ESQUEMA 9 – SE TOMAN LOS MEDIOS POR OBJETIVOS

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SE TOMAN LOS MEDIOS POR OBJETIVOS

T  E  X  T  O

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I-LA SITUACIÓN

Los ghafilun, los despreocupados, los indiferentes, comienzan su viaje hacia el objetivo de sus vidas en el camino correcto, tomando los medios como medios –poder económico, conocimiento, poder político, familia, influencia social y otros. No obstante, y debido a su negligencia (ghaflah), esos medios pronto se convertirán en fines, olvidando en el camino la meta final (ver Info 27).

II-EL PROCESO

Los ghafilun, los negligentes, comienzan sus vidas en el PSN (punto de salida del ghafil, del negligente) y enseguida los taghut les ofrecen los medios de los que se sirven en sus vidas como el verdadero objetivo. De esta forma, los taghut cortan su camino y hacen un hoyo HT, un hoyo como una trampa, pues tiene la apariencia de la entrada a una vida maravillosa llena de prometedoras perspectivas. Una vez que han entrado en el hoyo, los yibt (yibs) los enquistan y les hacen desarrollar un desmesurado amor por dunia. De este quiste pasan a un matrix donde están seguros de encontrar la más absoluta felicidad.

Una vez en el matrix tienen 3 opciones:

1- quedarse en el matrix.

2- ir a otro matrix a través de los canales que han sido colocados como trampas CT, haciéndoles creer que han salido del matrix.

3- Comprender que han sido engañados y tratar de salir del matrix a través de los canales de rescate CR que les llevarán al camino original (de la fitrah) donde podrán seguir su ascensión hacia el verdadero objetivo. Los medios han vuelto a ser medios.

El creyente, en cambio, comienza su camino en el PSC (punto de salida del creyente) y evita caer en los hoyos trampa HT. Toman los medios como medios utilizándolos a modo de herramientas para alcanzar el objetivo final.

III-LAS INTERACCIONES

Sin embargo, ni el camino del ghafil, del negligente CN, ni el del creyente CC son inamovibles. El que comenzó su camino como creyente, puede al cabo del tiempo salirse de él y caer en algún HT. De la misma forma, el que comenzó su camino como ghafil, como negligente, puede recobrar la consciencia y pasarse al camino del creyente CC. Por ello, siempre habrá canales de rescate CR a nuestra disposición. Allah el Altísimo nunca cierra definitivamente el camino de salvación o de perdición.

ESQUEMA 8 – PROFECIA VERSUS CHAMANISMO

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PROFECÍA VERSUS CHAMANISMO

T  E  X  T  O

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El esquema presenta dos partes bien definidas: el sistema profético a la izquierda del lector y el sistema chamánico a la derecha del lector. Ambos sistemas fueron ofrecidos a Adam. Shaytan le ofreció la inmortalidad y un gran reino en este mundo que no se extinguiría jamás. Ambas promesas han resultado ser falsas. La oferta de Allah comprendía los mismos elementos –inmortalidad y un reino perdurable; sin embargo, no en este mundo, sino en Ajirah. La diferencia trascendental, pues, entre ambas ofertas es el locusdunia o Ajirah. Por lo tanto, aquellos que sigan el sistema chamánico desarrollarán un gran amor y apego por dunia y terminarán viviendo en un continuo engaño, ya que dunia implica, ante todo, conflicto –enfermedades, envejecimiento y muerte, ignorancia… Con tales elementos a nuestra disposición es de insensatos tratar de construir un paraíso. Por el contrario, aquellos que sigan el sistema profético llevarán una vida libre de conflictos, ya que su verdadero amor y apego será por Ajirah. Sienten que su vida en dunia es como un alto en el camino, una breve parada en el viaje existencial –así lo expresó en una ocasión el Profeta Muhammad (s.a.s).

Al examinar el cuadro observamos que el sistema chamánico, mediante el cual shaytan intenta controlar a la humanidad y llevarlos a la perdición, es el negativo de la Profecía. No puede ser de otra forma, ya que el único input que el hombre puede recibir es el profético. En otras palabras, este input se origina en el Cielo. Adam produce la Profecía a partir de la información que ha recibido del Cielo, y shaytan manipula esta información y origina el chamanismo, las castas sacerdotales de cualquier denominación. El cuadro muestra cómo la Profecía es reconocida por la fitrah y el chamanismo por la cultura. La fitrah actúa como el dispositivo adecuado para leer el input profético. Si introdujésemos un flash en una tostadora, no podríamos leer la información que contiene, ya que no estamos introduciendo este dispositivo en el aparato adecuado. Obviamente, una tostadora no puede leer un flash. De manera similar, el input profético solo puede entenderse a través de la fitrah.

Por el contrario, en el sistema chamánico, se cubre la fitrah y es substituida por la cultura, una fitrah artificial producida por ese mismo sistema.

Puede haber gente a la que le sorprenda el hecho de que enfrentemos la fitrah a la cultura. Sin embargo, si revisamos cuidadosamente estas dos palabras, entenderemos que la fitrah es nuestro molde natural, el molde en el que fuimos creados, mientras que la cultura es una naturaleza artificial producida por los chamanes. Ello implica que solo aquellos que hayan limpiado su fitrah de los elementos venenosos de la cultura podrán diferenciar la Profecía del chamanismo, el input divino de las secreciones culturales.

(172) Cuando tu Señor se dirigió a la descendencia de los Banu Adam e hizo que testimoniaran sobre ellos mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?” Respondieron: “Atestiguamos que
lo eres.” Y ello para que el Día del Resurgimiento no dijerais:
“En verdad que desconocíamos este asunto.”
Sura 7 – al ‘Araf

Dejar que sea la naturaleza primordial del hombre, su fitrah, la que discrimine y le guíe implica aceptar su condición de criatura y la existencia de un Creador. Por fitrah somos hanifa, y por ello entramos en el sistema profético de forma natural, como en un lugar en el que encajamos y nos sentimos bien. Desafortunadamente, muchos musulmanes ven la cultura como algo muy positivo e incluso hablan de la “cultura islámica”, que es lo mismo que decir pub islámico o banco islámico. En realidad, no hay nada de eso. La cultura es un producto judeo-chamánico proyectado en todo el mundo a través del poder (taghut) occidental.

En el Islam hay fitrah, la idiosincrasia propia del hombre. La fitrah es nuestra verdadera naturaleza, que se manifiesta incluso en nuestros movimientos. Si le preguntamos a alguien que se señale a sí mismo, dirigirá su dedo índice hacia el centro del pecho, ligeramente hacia la derecha. No apuntará a la cabeza, al brazo o a una pierna. De la misma manera, si preguntamos a alguien dónde está Allah, señalará al cielo –nunca señalará al suelo, ya que nuestra posición física en el universo está bien delimitada, hay un arriba de la Tierra, y hay Este y Oeste. La fitrah también se manifiesta en nuestros gustos. Cuando Yibril le ofreció al Profeta Muhammad (s.a.s) que eligiera entre un cuenco de laban (yogurt) y una copa de vino, éste eligió el cuenco de lavan por fitrah; y por fitrah le gustaba el perfume natural. Por lo tanto, la fitrah actúa como un instructor interno que nos enseña.

La cultura, por el contrario, no permite que se manifieste nuestro mundo interior a través del estilo, ya que todo viene impuesto por los centros de poder. No hay en la cultura valores eternos. La cultura en todos sus aspectos funciona porque está impulsada por las modas. Fabrica sus valores, siempre en relación con el dinero o la ideología. Consideremos, por ejemplo, los orígenes de la celebrada fiesta de San Valentín. Comenzó como una campaña para impulsar las ventas de la compañía norteamericana de tarjetas postales llamada Hallmark, que ofrecía al público una excelente excusa para comprar y enviar tarjetas de amor. Resulta irrelevante quién fue ese personaje, o si realmente existió, o si hace dos mil años le envió una carta a su amada y firmó con el nombre Valentín. ¿A quién le importa eso hoy? Lo que urge es elegir una postal y pagarla. Más tarde, se agregaron otros regalos, todos de color rojo, ya que se decidió (¿Quién?) que el rojo es el color del amor-sexo. Las celebraciones estimulan la compra, y comprar significa gastar, llenar las arcas de las multinacionales. El Día de la Madre es otro ejemplo en la misma línea. Una vez introducido, empiezan los gastos –regalos, tartas, ropa nueva… ¿pero acaso todavía hay madres?

¿Por qué funciona la cultura? ¿Cómo es que las personas siguen sus propuestas tan fácilmente? Es así porque en la cultura no hay ijtihad إجتهاد, investigación, análisis. Solo hay imma’إمَّع , gregarismo. La gente sigue el mensaje que les llega sin pedir ningún tipo de argumentos –no discrimina. La cultura es un nuevo dios cuyo poder se manifiesta en la tecnología –parecen revivir con ella las ya olvidadas promesas de shaytan de alcanzar la inmortalidad y un dominio inextinguible.

Por el contrario, la fitrah se basa en el ijtihad. Todo el input que nos llega por diferentes canales, es escaneado y analizado. En la cultura, en cambio, no existen controles –todo entra sin pasar por filtros selectivos. La cultura es entretenimiento, ghaflah, despreocupación, negligencia… olvido. Navegamos a través de los canales de TV, asistimos a conciertos, vemos películas, chateamos en internet, compramos ropa de marca, cambiamos cada semana de peinado y compramos todos los artilugios que la cultura nos ofrece. El cerdo es quizás el animal más cultural –se lo come todo, sin discriminar.

Por otro lado, la fitrah no permite que las cosas ni los acontecimientos nos posean, ya que a través del ijtihad llegamos a una comprensión existencial más objetiva.

Si le preguntáramos a un adolescente por qué lleva pantalones vaqueros rotos o manchados con lejía, o por qué los lleva tan bajos, nos diría que es moda. La pregunta es: ¿Por qué se acepta una moda tan degradante y ridícula? No hay respuesta. A un dios no se le pregunta por qué hace las cosas. Simplemente se le obedece.

