allah y a cada uno se le pague por lo que se haya ganado sin que nadie[261] sufra injusticia alguna. (282) ¡Creyentes! Cuando os prestéis dinero y establezcáis un plazo de devolución, ponedlo por escrito. Que lo haga con equidad quien de vosotros sea escribiente, y que éste no rehúse a escribirlo como Allah le ha enseñado. Que le dicte aquel sobre quien recae la obligación de devolver el préstamo, y que lo haga con temor de Allah, su Señor, sin lesionar los derechos de nadie. Si el que contrae la deuda fuera deficiente o débil mental o no pudiera dictar, que lo haga entonces su tutor con justicia. Que testifiquen dos hombres de entre vosotros, pero si no los hubiera, entonces que testifique un hombre y dos mujeres cuyo testimonio os satisfaga, de manera que si una de ellas yerra, la otra le corrija[262]. Si se le pide a alguien que sea testigo, que no rehúse a serlo. No mostréis aversión a escribirlo, sea poco o mucho, hasta el final. Esto es más justo ante Allah, más apropiado como testimonio y más completo para que no tengáis duda, salvo cuando hagáis transacciones que tengan lugar en el momento, pues en ese caso no cometéis falta alguna si no lo ponéis por escrito. Procuraos testigos cuando lleguéis a un acuerdo en una venta y que no se perjudique a ningún escribiente ni a ningún testigo, pues si lo hicierais, sería una iniquidad por vuestra parte. Tomad en serio lo que Allah os ordena[263], pues es Allah Quien os enseña. Allah tiene el conocimiento de todo cuanto existe, y según él actúa. (283) Si estáis de viaje y no encontráis quien escriba, que haya una fianza. Y si alguien deja a otro algo en depósito, que el depositario lo devuelva a quien se lo confió[264], y que tema a Allah, su Señor. No ocultéis aquello de lo que habéis sido testigos. Quien lo haga que sepa que hay maldad en su corazón. Allah sabe lo que hacéis, y según ese conocimiento actúa. (284) De Allah es cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. Tanto si manifestáis lo que hay en vuestro interior como si lo ocultáis, Allah os pedirá cuentas de ello. Perdona y castiga según Su voluntad. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (285) El Mensajero, y con él los creyentes, cree en lo que de su Señor se ha descargado sobre él. Todos creen en Allah, en Sus malaikah, en Sus Kutub[265] y en Sus Mensajeros. No hacemos ninguna diferencia entre ellos. Y dicen: “Oímos y obedecemos. ¡Señor nuestro, perdónanos! En Ti confluyen todos los destinos.” (286) Allah no exige a nadie, sino en la medida de su capacidad. Cada uno tendrá lo que se haya merecido de bueno y de malo. “¡Señor nuestro! No nos tomes en cuenta si olvidamos o erramos. ¡Señor nuestro! No pongas sobre nosotros una carga como la que pusiste sobre los que hubo antes de nosotros. ¡Señor nuestro! No nos impongas aquello que no tengamos fuerzas para llevar. Bórranos las faltas, perdónanos y ten compasión de nosotros. Tú eres nuestro Protector. Danos la victoria sobre los encubridores[266].”

NOTAS

[5] Ver artículos IV y XIV

[6] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[7] Ver Info 4.

[8]  Ver Info 9.

[9]  Ver Info 5.

[10]  Ver Info 19.

[11] El término Ajirah آخِرَة significa literalmente “la Última” y hace referencia a la vida que vendrá después de la vida de este mundo, tras el Resurgimiento.

[12]  Ver Info 6.

[13] Ver esquema 7 con su texto y artículo VI.

[14] Ver artículo XIII.

[15]  Ver Info 11.

[16]  Ver artículo XIII.

[17]  Ver Info 7.

[18] Referidos a los hombres y a los yin que son aliados del shaytan para inducir a ambas entidades al mal. Ver artículo XII y cuadro C3.

[19] Ver Info 8.

[20] El término ia’mahun  يَعْمَهون  es la tercera persona del plural del presente del verbo عَمَهَ, que significa estaba, o se sintió confundido o perplejo, y no pudo ver la trayectoria correcta; y fue repetidamente de un lado a otro en confusión o perplejidad o en error, incapaz de seguir su curso correcto. No conocía el argumento acertado. Y también cuando uno se desvía o se aleja de lo que es correcto o verdadero. Esa confusión está en la percepción mental y está a la vista, o en ambas. También se utiliza como un epíteto para la tierra, como en el ejemplo –عَمِهَتِ الأَرْضُ La tierra estaba desprovista de signos que indicasen el camino.