Ahora bien, si la cultura es un dios, ¿quién es Allah? Allah se ha convertido en un impostor. Ha caído bajo sospecha. Se le exigen sólidos argumentos. Ninguna mujer le pregunta a su dios-cultura por qué debe enseñar las piernas y abrirse cada vez más el escote. Sin embargo, hay un continuo debate sobre el hiyab, sobre la barba y otros elementos de la sunnah profética.

La cultura nos ordena estudiar inglés y la mayoría de la gente paga y se esfuerza por aprender esta lengua, aunque el 90 por cien de ellos nunca vaya a servirse de esa lengua. Sin embargo, no harán ningún esfuerzo por aprender árabe, o escudriñar el Qur-an. El inglés es el idioma a través del cual se expresa la cultura, y el árabe es el idioma de la fitrah.

La función de la cultura es la de cubrir nuestra naturaleza real primigenia, nuestro testimonio, nuestro compromiso de no adorar a otra entidad que Allah el Altísimo.

Musa (a.s) sacó a los Banu Israil de Misr, salvándolos de la opresión de Firaun. Se abrieron las aguas ante ellos y cada día recibían abundante provisión. Sin embargo, al pasar por un pueblo donde las personas adoraban ídolos, celebraban con el vicio a sus divinidades, le dijeron a Musa: «¿Por qué no podemos hacer nosotros lo mismo? ¿Por qué no podemos disfrutar y satisfacer nuestros deseos?» La gente de Musa había ingerido el veneno de la cultura mientras permaneció en Misr, y su fitrah había quedado cubierta por completo. Vieron grandes milagros y se les encomendó la misión de difundir el Tawhid por todo el mundo; de luchar contra la corrupción y establecer sociedades basadas en el conocimiento y la adoración de Allah el Altísimo. Mas el veneno de la cultura arruinó el destino sublime que se había preparado para ellos, y lo vendieron por un vano y efímero disfrute.

El mismo veneno que los Quraish le ofrecieron a Muhammad (s.a.s): cancelar la verdad y sustituirla por diversión: «Te daremos todo el dinero que desee, las mujeres más bellas, las viviendas más lujosas. Serás nuestro rey, si es eso lo que deseas». Pero la verdad que se descubre a través del ijtihad al que nos induce la fitrah debe ser algo tan maravilloso que Muhammad (s.a.s) respondió: «Incluso si pusierais el Sol en mi mano derecha y la Luna en la izquierda, no dejaría de anunciar la verdad a la gente. No dejaré de difundir las palabras que me han sido reveladas».

Vivir al nivel de la fitrah no es algo aburrido. Es una gran tarea, un gran acontecimiento. Es más bien una emoción, una continua exaltación; un conocimiento real y útil sobre el que poder construir la verdadera civilización. Y todo ello es reducido por los seguidores de la cultura a sus mediocres conversaciones en las que se insinúan mutuamente: “¿No sería maravilloso si Damasco se convirtiera en un segundo París o un segundo Londres? Makkah ya resplandece como Nueva York.” Así hablan porque han estado consumiendo el veneno de la cultura durante generaciones y desean ardientemente divertirse. Están hartos de comer el maná todos los días; de caminar por el desierto; de luchar contra la idolatría.

El conocimiento, el ijtihad, la comprensión, la consciencia, provienen únicamente de la fitrah, no de la cultura. La NASA puede hacernos creer que lanza sofisticados artefactos al espacio intersideral provistos de precisas cámaras fotográficas y otros aparatos, pero si le preguntas a sus ingenieros sobre el significado de la vida, probablemente responderán de manera cínica: “Buena pregunta. Hasta ahora no tenemos la respuesta, por eso enviamos estos artefactos al espacio. La respuesta a su pregunta podría estar allí”. Pero la respuesta a nuestra pregunta no está allí. Está en nuestra fitrah, enmascarada por la cultura, la tecnología y la diversión.

El tesoro familiar no entra por la puerta. Esta hikmah nos alerta de que todo aquello que viene de fuera es cultura y, por lo tanto, no es un tesoro, no tiene valor. El valor real está dentro de nosotros mismos, en nuestra fitrah.

Como podemos ver en el esquema, el sistema profético se transmite a través de los Profetas, de los libros revelados por inspiración divina. La última revelación es el texto que se le reveló al Profeta Muhammad (s.a.s), el cual rectifica, refuta o confirma los conceptos judíos, cristianos y occidentales que siguen transportando la Biblia, la NASA y todas las instituciones seudo-científicas creadas por occidente. De esta forma, se convierte en la referencia madre, en el filtro de la objetividad divina, que autentifica cualquier input.

A su vez, el chamanismo es transmitido por las castas sacerdotales-chamánicas a las que en numerosas ocasiones se han tomado por transmisoras de la “verdad”, asumiendo así el papel de Profetas. Tal es el caso de Buda, Aristóteles, Platón, Lao Tse y muchos otros. Los musulmanes árabes tienen la mala costumbre de llamar a Platón al-Hakim, término éste que, como muy bien saben, es uno de los nombres de Allah.

Lo primero que nos viene a la mente al escuchar la palabra «chamán» es la imagen de hechiceros mejicanos o siberianos bailando alrededor de una hoguera o canturreando estrofas sagradas. Sin embargo, y a pesar de que esta representación es correcta, el término «chamanismo» abarca un significado mucho más amplio. El chamanismo se opone al método profético de la misma manera que la magia se opone a la Revelación. Cuando los magos de Firaun arrojaron sus cuerdas y bastones, y aquellos parecieron a los que los miraban serpientes moviéndose con rapidez, Musa (as) sintió que las señales que había recibido de su Señor no eran suficientes para deshacer tal poder –la «realidad» que veía deslizarse ante sus aterrorizados ojos. Musa, un poderoso Profeta, cuidadosamente preparado por Allah, sintió miedo en su corazón. La magia nubla nuestra comprensión y la sumerge en las profundas aguas de la insinuación, donde la realidad se distorsiona y deforma. Se nos hace creer que el movimiento es quietud y que la quietud es movimiento; que el fuego es agua y que el agua es fuego. Esta es la razón de que la magia sea la principal herramienta de shaytan, el gran observador.

Sin embargo, el chamanismo se manifiesta de muchas otras formas. Existe la magia del hechicero, pero también existe la magia del filósofo, con su habilidad dialéctica; existe la magia del místico, con sus visiones paranormales y sus trances; existe la magia del hombre racional, con su capacidad analítica; la magia del demagogo, con sus planes de gobierno; la magia del demiurgo hollywoodense y sus efectos especiales; la magia del científico, con sus artefactos voladores, sus fotografías de galaxias, sus artilugios electrónicos que le permiten almacenar miles de libros en un centímetro cuadrado de silicona.

Todos ellos son chamanes porque ocultan la existencia del Creador y presentan un universo gobernado por leyes, espíritus, misterios y fuerzas ocultas que solo ellos pretenden conocer y controlar a través de la magia, el intelecto, la contemplación o los éxtasis místicos.

El chamanismo sustituye las transmisiones proféticas por leyendas o, en el mejor de los casos, los mezcla y origina así una total confusión. De hecho, muchos musulmanes hoy llaman sunnah a lo que en realidad es ignorancia social. Los oráculos llegan a ser considerados equivalentes a la inspiración divina, y los adivinos, judíos y gitanos, tienen una gran demanda social. Los horóscopos son consultados diariamente por millones de personas en todo el mundo.

Tenía razón Al Pacino cuando afirmaba por boca del diablo en la película The Devil’s Advocate: “No podrás negar que éste está siendo mi siglo” –el sistema chamánico y la superstición han desplegado sus alas y reinan sobre las sociedades.

El último libro chamánico que sustituye al Qur-an es el que recoge los “derechos humanos”. Promueve el humanismo y elimina la objetividad de Allah. En él, los chamanes ofrecen valores que pretenden ser más elevados que los divinos, tal como los expresa la Profecía. Lo que ello implica en realidad es que, si el hombre pudiera tomar el control del universo, todo funcionaría mucho mejor de lo que funciona ahora –la Tierra no se convulsionaría, no habría sequía ni hambruna, y la única relación entre los seres humanos sería la hermandad. Uno no puede por menos de preguntar quién ha impuesto entonces la segregación racial en tantas naciones “civilizadas”, quién ha originado las guerras coloniales, quién arrojó dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles. La triste realidad es que, si al hombre se le permitiera hacerse cargo del funcionamiento del universo durante un solo instante, no quedaría un segundo después nadie para valorar su trabajo.

Los derechos humanos promueven la homosexualidad con el pretexto de que es una cualidad intrínseca a la naturaleza humana; una opción entre otras. La realidad, sin embargo, es que la naturaleza no admite tal aberración. No encontramos en la cadena de seres vivos, empezando por la célula, nada que se parezca a la homosexualidad. La reproducción sólo surge de la unión entre sexos opuestos. Si eliminásemos la heterosexualidad, la humanidad se extinguiría. La homosexualidad es un producto más de la cultura y no de la genética, como afirman algunos, y, por lo tanto, es moralmente inaceptable.

El feminismo es otro principio fuertemente promovido por los derechos humanos. En este momento es un movimiento mundial que, al igual que la homosexualidad, va en contra de la fitrah. Las mujeres no son inferiores a los hombres, pero son radicalmente diferentes. Lo que el feminismo ha creado, especialmente en las sociedades occidentales, es el caos que se produce, inevitablemente, cuando trastocamos las identidades.

Políticamente hablando, los derechos humanos respaldan incondicionalmente la democracia. No importa su definición, es la base de un sistema mediante el cual la mediocridad llega al poder porque se basa en la devastadora asunción de que la mayoría siempre tiene la razón. Sin embargo, como podemos ver al analizar la historia y los acontecimientos cotidianos en los que nos vemos cada día involucrados, el escenario que nos presenta la realidad es muy diferente al de los chamanes políticos. La mayoría casi siempre se equivoca. El Qur-an afirma en cientos de aleyas que la mayoría de la gente no cree, no reflexiona, es negligente… Al mismo tiempo, declara que pocos son los que creen, reflexionan y entienden. Si combinamos y agitamos convenientemente el humanismo, la homosexualidad y el feminismo, obtendremos el amargo cóctel de la democracia, cuyo resultado final será la negación de la objetividad de Allah.

El sistema profético limpia la objetividad divina de los conceptos erróneos y de los elementos venenosos que se infiltran en ella, mientras que los chamanes continuamente arrojan confusión y falsedad al input profético.

Como podemos ver en el esquema, tanto los Profetas como los chamanes tienen sus aliados particulares. En el sistema profético, los aliados de los Profetas son Allah, los creyentes y los malaikah. Es de ellos de quienes los Profetas obtienen su fuerza y su apoyo. De Allah a través de los du’a y del tawbah. Los Profetas, obviamente, están muy lejos de ser héroes hollywoodenses, que vuelan y son invencibles en todo momento. Los Profetas son hombres con todas las debilidades propias del ser humano. Su fuerza deriva de su sumisión a Allah. Ellos constantemente piden Su ayuda, Su apoyo e indulgencia. Al mismo tiempo, los Profetas también necesitan la ayuda de sus semejantes, el consejo de los creyentes, a través del cual Allah guía a Sus Profetas y les reafirma en su misión.

Cuando moría un Profeta, el mejor de los creyentes tomaba el liderazgo de la comunidad, ya que en el sistema profético no hay lugar para la democracia, sino solo para la elite. Los creyentes no siguen a la mayoría, sino a los miembros más iluminados de su comunidad. Al mismo tiempo, los malaikah hacen los ajustes necesarios para que el plan en su forma absoluta (registrado en Lauh Mahfudh) pueda manifestarse en dunia en tanto que destinos humanos (a través del Sistema Divino).

En el sistema chamánico, los aliados de los chamanes son shaytan y los shayatin de entre los hombres y los yin que utiliza para tentar a sus seguidores entretenidos con falsas promesas. Les hacen creer que sus logros, su rápido ascenso a la fama, su riqueza o su elevado estatus social se deben a su genialidad, pero de hecho se debe a retoques de los destinos humanos permitidos y contemplados en el plan general de la creación. No puede haber peores aliados ni más peligrosos.

La posición de un chamán es la de un sacerdote. En el momento en que el sistema profético se debilita, se establece una casta sacerdotal como forma de controlar a las masas. Para lograr este objetivo, los chamanes usarán drogas, pero no solo narcóticos como marihuana, cocaína o substancias sintéticas a la medida de las necesidades del cliente, sino también cualquier cosa que pueda funcionar de manera similar; por ejemplo, los medios de comunicación y el consumismo exacerbado. Los sacerdotes pueden pertenecer a cualquier religión o institución. La akademia, con sus dos ramas más importantes –universidades y centros de alta tecnología (NASA)– surgió de la Royal Society of London en el siglo XVII a cuya cabeza estuvo Isaac Newton que era, al mismo tiempo, gran maestro de la masonería inglesa.

La magia es otra estratagema utilizada por la casta sacerdotal para salvaguardar su poder e influencia. Estos magos-chamanes utilizarán la demagogia para establecer gobiernos cuya única función será la de proteger a la akademia y a todas las instituciones que preservan una visión materialista de la existencia. Sin embargo, “visión materialista” no significa liquidar todos los conceptos religiosos –el error, provenga de donde provenga es siempre bienvenido, pues ayuda a crear confusión y a desprestigiar a quienes lo siguen. El humanismo protestante no acabó con la trinidad. En Europa se quemaron a millones de seres humanos por decir la verdad, por decir, por ejemplo, que Dios es uno. En este caso, la parte laica europea aprovechará aquella atrocidad para acusar al sector religioso europeo. De esta forma, la parte europea dominante estará siempre libre de culpa.

Durante milenios, la casta sacerdotal ha producido una corriente interminable de especulaciones que encubren con el término “filosofía”. Los sacerdotes-chamanes modernos, a quienes llamamos científicos, sostienen que nuestra existencia se originó por casualidad. Pero luego encontraron tal cantidad de evidencia en contra de esta asunción, que no tuvieron otra opción que reconocer que dada la abrumadora complejidad del universo y de la vida “no podemos seguir manteniendo el supuesto de que se originasen accidentalmente”. Sin embargo, cuando se les plantea el hecho incuestionable de que si no hay casualidad tendrá que ser un Agente externo a la creación Quien la haya originado, responden que esta suposición no es científica y que tendremos que seguir esperando. Este tipo de contradicciones han paralizado la investigación científica y ahora es Hollywood el que se ha hecho cargo de la situación, haciendo que las fantásticas películas de ciencia ficción que produce no estén relacionadas con el conocimiento científico real.

Sin embargo, la casta sacerdotal es consciente del hecho de que muy pocos son los que se preocupan por la filosofía o las teorías cosmológicas. El hombre de hoy ama el misterio más que la verdad, y por ello, el chamán promueve todo tipo de teorías esotéricas y parapsicológicas.

(70) O dicen: “Está poseído”. Muy al contrario, les ha venido con la verdad, pero a la mayoría de ellos les repugna la verdad. (71) Si la verdad tuviera que seguir sus deseos, se habrían corrompido los Cielos y la Tierra y los que en ellos hay. Les hemos traído lo que les hace recordar, pero ellos, de lo que les hace recordar, se apartan.
Sura 23 – al Muminun

A través de ellas, como es el caso de la reencarnación, intentan asegurar a las personas que no habrá juicio. Volveremos a esta vida una y otra vez hasta que finalmente alcancemos la perfección y la inmortalidad. También hay numerosos grupos que afirman que están en contacto con extraterrestres; que hablan con los muertos; que pueden prever el futuro…

Al examinar de nuevo el esquema, vemos que los Profetas usan como base para el conocimiento el sistema funcional, mientras que los chamanes basan su conocimiento en el sistema operativo (ver artículo IX).

Hay un mundo visible que puede ser observado por el hombre, comprendido y utilizado en su beneficio por medio del sistema funcional. Y hay otro mundo –oculto, más allá de la percepción humana, que funciona a través del sistema operativo en el Ghaib. Entre estos dos mundos, ontológicamente diferentes, hay un barzaj, una barrera infranqueable. El hombre no puede penetrar en el Ghaib de la misma forma que no puede penetrar en un lienzo y convertirse en parte de la escena que allí se representa, ya que estas dos dimensiones son imposibles de reconciliar. Sin embargo, la ciega ambición que anida en los corazones de los chamanes, de sus seguidores y de aquellos que intentan controlar las fuerzas que operan en el universo desde el Ghaib, nunca deja de estimularles y de inducirles a intentarlo una y otra vez, con el trágico resultado que nos advierte el Qur-an:

(119) Los extraviaré y les haré albergar falsas esperanzas. Les ordenaré y harán cortes en las orejas del ganado, y alterarán la creación de Allah.” Quien tome al shaytan como protector en vez de a Allah habrá caído en la más irremisible perdición.
Sura 4 – an Nisa

El chamán desea conocer el mecanismo que opera detrás del sistema funcional y los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor o muy lejos en el espacio exterior sin entender que ese conocimiento está oculto a los seres humanos en este mundo y que solo el Creador lo tiene. Sin embargo, sus aliados, los shayatin les han convencido de que con su ayuda los chamanes podrían manipular el sistema operativo y controlar los Cielos y la Tierra. Sin embargo, lejos de alcanzar la inmortalidad o, al menos, una buena salud, la tecnología está destruyendo la creación de Allah.

En el esquema podemos ver que el sistema funcional tiene dos elementos principales: el idioma árabe, que es el lenguaje básico de la Profecía, y la mil-lah (ver artículo XI).

El tercer elemento del conocimiento profético está relacionado con el Tawhid y lo hemos denominado usul, la base misma sobre la cual todo está construido. Usul también significa cimientos y la estructura básica de toda ciencia. No podemos entender el Qur-an a menos que entendamos su usul, sus fundamentos básicos, su estructura básica; y lo mismo se aplica para cada concepto, para cada elemento de nuestra existencia.

Si ahora nos dirigimos al sistema chamánico, percibiremos un escenario muy diferente. El chamán quiere conocer y usar el sistema operativo del universo. Quiere ver los elementos que constituyen la existencia para poder alterarlos en su propio beneficio. Sin embargo, el sistema operativo solo puede manipularse en el Ghaib, por lo que ningún ser humano o yin puede hacerlo. El sistema chamánico y su intento de maniobrar el Ghaib corrompen y destruyen los elementos del sistema funcional que mantienen la vida, como el agua, el aire, la tierra… El chamán desarrolla la tecnología para hacer creer a la gente que las promesas del shaytan de inmortalidad y poder ilimitado siguen vigentes.

Hace décadas que la NASA gasta millones en patrocinar películas hollywoodenses en las que se buscan planetas para establecer bases desde las que extender su poder a otras galaxias –no son, sino películas. La realidad es que ni siquiera han podido atravesar los cinturones de Van Allen (ver apéndice L).

El objetivo final de la medicina en el sistema chamánico es la inmortalidad, no la salud. Se busca retrasar unos años más la “esperanza de vida”, sin importarles en qué condiciones ese paciente vivirá 5 años más. Se trata de mejorar las estadísticas. Sus mejores aliados siguen siendo los engañosos titulares de los medios de comunicación –“El nuevo editor de genes podría eliminar los errores en el genoma humano y acercarnos a la inmortalidad”. Hace tiempo que Hollywood ha llegado a Marte. ¡Quién sabe! Quizás la NASA sea el siguiente.

El sistema chamánico desarrolla la especulación como la única forma de acercarse al conocimiento y lo oculta llamándolo «filosofía» o “ciencia”. La idea principal que el chamán proyecta a sus seguidores es la de que todos nuestros deseos debemos realizarlos en esta vida, ya que Ajirah es un concepto distorsionado, casi inexistente.