[21]  Ver apéndice O.

[22] Es decir, Allah conoce perfectamente lo que hacen y los tiene bajo Su control, sitiados en su propio extravío como peces en una pecera, sin poder salir, dando vueltas y vueltas y creyendo que se mueven, que avanzan, pensando que están actuando libremente. Esta es la sensación que invade la consciencia de los occidentales y de todos aquellos pueblos que siguen la mil-lah judía. Se sienten libres aunque miles de argollas rodean su cuello –créditos bancarios, impuestos, desempleo, carestía, delincuencia, inseguridad… de modo que para soportar esa libertad tienen que echar mano de las drogas –substancias, alcohol, tabaco, Facebook, videos, consumo y emociones fuertes. Y cuando todo eso no basta, el suicidio les ha sido presentado como una forma heroica y poética de acabar con los efectos secundarios de esa libertad.

[23] Referida esta nota a las aleyas 17, 18, 19 y 20. Ver Cuadro C6.

[24] Ver artículo XVII y apéndices G y J.

[25] Ver Info 9.

[26] Ver artículos III y XXII.

[27] Ver Info 9.

[28] Ver esquemas 1 y 9.

[29] Ver Info 10.

[30]  Ver artículo XIII.

[31] Ver Info 11.

[32] Ver artículo XVII y apéndices B y L.

[33] Ver Info 12.

[34] Ver apéndice K y artículo III.

[35] Ver artículos III y XXII.

[36]  Ver artículo XVII.

[37] Ver Info 5.

[38]  Ver apéndice K

[39] El verbo sayada سَجَدَ significa –servir, ayudar, estar a cargo de algo o de alguien; por extensión, significa –postrarse. Ver artículos III y XXII.

[40] Ver artículos XII, XVII y XX, cuadro C3 y esquema 20.

[41] Ver Info 6.

[42] Ver artículos XI, XVII, XX y XXII y esquema 20.

[43] Ver artículos XI y XVII.

[44]  Ver cuadro C3.

[45]  Ver apéndice J.

[46] Ver artículos III y XXII.

[47] Ver artículo XXII.

[48] Ver artículos III, XX y XXII y esquemas 20 y 23.

[49]  Ver Info 9.

[50] Ver Info 9.

[51]  Ver Info 19.

[52]  Ver Info 26.

[53] Ver artículo XX y esquemas 20 y 23.

[54] Ver Info 9.

[55] Ver artículo XVIII.

[56]  Ver artículo XX, esquemas 20 y 23 e Info 24.

[57] Ver artículo XXII.

[58] Ver artículo XXII.

[59] Ver artículo XX, esquemas 20 y 23 e Info 20.

[60] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[61] Ver artículo III y artículos XX y XXII.

[62] Ver Info 14.

[63] Ver Info 13.

[64] Ver artículo III y artículo XX.

[65] Ver artículo XXII.

[66] Ver artículo III.

[67] Ver artículo XX e Info 17.

[68] El verbo hat-ta حَطَّ significa –bajar algo de un lugar más alto, como en la frase حَطَّ الأَحْمالَ الدَّواب bajó la carga que llevaban encima los animales. De este mismo verbo deriva el término hit-tatun حِطَّةٌ, que significa –pedir que se libere a alguien de la pesada carga que lleva, especialmente de la carga del pecado. También puede significar pedir perdón. Ver artículo XX y esquemas 20 y 23.

[69] Ver Info 15.

[70] Ver artículo XX y esquemas 20 y 23.

[71] Ver apéndice H.

[72] Ver Info 18.

[73]  Ver Info 25.

[74] Ver Info 9.

[75]  Ver Info 3.

[76] Ver artículo III y apéndice J.

[77]  Ver Info 9.