Hollywood, la reencarnación, la tecnología, los medios de comunicación y la superstición susurran sus fantasías en los oídos de sus aliados –sólo ellos los escuchan.

(8) Entre la gente –nas– los hay que discuten sobre Allah sin tener conocimiento alguno,
ni guía ni kitab iluminador.
Sura 22 – al Hayy

Cuando les preguntas cómo sabe la abeja que en celdas hexagonales es donde más cantidad de miel cabe en menos espacio, te responden que por «instinto», indicando de esa manera que no saben cómo. Tienen muchos otros términos, como «naturaleza», que utilizan para ensalzar las fuerzas que operan sabiamente en el universo, en detrimento del verdadero Hacedor –Allah el Altísimo.

Sin embargo, el peor efecto que ha producido el sistema chamánico en el hombre y sus sociedades ha sido el de tomar los medios por fines (ver esquema 9).

Los musulmanes estudian shari’a para obtener un diploma, ganar un buen salario y tener una vida cómoda. Pero el conocimiento que obtienen en esos estudios son meros datos. Cuando abrimos el Qur-an y les preguntamos por el significado de una aleya en concreto, enseguida cogen el primer tafsir a mano, pues ellos nunca han reflexionado sobre el Kitab de Allah.

Ya hemos visto en el esquema que el sistema profético es reconocido por la fitrah, nuestro molde natural, mientras que el sistema chamánico es reconocido por la cultura. Uno de los medios más poderosos que la cultura tiene a su disposición son los medios de comunicación, especialmente Internet y, desde hace algún tiempo, Facebook. Es el gran océano de la dispersión y el entretenimiento –las dos armas favoritas de shaytan.

Dentro de la más absoluta ghaflah, los padres de hoy, incluidos los musulmanes, compran a sus hijos CDs con dibujos animados, uno de los sistemas más eficiente para transmitir a los niños los valores satánicos. En la banda de Disney titulada, Frozen, la homosexualidad de las mujeres se presenta como la única forma de encontrar el amor verdadero. Los hombres se agrupan en tres categorías: un traidor bastardo que solo busca el poder, un muchacho bastante lerdo y un viejo corrupto. Hay magia y brujería, bosques con yin y una sensualidad para adultos. En otros dibujos animados, la violencia en su forma más extrema se presenta como una nueva virtud.

En el sistema profético, la sociedad se organiza sobre la base de la libertad individual custodiada por la responsabilidad. Cada individuo es responsable no solo de su vida, sino también de su relación con la verdad y el Creador. El objetivo principal de esta libertad y responsabilidad individuales es transformar poco a poco su subjetividad en la objetividad de Allah.

La libertad individual no significa egoísmo o individualismo. Por el contrario, significa un fuerte deseo de unirse a la comunidad de creyentes, a aquellos que ven la existencia a través de la objetividad divina. De esta forma logran la purificación. Purificamos nuestro corazón venerando la verdad y purificamos nuestros cuerpos mediante la higiene.

El otro elemento de la organización social en el sistema profético es la educación. Ya hemos dicho que el sistema profético es reconocido por la fitrah, pero la fitrah sin educación puede convertirse en un elemento negativo (ver artículos X y XVI).

En el sistema chamánico, los datos se convierten en el único conocimiento posible. En este sistema, la verdad es algo inexistente. Solo el misterio es adorado allí. Por lo tanto, aquellos que siguen este sistema no pueden desarrollar agradecimiento hacia su Creador. No hay purificación en el sistema chamánico. El taqwah es algo inaceptable porque significa límites, fronteras que no puedes traspasar. En el sistema chamánico el vicio es virtud. La gente de Lut le acusó de ser alguien que se purifica:

(56) No hubo otra respuesta de su gente que la de decir: “¡Echad a la familia de Lut de vuestra ciudad! Es gente que gusta mantenerse pura.”
Sura 27 – al Naml

En el sistema chamánico no hay privacidad, todo debe estar siempre expuesto –nuestro cuerpo, nuestra casa, nuestros sentimientos… Todo sucede afuera, al aire libre, en las calles, en las fiestas, en la televisión. No hay vida privada. Sus casas y sus corazones están llenos de ídolos. En el sistema chamánico no puede haber libertad individual porque no hay ijtihad, solo gregarismo. En realidad, no hay elección. Simplemente siguen lo que se les ordena seguir a través de los canales de distribución masones –Facebook y los mainstream. Siguen la moda y encubren la existencia de la muerte. En el sistema chamánico, los cementerios están fuera de las ciudades. Nadie habla de la muerte porque todos pretenden que no existe, que la tecnología aplicada a la medicina resolverá pronto ese problema.

Estos son los dos únicos sistemas posibles –el sistema profético establecido por Allah y el sistema chamánico establecido por shaytan. Dos caminos irreconciliables.

ESQUEMA 7 – PRODUCTOR O RECEPTOR-FUAD

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PRODUCTORES O RECEPTORES – EL FUAD

T  E  X  T  O

La idea principal, pero no la única en este esquema, es que somos receptores y no productores. Esta afirmación implica un hecho muy importante –no existe nada como la “mente” en ninguna criatura de la tierra, incluidos los hombres.

El dispositivo humano es muy similar a este respecto a un aparato de radio. Cuando lo encendemos y encontramos una emisora, escuchamos, por ejemplo, música y ello nos lleva a concluir inmediatamente que la orquesta estará dentro del aparato de radio. Pero si lo abrimos, solo encontraremos una serie de transistores y otros componentes, pero no músicos.

¿Dónde está entonces la orquesta? El estudio donde se ha producido la música puede estar muy lejos de nuestra casa, incluso en otro país, pero nuestro aparato de radio tiene los elementos necesarios para capturar las ondas emitidas por ese estudio. Además, nuestro aparato de radio tiene componentes que decodifican esas ondas en música o en voces humanas o en lo que este u otros estudios produzcan. Podemos concluir entonces que el aparato de radio no es un productor, sino un receptor.

De la misma manera, en cuanto que seres humanos, somos dispositivos compuestos de muchos y muy complicados elementos. Algunos de ellos actúan como transistores capaces de capturar el wahy (ondas en el ejemplo de la radio) que proviene del sistema divino (el estudio de producción en el ejemplo de la radio). Lo que llamamos mente no es el productor de ideas sino el dispositivo (el sistema cerebral) que decodifica el wahy que proviene del sistema divino en ideas expresadas en palabras e imágenes.

En el Qur-an no existe la palabra ‘aqal عقل, pero existen palabras como ‘aqilun عاقلون los que poseen capacidades cognoscitivas para recibir y decodificar el wahy en ideas. Toda la información, todo el input que penetra en nuestra nafs, se origina en el “afuera” de nosotros. Veamos cómo funciona:

En el esquema podemos ver que todo el input proviene de tres canales externos y un canal interno.

El primer canal externo es el wahy originado en el centro de producción divino por aquellos de los malaikah encargados de realizar los ajustes necesarios para que nuestros destinos en el absoluto se manifiesten en este mundo. Este wahy viene como ondas en el ejemplo de la radio y, por lo tanto, viene en secreto y tiene que ser decodificado por nuestros decodificadores que operan en lo que podríamos llamar «el dispositivo cerebral». Estas ondas se decodifican en palabras e imágenes que producen ideas y sentimientos. Como vemos en el gráfico, este input, una vez decodificado, cae en el estanque (الحوض) o memoria (biblioteca). Si es detectado por la consciencia, entrará en la biblioteca ordenadamente, será registrado en el archivo correspondiente y, por lo tanto, podrá tomarse y utilizarse en cualquier momento que se necesite. En el caso de que la consciencia no esté activada, el input caerá en el estanque de forma desordenada, depositándose en el fondo y quedando olvidado –será muy difícil acceder a él. Todos los días cientos de ideas e imágenes caen de forma inconsciente en el estanque y se pierden en las aguas profundas de nuestra memoria.

El segundo canal externo es el auditivo –el órgano espiritual por excelencia. Nuestro sistema auditivo puede capturar todo lo que nos llega desde afuera como voces humanas u otros sonidos a través de los oídos, o desde el interior cuando, por ejemplo, leemos un texto. En este caso, escuchamos nuestra propia voz. Y también cuando el wahy ha sido decodificado en ideas expresadas en conceptos que a su vez son decodificados en palabras que el órgano auditivo registra. Es a través del órgano auditivo como nos llega el susurro del shaytan y del qarin (ver artículo XII).

Como en el caso del wahy, la información que nos llega a través del órgano auditivo puede ser detectada por la consciencia y luego registrada ordenadamente en los archivos correspondientes, o puede caer sin haber sido detectada por la consciencia en el estanque y permanecer perdida en las aguas desordenadas de nuestra memoria. En este caso, será difícil recuperarla.

El tercer canal externo es la vista, otro órgano espiritual. La vista puede capturar todo lo que nos llega como imágenes desde el exterior a través de los ojos. De nuevo, estas imágenes pueden ser detectadas por la consciencia y en ese caso serán registradas y archivadas en la biblioteca general de la memoria, del estanque, o podrán hundirse sin ser detectadas en las aguas de la memoria de forma desordenada, caótica.

Además de estos tres canales por los que penetra el input que proviene del exterior, hay un canal interno con su propia entrada –la fitrah. Este canal en realidad es parte de nuestra nafs, es la naturaleza del molde en el que hemos sido creados. Cuando es educado adecuadamente, la fitrah puede distinguir los elementos proféticos de los chamánicos.