[78] El incidente entre Musa y los Banu Isra-il del que nos da cuenta el Qur-an está secuenciado en esta y en las siguientes aleyas hasta la 73. En la tradición judía, si se encontraba un cadáver en el campo y no se sabía quién lo había matado, se degollaba una ternera y los ancianos del lugar se lavaban las manos sobre ella y juraban que no sabían quién lo había matado y que ellos no lo habían hecho. El resto de la gente intentaba salir también inocente del crimen y trataban, en primer lugar, de que no se sacrificara la ternera. En el Qur-an se explica esta tradición judía al recordarnos el incidente en el que un hombre ha sido asesinado (aleya 72). Por ello Musa les pide que sacrifiquen una vaca, pero ellos piensan que él no conoce esa práctica pues creció en casa de Firaun, con los idólatras, y comienzan a probarle pidiéndole detalles absurdos de cómo debe ser la vaca; al final ven que está al corriente y que es Allah el Altísimo Quien le va guiando y por ello dicen: (Ahora has venido con la verdad -aleya 71). Más tarde se les ordena que golpeen al muerto con una parte de la vaca y este revive y cuenta la historia o señala a su asesino (así es como Allah hace vivir lo muerto -aleya 73). Ahora han visto que Musa es un verdadero Profeta al que Allah el Altísimo guía y enseña. Ahora saben que ya no podrán seguir falseando la verdad ni engañar a Musa; y ello es la causa de que en la siguiente aleya, la 74, se diga: (después de eso se endurecieron sus corazones -74); es decir, comienza la lucha y las maquinaciones para acabar con la Profecía y volver a la idolatría. Ver artículo XX y esquemas 20 y 23.

[79] Ver artículo XXII.

[80]  Ver artículo XX –toda la historia de Musa.

[81] Ver cuadro C6.

[82] Es decir, todos los judíos saben que sus escrituras estás alteradas y, aun así, las toman ante los demás como la palabra de Allah el Altísimo. ¿Cómo entonces iban a creer y a aceptar lo que tú les dices, Oh Muhammad, la verdadera palabra que se descarga del Kitab? Si admiten la falsedad de su libro y la toman como la verdad, de ninguna forma van a aceptar lo que tú les trasmiten, a no ser que lo cambies hasta hacerlo coincidir con su mentira. La mayoría de los judíos, tanto del tiempo de Muhammad como de ahora, son ignorantes de la verdad, pues no han hecho otra cosa que escuchar las falsedades de sus rabinos. Más aún, eran gente iletrada, ignorante, incluso si sabían leer, pues no entendían nada. Esta actitud queda de manifiesto en las siguientes aleyas.

[83] El término utilizado en el Qur-an es ummiyyun أُمِّيُّون, que normalmente se traduce por “iletrado”. Etimológicamente significa –aquel que sigue su estado natural, el estado en el que lo trajo su madre. En este sentido, los árabes eran en su mayoría iletrados, pues sus sociedades seguían la forma natural de vida; algunos sabían leer y escribir como la tribu de Taif, que había aprendido de la gente de Heereh y éstos de la tribu de Ambár, pero la gran mayoría desconocía este arte. En este sentido, Muhammad (s.a.s) era iletrado como el resto de su sociedad –no tenían libro y seguían una forma natural de vida en la que el conocimiento se transmitía oralmente. Sin embargo, en esta aleya, Allah el Altísimo utiliza este mismo término para referirse a ciertos individuos de los Banu Isra-il; en este caso no podemos traducirlo por “iletrado”, ya que los Banu Isra-il leían sus libros y estaban obligados a conocer la ley en ellos contenida y a recitar sus aleyas. Por ello, debemos utilizar los significados contrarios, los que se aplican a aquellos que no siguen lo propio de sus sociedades ni de su din y que son –paganos, gente baja, ignorantes, negligentes (significados recogidos y explicados en el Lexicón de W. Lane).

Esta idea queda reforzada cuando a continuación se dice que sólo conocen sus deseos; es decir, no les interesa el Kitab, el conocimiento, la Ley de Allah… no tienen más din ni más dios que sus deseos, sus vicios y sus caprichos.

[84] Ver Info 8 y artículo XXII.

[85] En las aleyas 81 y 82 se menciona la diferencia entre creyente y encubridor. Ver apéndice E.

[86] Ver artículos III, XX y XXII; esquemas 20 y 23.

[87] Ver apéndice E.

[88] Ver Info 19.

[89] Ver artículos XX y XXII, y esquemas 20 y 23.

[90] Ver referencia F9.

[91]  Ver Info 11.

[92] Ver artículo XXI.

[93] Ver artículos III, XX y XXII; esquemas 20 y 23.

[94] El término utilizado aquí es ghulf غُلْف, del verbo ghalafa غَلَفَ y plural de aghlaf أَغْلَف, que significa incircunciso cuando se aplica a un hombre. Al mismo tiempo es plural de ghilaf غِلاف, que da el sentido de cubierto, impedido de poder oír y aceptar la verdad.

Es como si dijeran: “Nuestros prepucios están circuncisos, pero nuestro corazón, no. Está cubierto, protegido contra cualquier revelación. Venga lo que venga, no lo escucharemos.” Es el continuo odio al sistema profético que vemos en los Banu Isra-il, en las comunidades de creyentes, a lo largo de la historia, cuando han pasado de desear Ajirah a desear dunia –en al-Andalus tenemos un claro y dramático ejemplo.

En la aleya 11 de la sura 22, al Hayy, se nos recuerda: Entre la gente –nas– los hay que adoran a Allah sin firmeza, como si anduvieran por el borde de un precipicio. Si les ocurre un bien se tranquilizan, pero si les aflige una desgracia vuelven al extravío, arruinando su vida en este mundo y en Ajirah. Esa es la verdadera perdición.

[95] Ver artículo XIV y cuadro C1.

[96] Ver artículo III.

[97]  Ver artículo VIII y esquema 6.

[98]  Ver referencia F17.

[99] Ver artículo III.

[100] Ver artículo XX e Info 20.

[101]  Ver Info 25 y artículo XXII.

[102] En el Antiguo Testamento se relata este mismo suceso: “Y tomó (Musa) el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israil.” (Éxodo 32:20). Hay una interiorización del becerro, de todo aquello que representa. Musa destruyó el becerro externo, el material, pero revivió en sus corazones y mugirá en ellos hasta el Día del Resurgimiento. Ver artículo XX, esquemas 20 y 23 e Info 20.

[103] El término ashraku أَشْرَكوا es pasado del verbo sharaka شَرَكَ en su forma IV, y significa –hacer a alguien su socio, su compañero o su colega. Los mushrikun son aquellos que creen en Allah, pero no en tanto que Ilah Único. Creen que hay otros dioses alihah o fuerzas o poderes independientes de Él. Pueden incluso adorar a Allah, pero siempre junto a otros alihah o ídolos. Los mushrikun, por lo tanto, van en contra del Tawhid, de la Unicidad absoluta de Allah, y es uno de los pecados que Allah el Altísimo no perdonará si no hay un sincero arrepentimiento de quien se haya involucrado en este tipo de prácticas. Ver artículo XIX y esquemas 2 y 8 con sus textos.

[104] Ver artículos III y  XXII, y apéndice K.

[105] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[106] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[107] Ver artículo XII, cuadros C3 y C7 y apéndice K.

[108]  Ver artículo XX y referencia F5.

[109] Ver Info 9.

[110] El término ra’ina راعِنا lo podemos hacer derivar del verbo ra’a رَعَى que significa ocuparse plenamente de sus asuntos, atender a algo con sumo cuidado y atención, como en la frase فما رَعَوْها حَقَّ رعايَتِها no se ocuparon de ello con el debido cuidado. La forma IV de este verbo es ar’a أَرْعَى, y el imperativo en segunda persona del singular (tú) es ra’i راعِ –escucha, atiende; si añadimos la forma pronominal “a mí”, el imperativo sería ra’ini  راعِني o ra’ina راعِنا si la forma pronominal fuese “a nosotros”, que es como aparece en la aleya coránica –escúchanos, ten a bien atendernos. Era una forma de cortesía que utilizaban los árabes cuando querían hablar con alguien importante: راعِني سمعك واسمع غير مسمع –préstame atención y escúchame si ello no te causa molestia o es un inconveniente (en el sentido de que no estás obligado a ello).

Sin embargo, también podemos hacer derivar el término ra’ina راعِنا del verbo ra’ana رَعَنَ, en el que la nun ن es la tercera radical del verbo y no la forma pronominal “a nosotros”, y cuyo significado es estupidez, necedad, decir mentiras.

Los judíos utilizaban ra’ina راعِنا como una forma de insultar al Profeta y a los musulmanes, pronunciándola de forma que pudiese entenderse como –ten a bien escucharnos, atiéndenos o como estupidez, no nos cuentes mentiras ni necedades. Para evitar esta malsana ambigüedad, el Qur-an prohíbe a los creyentes utilizar este término y cambiarlo por undhurna أُنظُرْنا.

[111]  Ver referencia F17.

[112] Ver artículos XIV y XX, cuadro C1 y esquema XIX.

[113] Ver Info 3.

[114]  Ver artículo IV y esquema 10.

[115] Ver artículos VI, VII, VIII, XII, XVIII y esquemas III y 7 con su texto.

[116] Ver Info 19.

[117]  Hudan هودًا es la forma en acusativo de hud هود, y significa –los que se arrepintieron y volvieron al camino de rectitud.

[118] Ver Info 18.

[119]  El término yahud يهود es otro sustantivo que deriva del verbo hada هاد o hawada هود como hud هود, y significa los mismo –los que se arrepienten y vuelven al camino de rectitud.