Veamos ahora cómo estos canales interactúan y funcionan dentro de la nafs. Todo el input proveniente de estos tres canales penetra en el estanque, ordenado o desordenado. Si el input entra ordenadamente significa que ha sido detectado por la consciencia y, por lo tanto, puede interactuar con ésta en el fuad فؤاد (ver artículo VI) –un complejo mecanismo que no está presente en los animales ni estaba presente en el bashar. El input que es detectado por la consciencia entra ordenadamente en el estanque, es capturado por el fuad y analizado por las capacidades cognoscitivas teniendo en cuenta los datos que están ordenados y registrados en archivos en la memoria-biblioteca del estanque. Los decodificadores transforman el input en ideas y sentimientos expresados ​​a través del lenguaje y de imágenes antes de que caiga en el estanque. Cuando el fuad captura este input y lo analiza, puede convertirse en símbolos, alegorías, máximas e imágenes que convertirán las secuencias en escenarios simbólicos. Ahora, estos análisis volverán al estanque de forma ordenada y se registrarán en sus archivos correspondientes para que podamos utilizarlos en el momento que los necesitemos. Permanecerán en la superficie del estanque, siempre listos para ser utilizados.

Este proceso se realiza de forma automática y se organiza ordenadamente en la sección del estanque o memoria-biblioteca. Estamos hablando de acciones llevadas a cabo voluntariamente. Por ejemplo, ¿qué sucedería si el input que ha caído en el estanque y ha sido detectado por la consciencia no interactuase con el fuad? En este caso, no habría análisis y, por lo tanto, este input no interactuaría con los datos disponibles en la memoria-biblioteca del estanque. No obstante, teniendo en cuenta que esta información ha sido detectada por la consciencia, existe la posibilidad de recuperarla y enviarla al dispositivo del fuad. Sin embargo, en el caso de un input que no haya sido detectado por la consciencia, éste caerá en el estanque desordenadamente y se hundirá en las aguas de la memoria. Está ahí, pero es difícil, si no imposible, recuperarlo.

Cuando el input transporta datos espirituales importantes, pero nuestra consciencia está inactiva o la conexión con el fuad se corta, caemos en lo que el Qur-an llama –ghaflah y en este estado no hay conexión con la Órbita Divina. Estamos perdidos en el espacio de la indiferenciación como un astronauta cuando se corta la cuerda que lo mantenía unido a la nave espacial.

Fuad, pues, significa corazón espiritual y, en conexión con la fitrah y la entrada espiritual proveniente del wahy y de los dos órganos espirituales, puede entender los elementos proféticos de la existencia y de esta manera puede guiar a la nafs hacia el camino de rectitud.

El mecanismo completo funciona de la siguiente manera: El input proviene del exterior y penetra en la nafs a través del wahy originado en el centro de producción, de los dos canales espirituales y del interior proyectado por la fitrah. Este input es detectado por la consciencia y, por lo tanto, penetra ordenadamente en el estanque. Luego es capturado por el fuad, si el poder de voluntad y la determinación están activos, y es analizado a través de lo que podemos llamar «facultades cognoscitivas». El resultado se envía de vuelta al estanque donde interactuará con los datos ordenados en archivos en la memoria-biblioteca y se volverá a capturar mediante el mecanismo del fuad, tantas veces como haga falta. Este proceso puede repetirse cientos de veces. No obstante, no debemos olvidar las otras dos posibilidades: el input es detectado por la consciencia, pero no es capturado por el fuad, o el input no es detectado por la consciencia y cae desordenadamente en el estanque –estado de ghaflah.

Volviendo al esquema, vemos que todo interactúa, excepto cuando hay ghaflah. En este estado, solo funciona el automatismo tilqayiah تلقائية. Las cosas se hacen automáticamente, rutinariamente. A penas hay comprensión, ya que el input no interactúa con las capacidades cognoscitivas a través del fuad. La mayor parte de la información cae en el estanque desordenadamente sin ser detectada por la consciencia. No obstante, el input desordenado tampoco se pierde. Permanece en las aguas de la memoria donde está registrado y parte de esta información decodificada y expresada en palabras e imágenes será utilizada por shaytan para dirigirnos al extravío o para distraer nuestra atención del input espiritual.

Sin interacción con el fuad será difícil, si no imposible, que la nafs diferencie entre lo que ofrece shaytan y lo que ofrece la fitrah o los malaikah.

Sin embargo, incluso si hay interacción con el fuad, puede haber confusión y la imagen se puede volver borrosa, ya que la información que llega a través de los órganos espirituales –el oído y la vista– puede ser un input cultural que cubra o manche la fitrah cambiando sus valores y corrompiendo el correcto funcionamiento del fuad. Por lo tanto, para que el fuad funcione correctamente, tenemos que filtrar la entrada del input y limpiar constantemente el estanque ordenando la información en los archivos correspondientes y lanzando el input inútil y negativo a la papelera de reciclaje donde permanecerá neutralizado o se recuperará en el caso de que sea necesario.

Todavía, empero, no podemos estar seguros acerca del input filtrado, ya que puede contener elementos venenosos de nuestra subjetividad. Frente a ella, la única referencia segura es la objetividad de Allah. Mas ¿cómo podemos ajustar nuestra subjetividad a la objetividad de Allah? Únicamente mediante el estudio del Qur-an y la sunnah profética, la mil-lah profética. De esta forma desenmascararemos, entre muchos otros, los valores del humanismo, hoy llamados derechos humanos, que intentan penetrar en el estanque y registrarse en la memoria-biblioteca como valores divinos.

En el esquema, podemos ver que hay sentidos menores a los que no podemos considerar como órganos espirituales –el gusto, el tacto y muchos otros.

Otro factor muy importante en el dispositivo humano es la imaginación, la cual nos permite crear mundos, historias, escenarios… como si fuésemos dioses. Pero la poderosa imaginación humana carece de tres características que son exclusivas de Allah:

1. lo que «creamos» es el resultado de mezclar elementos que ya existen en este universo. No podemos crear algo de la nada.

2. La segunda característica es que no tenemos el poder o el conocimiento para hacer que estos escenarios con todo lo que contienen en nuestra imaginación se manifiesten en nuestro mundo. Todo lo que crea nuestra imaginación permanece en nosotros mismos y no puede encarnarse y vivir fuera de nosotros.

3. La tercera característica es que no podemos mantener nuestros mundos imaginarios indefinidamente. Cuando el cansancio o el sueño se apodera de nosotros, estos mundos se desvanecen, y si queremos recuperarlos de nuestra memoria, encontraremos que es una tarea imposible porque no seremos capaces de crear los mismos escenarios exactamente iguales.

Por el contrario, Allah crea de la nada, sin un modelo previo. Al mismo tiempo, Él puede manifestar lo que quiera. Y en cuanto a mantener Su creación, nada le distrae de esa tarea ni le cuesta trabajo mantenerla. Como leemos en ayat al-kursi:

اللَّهُ لاَ إِلَهَ إِلاَّ هُوَ الْحَيُّ الْقَيُّومُ لاَ تَأْخُذُهُ سِنَةٌ وَلاَ نَوْمٌ

(255) ¡Allah! No hay dios, sino Él –el Eternamente Actuante, el que Subsiste por Sí Mismo y da la existencia a todo lo demás. Ni la somnolencia ni el sueño Le afectan.
Sura 2 – al Baqarah

A través de la imaginación, el hombre puede comprender alegorías y metáforas y puede mezclar los elementos existenciales para producir lo que necesita para su vida en la Tierra. Al mismo tiempo, la imaginación interactúa con el input y activa la reflexión. En el Qur-an vemos este proceso repetido muchas veces:

أَنزَلَ مِنَ السَّمَاء مَاء فَسَالَتْ أَوْدِيَةٌ بِقَدَرِهَا فَاحْتَمَلَ السَّيْلُ زَبَدًا رَّابِيًا وَمِمَّا يُوقِدُونَ عَلَيْهِ فِي النَّارِ ابْتِغَاء حِلْيَةٍ أَوْ مَتَاعٍ زَبَدٌ مِّثْلُهُ كَذَلِكَ يَضْرِبُ اللَّهُ الْحَقَّ وَالْبَاطِلَ فَأَمَّا الزَّبَدُ فَيَذْهَبُ جُفَاء وَأَمَّا مَا يَنفَعُ النَّاسَ فَيَمْكُثُ فِي الأَرْضِ كَذَلِكَ يَضْرِبُ اللَّهُ الأَمْثَالَ

(17) Hace que caiga agua del cielo que corre por los valles según se le ha decretado, llevándose en su torrente lo que excede. Y de lo que funden en el fuego para obtener adornos o utensilios se desprenden residuos similares. De esta forma separa Allah la verdad de la falsedad –los residuos se van como deshecho y lo que aprovecha a los hombres –nas– permanece en la Tierra. Así es como Allah alegoriza.
Sura 13 – al Ra’d

En primer lugar, imaginamos la situación como si fuera una película y, a través de esas imágenes, a partir de esos escenarios podemos reflejar y comprender mejor cómo funciona y se manifiesta la falsedad. Sin imaginación, el hombre será como un robot, incapaz de reflexionar. Además, la imaginación es uno de los factores que hacen posible el contacto entre el hombre y el sistema divino. Pero al mismo tiempo, la imaginación puede ser una de las herramientas más efectivas en manos de shaytan. Como ya hemos visto, millones de imágenes caen constantemente en el estanque, la mayoría de ellas sin ser detectadas por la consciencia y, por lo tanto, penetran desordenadamente. Pero ello no significa que estén perdidas o eliminadas, al contrario, permanecen en las aguas de la memoria desde donde shaytan puede rescatarlas y presentárnoslas en los momentos más cruciales –por ejemplo, cuando hacemos la salah– para desviar nuestra atención, nuestra concentración, y llevarnos incluso hacia campos de perversión. Para evitarlo, debemos filtrar constantemente el input a través de la objetividad de Allah. Así mismo, debemos estar vigilantes y desarrollar una fuerte determinación.