[120] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema XIX.

[121]  Ver Info 11.

[122] La palabra árabe es masayid مَساجِد, plural de masyid مَسْجِد, que es el nombre de lugar del verbo sayada سَجَدَ, que significa lugar de postración, lugar de adoración. En este sentido, se refiere a cualquier lugar donde la gente se postre en adoración a Allah como único Ilah, sin asociarle nada ni nadie. Al traducir este término al español se pierde su sentido propio lleno de significación.

[123]  Ver referencia F17.

[124]  Ver apéndice B, y artículo XVII.

[125]  Ver Referencias F1, F11 y F13.

[126]  Ver Info 13.

[127] Ver cuadro C7 y artículos I y XV.

[128]  Ver artículo XXII.

[129] Ver artículo XXII.

[130] Ver artículos III y XXII.

[131]  Ver referencia F17.

[132] Ver Info 18.

[133] Ver artículo XI y esquema 24.

[134] Ver Info 21.

[135] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[136] Ver artículos III, XX y XXII.

[137] Ver Info 9.

[138] Ver artículos III y XXII.

[139] Ver artículo XX y esquemas 20 y 23.

[140] Ver apéndice C y artículo XXII.

[141] Ver artículos XX y XXII, y esquemas 20 y 23.

[142] Ver cuadro C5.

[143] Ver Info 22.

[144] Podemos definir el término hikmah como la sabiduría aplicada a la vida. La sunnah de los Profetas es una manifestación de la Hikmah. Ver artículo XIV y esquema XIX.

[145] Ver artículo XI.

[146] Ver artículos XXI y XXII.

[147] El conjunto de normas y creencias que permiten llevar a cabo correctamente la transacción entre Allah y Sus siervos.

[148] Ver Info 14.

[149] Ver artículo XX.

[150] Ver Info 22.

[151] El término hanif حَنيف deriva del verbo hanafa حَنَفَ que significa –inclinarse por o hacia algo. Y la forma hanif حَنيف significa –inclinarse por un estado o tendencia correctos, tener un estado o tendencia correctos. De ahí que se aplique este término a quien a través del iytihad (investigación, reflexión, esfuerzo) llega a la clara convicción de la existencia de un solo Creador y se somete totalmente a Él.

[152]  Ver artículo XX.

[153] La palabra en árabe es sibgha صِبغة, que significa –teñir, tintar. El hombre ve el mundo a través de un color, el color de su cultura, de su personalidad, de su subjetividad, y este color le impide ver la realidad objetiva, transparente. Cuando entramos en la órbita de Allah a través del sometimiento, del Islam, Allah nos tinta con Su color, con el color de la objetividad de forma que veamos el mundo, la existencia, tal y como son en realidad. Por otro lado, sibgha también significa bautismo, y bautismo es un tipo de tinte que colorea del color del cristianismo. En este sentido, Allah el Altísimo les estaría diciendo a los cristianos que el verdadero bautismo –el mejor tinte– es el de Allah, el Islam, la objetividad, el color sin color, la transparencia. Ver artículo VIII y esquema 6.

[154]  Ver Info 18.

[155]  Ver Info 22.

[156] Qiblah significa dirección y aquí se hace referencia a la dirección hacia la que se volvían los musulmanes en la salah. Primero se dirigían hacia bait al-Maqdis en Jerusalén y más tarde, ya en Medina, hacia la Kabah. De esta forma se establecía de nuevo el Centro que estableciera Ibrahim, por orden de su Señor, para toda la humanidad.

Como vemos en las aleyas siguientes, los judíos sabían que esa era la verdadera qiblah desde los tiempos de Ibrahim, pero querían ocultar ese hecho y hacer de Jerusalén el centro.

[157] Como ya hemos visto en esta misma sura, La palabra masyid مَسْجِد es el nombre de lugar del verbo sayada سَجَدَ y significa –lugar de postración, lugar de adoración. En este sentido, se refiere a cualquier lugar donde la gente se postre en adoración a Allah como único Ilah, sin asociarle nada ni nadie. En cambio, la palabra “mezquita”, que es como se ha venido traduciendo tradicionalmente, es un fonema que deriva fonéticamente de masyid y no porta en sí ningún significado. Por otra parte, el término haram حَرام significa algo que está prohibido para aquellos que no le son propios, o dueños legítimos. La esposa de un hombre es haram para todos los demás hombres, así como su riqueza o su casa y, en el mismo sentido, al-Masyid al-Haram es un lugar prohibido para todos los que no siguen el Tawhid, la Unicidad de Allah; por ello, hemos preferido mantener los términos árabes.