Nada del input se pierde definitivamente. Todo está registrado en la película de la memoria, en las aguas del estanque, seamos o no conscientes de ello. Así lo declara el Qur-an:

وَكُلَّ إِنسَانٍ أَلْزَمْنَاهُ طَائِرَهُ فِي عُنُقِهِ وَنُخْرِجُ لَهُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ كِتَابًا يَلْقَاهُ مَنشُورًا

اقْرَأْ كِتَابَكَ كَفَى بِنَفْسِكَ الْيَوْمَ عَلَيْكَ حَسِيبًا

(13) Todo hombre –insan– está inseparablemente unido a su destino, y el Día del Resurgimiento le sacaremos un Kitab que no estará sellado. (14) ¡Lee tu Kitab! Hoy te bastas a ti mismo para llevar la cuenta.
Sura 17 – al Isra

En el kitab que recibiremos en Ajirah, estará todo registrado. No será un registro hecho de papel como los que tenemos ahora, sino más bien una película, un flash, en la que veremos nuestra vida sin que falte el menor detalle, ya sea grande o pequeño. Además, en esta película veremos no solo nuestras acciones, sino también nuestras intenciones, nuestras motivaciones, nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos:

هَذَا كِتَابُنَا يَنطِقُ عَلَيْكُم بِالْحَقِّ إِنَّا كُنَّا نَسْتَنسِخُ مَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ

(29) Este Kitab Nuestro habla de vosotros con la verdad.
Fuimos transcribiendo todo lo que hacíais.
Sura 45 – al Yaziyah

Todo está registrado, nada se pierde. Con este kitab en nuestras manos, con esta película, no necesitaremos que nadie nos diga lo que hemos hecho en nuestra vida terrenal porque todo estará claro y no faltará ningún detalle. Más aún, no habrá nada que decir, no habrá justificación que valga.

Si nos fijamos de nuevo en el esquema, veremos claramente el funcionamiento del mecanismo humano. Cuando este dispositivo funciona correctamente, el input llega a la nafs a través de los canales externos, la consciencia lo ilumina y así cae ordenadamente en el estanque y es registrado en la memoria-biblioteca según la subjetividad de la nafs. A continuación, el input interactúa con el fuad y es analizado en contraste con la objetividad de Allah. De esta manera, el input se desprende de los elementos de la cultura que cubren la fitrah.

A través de este proceso, la memoria-biblioteca del estanque se va llenando de registros objetivos en detrimento de la subjetividad de la nafs. Los cristales coloreados de nuestra subjetividad se van haciendo cada vez más transparentes, permitiéndonos ver la realidad de las cosas. Por el contrario, si la luz de la consciencia se interrumpe en el camino, no se iluminará el input y caerá en el estanque desordenadamente. Se perderá en las aguas de la memoria. Por otro lado, si la consciencia funciona correctamente, pero la nafs no tiene una imagen clara del sistema profético y de la objetividad de Allah a través de un estudio e investigación constantes del Qur-an y de la mil-lah profética, será la subjetividad de la nafs la que clasifique el input, proyectando una imagen distorsionada de la realidad.

Para que el dispositivo humano funcione correctamente, se debe activar la consciencia y el input debe contrastarse con la objetividad de Allah. Este último punto es muy importante porque nuestra subjetividad, por ejemplo, nos puede hace creer que Allah es humanista, feminista, demócrata, y que permite la homosexualidad. Pero el Qur-an nos dice que la mayoría no cree, no reflexiona, no comprende y, al mismo tiempo, que son pocos los que creen, reflexionan y entienden. Debemos cambiar, pues, nuestras lentes coloreadas de subjetividad por las lentes transparentes de la objetividad de Allah. De esta forma, comprenderemos que son las elites reales las que deberían dirigir a las personas, y no las mayorías.

En el esquema vemos también que hay numerosas acciones voluntarias que se realizan por automatismo. Si utilizamos el automatismo correctamente, caeremos en la cuenta de que esta facultad es una herramienta muy útil en nuestras manos. No tenemos que aprender cada día a escribir o leer, a andar en bicicleta… pero, por otro lado, hay acciones que no deberían abandonarse al automatismo precisamente porque exigen que estemos presentes cuando las realizamos –la mayoría de las veces hacemos la salah automáticamente y mientras la lengua pronuncia aleyas del Qur-an, nuestra imaginación nos lleva a ámbitos lejanos. Y ello debido a que shaytan usa nuestra imaginación para impedir que estemos concentrados en la salah, o cuando hacemos wudu o estamos ayunando. La mayoría de los estudiantes de shari’a memorizan el Qur-an de manera automática. Memorizan palabras sin entender lo que memorizan porque no están presentes. Su dispositivo no funciona correctamente. El proceso de registrar el Qur-an plenamente conscientes y de ser analizado por el fuad, no está armonizado. El Qur-an permanece memorizado en el estanque, pero sin interaccionar con la memoria-biblioteca, sin contrastarse con la subjetividad de la nafs.

Es pues fundamental separar claramente las acciones que se pueden realizarse automáticamente de las acciones que se deben realizar con plena consciencia

El estado de sueño es muy diferente del estado de vigilia. Cuando dormimos podemos entrar en dos reinos diferentes: dormir sin sueños (sueño profundo) o dormir con sueños. Ambos se producen involuntariamente. En el sueño sin sueños, la nafs está separada de la consciencia y del cuerpo, por lo que no hay recuerdos ni consciencia del paso del tiempo. No tenemos ninguna referencia para sentir nuestra propia existencia, ya que la consciencia necesita acciones que pueda observar, y en el estado de sueño profundo no hay sueños y, por lo tanto, no hay acciones. Por otro lado, cuando hay sueños, la consciencia se une a la nafs y la nafs se manifiesta en otro cuerpo –el cuerpo de sueño, el cuerpo que puede estar vivo en la estructura del sueño, en las leyes del sueño: puede volar, puede permanecer dentro del agua largo tiempo sin necesidad de oxígeno… Los sueños pueden clasificarse en tres categorías:

1. Sueños en los que se mezclan caóticamente escenas que tuvieron lugar en el estado de vigilia.

2. Sueños como resultado de un asunto que nos preocupa o que ha sido discutido repetidamente (en este caso a veces podemos obtener algo de luz al respecto).

3. Sueños que son producidos por el wahy que viene directamente del centro de producción (en estos sueños hay guía y podemos aprender algo importante para nuestra vida espiritual).

Ahora podemos entender el esquema como un mecanismo compuesto por diferentes dispositivos. Tenemos el dispositivo de los canales a través del cual llega el input: tres canales vienen del exterior (wahy, imágenes y sonidos) y uno del interior (fitrah). Tenemos el dispositivo del estanque en cuya memoria-biblioteca se registran todos los input ordenadamente (iluminados por la conciencia) o desordenados (inconscientemente).

El estanque actúa como la memoria general, y como en el caso de un ordenador, dispone de memoria RAM que usamos todo el tiempo, y de memoria de disco duro donde algunos datos están clasificados ordenadamente y otros de forma desordenada. Por otra parte, tenemos el dispositivo del fuad que interconecta las facultades cognoscitivas –imaginación, voluntad, intelecto, razonamiento, etc. Cuando este dispositivo interactúa con la consciencia, la nafs funciona correctamente y existe una conexión con la Órbita Divina y la creación –tenemos el dispositivo que produce y controla el automatismo.

Ya hemos visto que un elemento crucial en el mecanismo general de la nafs es la objetividad de Allah. Sin este elemento el fuad analizará el input a través de la subjetividad de la nafs, por lo que en muchos casos llegará a conclusiones erróneas sustituyendo, por ejemplo, la objetividad de Allah por el humanismo.

En este esquema vemos que todos los elementos funcionan según una adecuada interacción: el input cae en el estanque ordenadamente iluminado por la consciencia y luego interactúa con el fuad a través de la objetividad de Allah. Este es el funcionamiento perfecto de la nafs del creyente.

Volviendo al esquema, el último aspecto que podemos estudiar aquí es la pantalla donde se manifiesta la existencia. Funciona como la pantalla del cine: tenemos la película enrollada en el proyector, pero ahora necesitamos algún soporte sobre el que proyectar la película.

La pantalla es la sustancia o material sobre la que se puede proyectar la filmación de manera que los fotogramas cobren vida mediante el movimiento. De la misma manera, el universo, la existencia, necesita una sustancia sobre la que poder manifestarse. Esta sustancia es lo que los antiguos filósofos llamaban «el ser». Este término es incorrecto y por ello nunca entendieron el funcionamiento de la existencia. Podemos llamarlo «la pantalla existencial», porque solo Allah «es» y todo lo demás se manifiesta en esta pantalla. Mas si nos acercamos a la pantalla, nos daremos cuenta de que lo que se proyecta allí no existe por sí mismo. En el momento en que el proyector deja de funcionar, los fotogramas desaparecen y lo único que queda es la pantalla blanca, la pantalla existencial, la consciencia de Allah el Altísimo

ESQUEMA 5 – LOS TRES DOMINIOS ABC – TRES PROPUESTAS SOCIOLOGICAS

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TRES PROPUESTAS SOCIOLÓGICAS

T  E  X  T  O

Primera propuesta

Ayn Rand 

(Alissa Zinovievna Rosenbaum)

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Capitalismo en su estado más puro, individualismo y egoísmo producirán los nuevos héroes ateos.

Recientemente han caído en nuestras manos dos análisis sociológicos que, al mismo tiempo, podrían tomarse como dos propuestas para solucionar el caos individual y social en el que vive la humanidad de hoy. Quizás los dos análisis más interesantes que ha producido occidente en los últimos tiempos. Sobre todo, si tenemos en cuenta que su base ideológica y económica es el laicismo (ateísmo) y el capitalismo.

El primero de estos dos análisis es el de Alissa Zinovievna Rosenbaum, nacida en Rusia en 1905 en el seno de una familia judía. Emigró a los Estados Unidos cuando tenía 20 años y Rusia se había convertido en la Unión Soviética. Allí cambió su nombre por el de Ayn Rand. Tras una breve estancia en Chicago, en casa de unos familiares, se trasladó a Hollywood donde trabajó como extra en diversas películas y, más tarde, como correctora de guiones. En su tiempo libre se dedicó a escribir novelas, teatro, relatos cortos y un considerable número de artículos de corte filosófico.