Ver artículo XX.

[158]  Ver Info 27.

[159]  Ver artículo XXII.

[160]  Ver artículos XIV y XXII, y esquema 19.

[161]  Ver Info 6.

[162]  Ver Info 26.

[163]  Ver artículo XXI.

[164]  Ver Info 26.

[165]  Ver Info 3.

[166]  Ver artículo XX.

[167]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[168] Estos son los tres elementos que conforman el verdadero arrepentimiento. El primero es arrepentirse; el segundo rectificar la actitud volviendo a la que es correcta; y el tercero manifestar públicamente el daño causado. Por ejemplo, alguien con responsabilidad política ha establecido una norma que ha causado un grave perjuicio a mucha gente. El primer paso será arrepentirse de ello; el segundo, retirar dicha norma; y el tercero declarar públicamente que esa norma era injusta. Siempre que sea factible, el arrepentimiento debe abarcar estos tres elementos.

[169]  Ver artículo XXII.

[170]  Ver apéndice K.

[171]  Ver Info 14.

[172]  Ver Info 3.

[173]  Ver artículo XVII.

[174]  En este caso se utiliza la palabra fulk فُلك para barco en sentido general, y no yariah جارِيه o su plural yawari جَوارِ. Ver apéndice R.

[175] El Qur-an utiliza la palabra andad  أَنْداد–sustantivo del verbo nad-daنَدَّ , que significa –igual, semejante, socio. Sin embargo, por el contexto de esta y de la aleya siguiente parece claro que se refiere a todas esas entidades –ídolos, dioses, tecnología, santos, escritores famosos, artistas, cantantes– que el hombre lleva miles de años adorando, venerando y amando en vez de a Allah. Pero nada de todo eso tiene ningún poder y en Ajirah se desvanecerán como humo o renegarán de sus propios seguidores.

[176] De forma reiterativa, Allah el Altísimo nos advierte de que comamos de lo que da la tierra o el mar de forma natural o como resultado de nuestro trabajo de siembra y de siega o recolección. Sin embargo, la mayoría de la humanidad come hoy de lo que producen las fábricas de alimentos en latas, botes, cajas y otros recipientes que contienen el alimento en sí mezclado con sucedáneos y conservantes. Es decir, que no hemos hecho caso a las advertencias de nuestro Señor y hemos seguido, en cambio, los pasos del shaytan. Todos los animales de los que extraemos leche y carne están alimentados con piensos artificiales y hormonas. Las plantas, las hortalizas y los árboles frutales reciben diariamente una buena dosis de insecticidas y otros venenos. Hemos seguido al pie de la letra las indicaciones de los shayatin. Ver artículo XII y cuadro C3.

[177]  Uno de los instrumentos de poder que hoy utiliza shaytan para desviar a la gente de la verdadera noción que debería tener de Allah el Altísimo son los diálogos de religiones. Ver Infos 7 y 8.

[178]  Ver artículo XI.

[179]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[180]  Ver Info 11.

[181]  Lo que implica la expresión bilhaq بالْحَقِ es que el verdadero Kitab de Allah se ha descargado realmente y contiene la verdad y, por lo tanto, no debería haber duda en cuanto a su autenticidad y veracidad. Ver artículo XIV y cuadro C1.

[182]  Ver Info 11.

[183]  Ver apéndice K.

[184]  Ver artículo XIX y esquemas 2 y 8 con texto.

[185]  Ver Info 19.

[186]  Ver Info 27.

[187]  En la reciprocidad hay alivio, vida y rahmah, pero en el Islam, en cuanto que el Din del equilibrio, también se contempla la posibilidad del perdón, posibilidad que corresponde ejercer a los parientes más cercanos y no a un juez.

[188]  Ver Info 3.

[189]  Ver Info 9.

[190]  Ver Info 9.

[191] Cuando desciende esta aleya todavía no se han determinado ni fijado las partes a las que cada familiar del difunto tiene derecho, por ello Allah el Altísimo no prescribe en contra de una mediación si se ve claramente que el testador intenta favorecer injustamente a unos en detrimento de otros. En este caso se le puede hacer entrar en razón con apropiados argumentos o esperar a que fallezca y entonces arreglar el asunto de buena manera entre todos los interesados. Pero incluso después de que se determinara lo que cada uno puede heredar, el testador sigue teniendo un tercio del total a legar del que puede disponer a su propio albedrío. También aquí se puede intervenir para que legue de la forma más razonable posible.

[192]  Ver Info 9.