Su libro Atlas Shrugged, el más influyente sin lugar a dudas, fue publicado en 1957 (se vendieron 5 millones de ejemplares) y llevado a la pantalla en formato de tres películas en 2011, 2012 y 2015, que se corresponden con los tres capítulos del libro. Sin embargo, ya en su primer trabajo importante titulado The Fountainhead (1943), Ayn Rand propone su visión del ser humano en tanto que héroe en busca de la felicidad. Y será en ese viaje lleno de dificultades y de peligros donde alcance los más grandes logros en todos los campos. No obstante, y en su propia interpretación, el hombre puede estar sujeto a un destino que invierta su proyecto de felicidad. A pesar de ello, seguirá siendo un héroe y por ello seguirá luchando para realizar su visión.

Alguien podría objetar que no hay nada nuevo en este planteamiento. Es algo que encontramos en el “superhombre” de Nietzsche o en la mitología griega. Sin embargo, Ayn Rand saca a la luz un concepto tabú en cuanto que propuesta y, por lo tanto, como algo bueno, algo deseable –el egoísmo. Dedicarse a los demás es abandonar el proyecto de desarrollar al máximo las capacidades del hombre como individuo. El egoísmo del héroe transciende la hipocresía del humanismo. Se aleja de la indolencia que genera la falsa caridad. El “héroe” en el sentido griego de la palabra es alguien que ha nacido de la unión de un ser humano y de un dios; es decir, que hay algo en él de divino, algo que transciende su naturaleza animal, incontrolada, guiada únicamente por el deseo. En este sentido, si bien de forma inconsciente, Ayn Rand intuye que, en el hombre, en el insan, hay algo que transciende la animalidad en tanto que desconexión con la Órbita Divina, aunque para ella esa órbita signifique, ante todo, las más excelsas y secretas cualidades humanas.

No obstante, de una forma o de otra, la divinidad –el heroísmo, la naturaleza heroica– del hombre se ha ido transportando en los mitos y, del mismo modo, se refleja en numerosas teorías filosóficas y sociológicas. Es algo que está en la memoria colectiva de los pueblos –el bashar es actualizado por intervención divina en el insan. Sin embargo, a esta realidad no llegan todos los individuos. Lo primero que observa Ayn Rand es el hecho de que la mayoría de los hombres no puedan llevar a cabo su papel de héroes –son demasiado indolentes o están faltos de iniciativa y determinación. De nuevo vemos el claro antagonismo entre la educación “heroica” y la educación humanista. Y este antagonismo se reflejará inevitablemente en la estratificación social, ya que será una reducida elite la que en realidad mueva el mundo.

La propuesta de Rand no apunta a la idea de que para que esa elite pueda gobernar sea necesario hacerse con el poder –en su caso hacerse con el gobierno de los Estados Unidos– sino a la de reunir a esa elite fuera del sistema y esperar a que éste colapse por sí solo. Una vez que el sistema haya dejado de funcionar, pues ya no recibe la energía del motor que es la elite, podrá volver y hacerse cargo de las riendas de la nación de forma natural e inevitable.

Esta es la propuesta que ofrece en la trilogía de Atlas Shrugged –John Galt, un joven ingeniero eléctrico, ha preparado un pequeño pueblo en un bellísimo valle en algún lugar de Colorado, protegido del mundo exterior por una tecnología especial que no se explica en ninguna de las tres películas ni tampoco en el libro, pero que lo hace invisible a los que están fuera de él.

Sin embargo, lo que vemos allí es una exacta reproducción de la vida de esa elite cuando estaba al otro lado y eran el motor del mundo –viven en casas lujosas, celebran fiestas, desarrollan una tecnología punta y su mayor preocupación, como antes, es la súper-producción.

Ayn Rand está diciendo a todos los atlas que soportan el mundo que se sacudan de él y se deshagan de ese fardo. No hay nada que sostener. Bien al contrario, la elite debe dejar de mantener a los gobiernos que impiden que el hombre, el insan, el héroe, pueda desarrollar su programa, sus cualidades, convenientemente. En nuestro esquema –los tres dominios A, B, C– esto correspondería a pasar del círculo A al círculo B. En la película, la elite abandona todo lo que es inepto y corrupto para ocuparse ella misma de sus asuntos. En cuanto a su relación con el sistema, están en huelga indefinida.

El fallo de esta propuesta reside en el hecho de que, si no existe el círculo C, les resultará imposible mantenerse en el círculo B. Se moverán a la periferia o volverán, de una forma o de otra, al círculo A, ya que el sentido de esta vida está en el círculo C, y no en el A o B que son únicamente momentos o estancias pasajeras en el viaje existencial. Por ello, cualquier objetivo que se proponga el hombre en los círculos A o B, incluso si lo alcanza, llevará al fracaso y a la frustración de nunca poder rozar el absoluto.

Ayn Rand no cesa de quejarse de que los héroes y sus grandes logros nunca son reconocidos por las sociedades ni por los gobiernos, de ahí la idea de abandonar el mundo que ha generado el sistema y vivir en el círculo B mientras colapsa el círculo A.

Esta teoría sólo funciona en el papel. Sabemos con seguridad que precisamente son los individuos que han conseguido los mayores logros económicos, científicos o literarios, celebridades de todo tipo, reconocidas por el mundo entero, los más vulnerables al suicidio, drogadicción, alcoholismo y alteraciones mentales. Ello es así porque mientras se persiguen esos objetivos, el hombre está convencido de que en el momento en el que los alcance se convertirá en la criatura más feliz de la Tierra. Sin embargo, una vez logrados resulta evidente que no eran lo que él esperaba que fuesen –tan absurdo es ser rico como ser pobre, famoso como desconocido… Lo que da valor a nuestra vida es entender que el objetivo final reside en el círculo C y no como propone Ayn Rand: “en la persecución de la felicidad como el objetivo moral de nuestra vida, en los logros productivos como nuestra más noble actividad, y en la razón como nuestro único absoluto”.

El error de Ayn Rand no está en el planteamiento sociológico que hace de la interacción social y su relación con los gobiernos –la casi absoluta intervención estatal se ve más claramente en la segunda propuesta. El humanismo ha conseguido llevar al poder a la mediocridad –la gente más inepta ocupa los puestos más relevantes– sojuzgando a los héroes, a la verdadera elite. En los últimos decenios hemos visto en América cómo en el momento en el que alguien pasa a ser multimillonario –mafia incluida– monta una fundación benéfica o dona millones de dólares para algún fin altruista. Es la hipocresía del humanismo, pues todos sabemos que esos multimillonarios, en el mejor de los casos, han conseguido sus fortunas con el fraude y la extorsión. El héroe, en cambio, eleva a la sociedad con sus hallazgos, con sus interpretaciones de la realidad, con su guía, con su sacrificio. En la segunda película de Atlas Shrugged, hay una escena en la que uno de los industriales más importantes de Norteamérica celebra su 20 aniversario de bodas. Ha alquilado una sala en un hotel de lujo y ha invitado a numerosos amigos. A la fiesta acude un importante empresario mejicano que tiene negocios de minas y exporta carbón a los Estados Unidos. Él es uno de los que forman parte de la nueva elite que se ha ido trasladando al valle de Colorado e intenta que este industrial norteamericano dé también el paso. Se sienta en su mesa y le dice sin ningún preámbulo: “Toda esta gente que está aquí, todos estos indolentes, viven de ti. ¿Por qué lo haces?” El industrial norteamericano le responde con un cierto abatimiento: “Sí, lo sé, pero si yo no los mantuviese, ellos serían incapaces de buscarse la vida.” El empresario mejicano le responde: “Sí, de acuerdo, aceptemos esta situación, ¿pero no debería haber reconocimiento por su parte? Ellos te ignoran. Sólo van a ti para pedirte dinero y si un día se lo niegas, te matarán.” El industrial norteamericano sabe que está en lo cierto, pero como en el caso de Atlas decide cargar con el mundo, por eso el empresario mejicano aviva su consciencia con una inquietante pregunta: “Si un día te encontrases con Atlas llevando el mundo sobre sus hombros y le vieras con el pecho sangrante y las rodillas temblorosas… ¿qué le dirías?” El empresario norteamericano se queda pensativo y confundido. No sabe qué responder: “No sé. Tú qué le dirías.” El empresario mejicano le responde lacónico y contundente: “Sacúdetelo.”

No reconocer los logros de los héroes es la forma que los mediocres tienen de satisfacer su envidia, su odio, su mezquindad. En este sentido la visión de Ayn Rand es acertada, pero no así su despreocupación por conocer la estructura completa de la existencia. ¿Quién ha diseñado esta creación? ¿Por qué hay héroes? ¿Por qué hay mediocridad? ¿Cómo has obtenido las ideas que ahora plasmas en un libro? Ayn Rand obvia todas estas y muchas más preguntas y parte, como en la teoría del big bang, de una singularidad dada –hay una sociedad, individuos, gobiernos y héroes, veamos cómo organizamos estos elementos. Sin embargo, es entender el origen de esa singularidad lo que nos va a permitir entender todo lo demás. Si no sabemos por qué hay universo, inteligencia, consciencia, si no sabemos para qué existimos, por qué hay muerte, quién ha afinado esta existencia con tanta perfección… lo que hagamos en esta vida carecerá de verdadero valor e interés. De nuevo, si no hay círculo C, el sentido de nuestra vida desaparece y no queda, sino un devastador y corrupto absurdo en los círculos A y B.

Segunda propuesta

Theodore Kaczynski

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“You gonna listen to me, you bastards”. Kaczynski fue entregado al FBI por su propio hermano, y quizás haya sido esa la más terrible respuesta a su visión socio-política.

El Segundo análisis/propuesta viene de Theodore Kaczynski, nacido en Evergreen Park, Illinois, US, en 1942. Durante 17 años llevó a cabo una campaña de paquetes bomba dirigidos a personalidades académicas –profesores de universidad, rectores, decanos…– con el resultado final de 3 muertos y 23 heridos. A pesar de que el FBI dedicó 5.000 agentes y gastó 50 millones de dólares en la operación para descubrir al autor de esos atentados, no sólo resultó infructuosa, sino que no logró conseguir ni tan siquiera una pista que pudiera conducirles hasta el misterioso remitente. Su detención se debió exclusivamente a que su hermano David lo delató y llevó a la policía hasta la cabaña en la que vivía desde hacía varios años situada a unas 5 millas de la pequeña localidad de Lincoln, en Montana.