[193]  El siguiente hadiz nos explica el significado de esta aleyas y de la siguiente:

Narrado de Salamah bin al-Akwa’: “Cuando descendió esta aleyas –Y para los que puedan ayunar la remisión por haber omitido este deber será alimentar a un pobre– el que quería de nosotros rompía el ayuno y daba de comer a un pobre como remisión de su falta; y esto continuó así hasta que descendió la siguiente aleya y ésta quedó abrogada –quien de vosotros esté presente (en su lugar de residencia habitual), que ayune.’” (Sunan an-Nasai, libro del ayuno, nº 2318).

[194]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[195]  Aquí vemos una interpolación del discurso de Allah el Altísimo dentro del texto general. Ver artículo XXII.

[196]  Ver Info 9.

[197] Uno de los objetivos de este Qur-an y del Furqan que contiene es el de separar la superstición de la verdadera creencia. El hombre ama el misterio más que la verdad, y eso le lleva a fascinarse por todo lo que le resulta extraño, misterioso o paranormal. El creyente, sin embargo, debe seguir la clarificación con la que se ha descargado este Qur-an. Ver artículo VIII y esquema 6.

[198] Era una costumbre pagana, una superstición, entre los árabes entrar a sus casas por detrás cuando volvían del Hayy.

[199]  La tentación, la discordia, la sedición, la rebeldía, excitar a la revuelta… Todo ello es peor que luchar y que matar. Ver esquema 6 y artículo VIII.

[200]  Si los idólatras no respetaban los meses en los que estaba prohibido luchar (Dhul-Hiyya, Dhul-Qa’da, Rayab y Muharram) dentro incluso de lo que era costumbre entre los árabes, Allah el Altísimo da permiso a los musulmanes para luchar contra los idólatras en esos mismos meses. En esta Aleyas se refuerza la idea de la reciprocidad como único medio de garantizar la justicia en las relaciones entre los pueblos y entre los individuos.

[201]  Ver Info 9.

[202]  Ver artículo XX.

[203] La expresión ulil albab أُوْلى الْأَلْباب no se refiere tanto a una comprensión intelectual, como a una toma de consciencia clara y directa. Ver Info 9.

[204]  Estación ritual de Muzdalifa. Ver artículo XX.

[205]  Ver Info 11.

[206]  Ver Info 9.

[207]  Ver Info 7.

[208]  Ver referencia F17.

[209]  Ver artículo XXII.

[210]  Ver artículo XII y cuadro C3.

[211]  Ver artículo XX.

[212]  Ver artículo XIII.

[213]  Es decir, portador de la objetividad divina. Ver artículo VIII y esquema 6.

[214]  Ver Infos 26 y 27.

[215]  Ver artículo VIII y esquema 6.

[216]  Ver Info 11.

[217] La palabra árabe ‘afwa العَفْوَ, significa también –espontáneamente, instintivamente. En este sentido, otra posible traducción sería: “Dar lo que espontáneamente os salga del corazón.” Esta traducción concordaría con el dicho de ‘Alí cuando le preguntaron cuál era la mejor sadaqah, y contestó: “La que se da espontáneamente.”

[218]  Ver apéndice Q.

[219]  Ver apéndice E.

[220]  Ver Info 8.

[221]  Ver Info 27.

[222] Este tipo de divorcio se llama jul’aالخلع  –divorcio por mutuo acuerdo a instancia de la mujer y mediante una indemnización que ella paga al esposo para favorecer que éste lo acepte.

[223]  Ver Info 9.

[224]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[225]  En esta aleya, como en muchas otras, vemos como el narrador habla de Allah en tercera persona del singular. En otras, el narrador interpola el discurso de Allah el Altísimo en primera persona del singular. Ver artículo III y XXII.

[226]  Ver Info 11.

[227] El “heredero” se refiere aquí a la persona que –en caso de que muriese el padre– se haría cargo de sus asuntos, y entre ellos estaría el cumplir con las mismas obligaciones que él había contraído -por ejemplo, mantener y vestir a la madre de su hijo.

[228]  Ver Info 9.

[229] Las que acaban de ser divorciadas o acaban de quedarse viudas.

[230]  De nuevo, en esta aleya vemos como el narrador habla de Allah el Altísimo en tercera persona del singular. No es Allah Quien habla, sino que es el narrador el que habla de Él. Ver artículos III y XX.

[231] Su tutor o garante.

[232]  Salawat صَلَوات es el plural de salah صَلاة.

[233] La expresión que aparece en esta aleya, as salat al usta الصَّلوة الوُسْطَى, reviste una clara dificultad de traducción, debido, sobre todo, a tomar su sentido literal –la salah del medio. Si aceptamos esta traducción, podemos referirnos, en realidad, a cualquier salah. Sin embargo, el término usta وُسْطَى significa también –entre dos extremos, algo considerado con respeto, como en el dicho de un árabe del desierto علِّمْنى دِيناً وَسوطا –enséñame una religión equilibrada (no extremista). En este sentido, la salah, parte fundamental del Din de Allah, debe conformarse también a este equilibrio general del Islam –no debe ser ni muy larga ni muy corta; la recitación debe ser profunda y comedida, sin demasiada entonación. Debe ser, en definitiva, natural, alejada de los extremos y, por lo tanto, agradable para todos.

[234] Ver apéndice P.

[235]  Ver apéndice P.

[236]  Ver artículo XX.

[237]  Ver artículo XX; esquemas 20 y 23; referencia F5.

[238]  Ver Info 2 y artículo XXI.

[239]  En esta aleya claramente vemos que es el narrador el que se dirige al profeta Muhammad (s.a.s) y habla de Allah el Altísimo en tercera persona del singular. Ver artículos III y XXII, e Info 21.

[240]  Ver artículo XVIII.

[241]  Ver Referencias F1, F11 y F13.

[242]  Ver Artículo XIII.

[243]  Ver Info 6.

[244]  Ver Info 14.

[245]  Ver Info 11.

[246]  Ver artículos IV, V, VII, XV y XVII; apéndices B y D; esquema 10 y 19.

[247]  Ver cuadro C4.

[248]  Ver cuadro C4.

[249]  También en esta aleya vemos claramente que es el narrador quien nos relata el suceso y habla de Allah en tercera persona del singular. Ver artículos III y XXII.

[250]  Ver Infos 11 y 15. Este diálogo tiene lugar entre ese hombre y Yibril, no entre ese hombre y Allah. Ver artículos III y XXII.

[251]  Ver cuadro C7.

[252]  Ver cuadro C6.

[253]  Ver apéndice E.

[254]  Ver cuadro C6.

[255]  Ver cuadro C6.

[256]  Ver cuadro C6.

[257]  Ver cuadro C1, artículo XIV y esquema 19.

[258]  Ver Info 19.

[259]  Ver Info 9.

[260]  Renunciando a los intereses.

[261]  Ver artículo XVIII.

[262]  …entonces que testifique un hombre y dos mujeres cuyo testimonio os satisfaga, de manera que, si una de ellas yerra تَضِلَّ, la otra le corrija فَتُذَكِّرَ.

El primer término tadhil-lu تَضِلَّ es el presente del verbo dhal-la ضَل y significa –errar, desviarse, perder el camino, el curso, estar confundido, perplejo.

El Segundo término tudhak-kira فَتُذَكِّرَ es el presente de la forma II, dhak-kara ذَكَّرَ, del verbo dhakara ذَكَرَ y significa –preservarlo en la memoria, recordarlo.

Un posible escenario es que una de esas dos mujeres haya entendido mal el asunto o haya olvidado parte de él. Es posible que se haya vuelto confuso en su memoria. En este caso, la otra mujer le puede corregir y explicarle el asunto correctamente; y si ha olvidado algo del testimonio, se lo puede recordar. No se trata aquí de que una de ellas haya olvidado por completo el asunto de su testificación, ya que en ese supuesto se trataría de una mujer que sufre trastornos mentales. En la aleya, además, se habla de tomar el testimonio de dos mujeres cuya testificación os satisfaga. No son, pues, dos mujeres cualquiera –se tiene certera de su cordura y de su capacidad para testificar.

[263]  Ver Info 9.

[264]  Cuando éste se lo pida.

[265]  Kutub, plural de Kitab.

[266]  Ver cuadro C5.

1.SURA DE LA APERTURA

AL-FATIHA 1

 سُورَةُ الفاتِحَةِ

Medinense

Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim 2

(1) Alabado sea Allah, Señor de Todos los Dominios 3. (2) El Rahman 4, el Compasivo (3) –Soberano del Día de la Rendición de Cuentas. (4) No adoramos a otro que a Ti ni buscamos apoyo en otro que en Ti. (5) Guíanos al camino de rectitud (6) –el camino de los que has agraciado, (7) no el de los que son objeto de ira ni el de los extraviados.

NOTAS

[1] Ver artículo III y cuadro C5.

[2] Ver Info 1.

[3] Ver Info 2.

[4] Ver Info 3.