En todos los niveles de estudios demostró ser un estudiante de excepcional capacidad, especialmente en lo que a matemáticas se refiere. Se graduó por la Universidad de Harvard en 1962 y obtuvo el doctorado en matemáticas en 1967. Más tarde trabajo como profesor adjunto en la Universidad de Barkeley, California.

A lo largo de todo ese camino académico descubrió que, para desarrollar una sociedad tecnológicamente industrializada, el hombre debe sacrificar su libertad, sus aspiraciones, su necesidad de poder y de alcanzar sus logros personales, para convertirse en una simple pieza del gigantesco mecanismo que llamamos “el sistema”. En este sentido, el análisis de Kaczynski coincide plenamente con el de Ayn Rand –la mediocridad estatal esclaviza y anula a los héroes.

Así mismo, percibió que el trabajo de la mayoría de la gente no se corresponde con sus verdaderos objetivos existenciales. Los científicos están muy ocupados observando microorganismos y células en sus microscopios, realizando fabulosos descubrimientos, como ellos los llaman, pero en realidad lo único que les importa es el dinero y el prestigio. Se les ha asegurado que podrán conseguir ambas cosas si actúan acorde a las necesidades del sistema.

Algo inquietante no le dejaba vivir en paz, y los 24 años que pasó después de dejar Berkeley hasta su posterior detención los dedicó a descubrir qué era eso que estaba carcomiendo al hombre y a sus sociedades.

Quería decirle a la gente de qué se trataba, pero sabía que incluso si lograba publicar sus ideas y distribuir sus libros por toda América, no lograría influenciar a nadie, ya que su mensaje se ahogaría en el océano de noticias, ensayos, ideas y entrevistas que cada día aparecen en todos los medios de comunicación. Si alguien, a pesar de ese flujo continuo de noticias llegase a interesarse por sus ideas, pronto caerían en el olvido en el reset que cada día se produce en los mainstream –¿Qué era lo que ayer resultaba tan importante, tan transcendental? Ya está olvidado. Este mecanismo de “reemplazamiento continuo” lo conocía bien Kaczynski, por ello comenzó a enviar paquetes bomba especialmente a los que tenían algún cargo en los departamentos universitarios, y continuó haciéndolo durante 17 años. Finalmente, envió una carta a los medios prometiendo que, si sus ideas recogidas en un manifiesto que él tituló Industrial Society and Its Future eran publicadas por alguno de los periódicos o revistas más relevantes del país, dejaría de enviar paquetes bomba. Tras una indecisión inicial, el New York Times y el Washington Post decidieron publicar su manifiesto como un suplemento el 19 de septiembre de 1995. De no haber sido por la infame traición de su hermano, el FBI nunca habría dado con su paradero. Se declaró culpable a cambio de recibir una sentencia de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

En las 35.000 palabras de su manifiesto anti-tecnología propone un lúcido y claro dibujo en el que analiza cómo una sociedad industrializada está basada en y alimentada con la ausencia de libertad, con la esclavitud de la gente y su robotización.

Si Kaczynski pudiera hablar ahora con Ayn Rand, probablemente los puntos de vista de ésta cambiarían considerablemente, ya que cuando murió en 1983, la súper tecnificada sociedad americana estaba todavía en su prehistoria –no había móviles, no había internet, no había Facebook… No podía imaginarse la masacre que el deep state americano perpetró el 11 de septiembre para poder establecer un nuevo orden mundial.

En ese sentido, el análisis de Kaczynski es más profundo y acertado que el suyo. Constantemente denunció el peligro de desarrollar la ingeniería genética, algo que era prácticamente inexistente en el tiempo de Rand. No obstante, la propuesta de Kaczynski falla, lo mismo que la de Rand, en su aplicación. Su idea de una revolución contra el sistema industrial altamente tecnificado se presenta, en la misma línea que en Atlas Shrugged, no como una toma del poder político, sino como una forma de dejar que el propio sistema colapse por sí mismo. De este modo propone, como ya lo había hecho Rand, pasar del círculo A al círculo B sin tomar en consideración el círculo C. Al final, poca diferencia habrá si cultivamos tomates genéticamente manipulados o estrictamente biológicos, ya que, si volvemos a las sociedades naturales, primitivas, las fuerzas judías, las mismas que han hecho evolucionar al mundo a través de la revolución industrial y después la tecnológica, harán lo mismo con las nuevas sociedades naturales que Kaczynski piensa que surgirán tras el triunfo de su estratégica revolución.

Como en el caso de Rand, Kaczynski es un ateísta que, consecuentemente, no cree en la existencia del círculo C. Propone saltar del círculo A al círculo B, sin entender que el círculo B únicamente tiene sentido si existe el círculo C.

Asesinó a tres personas y está sufriendo una sentencia de cadena perpetua, y todo ello para informar a la gente de la verdad que había descubierto, de su visión de las cosas. Pero si se le permitiera leer la prensa diaria de hoy, se enteraría de la amarga realidad de una ingeniería genética ganando terreno, y de una humanidad controlada y robotizada desde la cuna hasta la tumba, pero altamente satisfecha con todos los avances tecnológicos, en el nombre del progreso, del bienestar y del humanismo.

No obstante, la visión de Kaczynski desde el punto de vista de los círculos A y B es correcta. Se dio cuenta de que el verdadero materialismo-socialismo se estaba desarrollando ampliamente en América y no en la Unión Soviética. Hay un espejismo que proyecta una imagen de ambas potencias cambiada. En América hay 17 agencias de inteligencia reconocidas por el gobierno que controlan cada centímetro cuadrado del país –cada teléfono, cada casa, cada oficina… El gobierno interviene en todas las operaciones mercantiles, controla lo que se exporta y lo que se importa; cada año se añaden nuevos impuestos y se colocan nuevas cámaras visibles en lugares públicos y otras que nadie ve; invade países y detiene secretamente a ciudadanos de todo el mundo, muchos de los cuales desaparecen sin dejar rastro; crea organizaciones terroristas a través de las cuales opera a su capricho; impone sanciones a sus competidores y monta escuchas a sus aliados. En otro orden de cosas y tras la apariencia de ser un país religioso, la sociedad americana es fundamentalmente atea. Presenta la religión como el opio que impide que las sociedades desarrollen un sistema cada vez más tecnificado de producción, el verdadero “absoluto” de América. El concepto de igualdad ha generado una sociedad de homosexuales y lesbianas, de transexuales, dejando los hogares vacíos y destruyendo la célula familiar, pero los negros, los amarillos e incluso algunos blancos, siguen siendo indeseables entidades que hay que extinguir o, en el mejor de los casos, utilizar como esclavos. Todos estos valores –la custodia estatal, el ateísmo y la más estricta xenofobia camuflada de igualdad– propios de la Unión Soviética, se han encarnado en las sociedades occidentales generando una devastadora esquizofrenia mercantil y social, ya que se trata de aplicar medidas capitalistas en un medio totalmente socialista. Para Kaczynski es evidente que ha habido una izquierdización de la sociedad occidental como producto del sistema democrático a través del cual la mediocridad ha tomado el poder. Como ya hemos visto, esta mediocridad odia a los héroes y se justifica adhiriéndose a movimientos pacifistas, feministas, de protección de animales, anti-imperialistas… mostrando una clara aversión por todo aquello que se presente como fuerte y triunfante. Kaczynski denuncia constantemente en su manifiesto cómo esa izquierdización de la sociedad occidental ha generado multitud de individuos que odian conceptos como “autosuficiente”, “autodominio”, “iniciativa”, “empresario”, “optimismo”. Quieren que sea el estado quien se ocupe de todos sus asuntos, quien los proteja y dirija sus vidas. Kaczynski, claramente, está denunciando la situación en el círculo A y urge para saltar al círculo B, pero aun si fuera posible que toda la humanidad diera ese salto, el absurdo de una existencia inteligente, consciente y racional que acaba en la muerte, seguiría confundiendo al intelecto humano. El hombre puede alcanzar algunos de sus objetivos, pero una vez alcanzados se mitigará su emoción, su “felicidad”, y volverá al mismo estado de ansiedad en el que se encontraba antes.

Tercera propuesta

La red dorada paralela y superpuesta al mapamundi social de hoy

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Después de haber estudiado cuidadosamente estas dos propuestas, la tercera, la que propone el esquema –una red dorada paralela y superpuesta al mapamundi social de hoy– nos parece más razonable y realista, y la mejor forma de escapar a los matrix del círculo A, y poder vivir protegidos en el círculo B, esperando que la muerte nos abra la puerta de Ajirah en el círculo C.

El círculo B es un lugar de espera, la nave de Nuh, la cueva de los compañeros. No hay ya una nueva tierra en la que desembarcar ni una nueva sociedad con la que poder mezclarse. De no haber círculo C, el suicidio podría ser una alternativa como ya lo es en occidente, de la misma forma que lo son las drogas. Este es, en definitiva, el fracaso de las propuestas de Ayn Rand y de Theodore Kaczynski –una vida que acaba con la muerte y la nada que le acompaña. ¿Acaso no es la inmortalidad lo que ansía todo héroe, toda nafs consciente? Poco importa lo que hagamos en los aproximados 70 años si no hay continuidad, si la muerte no es simplemente una puerta de acceso a otro nivel de realidad. Sin círculo C, los círculos A y B pierden su sentido y se convierten en meras cárceles donde los internos, atrapados en el absurdo de vivir sin la esperanza en la otra vida, se despedazan unos a otros.

Los Tres Dominios A-B-C

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En las páginas anteriores hemos examinado dos de las teorías sociológicas más interesantes de cuantas ha desarrollado occidente en las últimas décadas. Sin embargo, en ninguna de ellas los elementos que constituyen la teoría en sí han sido observados en la práctica, y por ello cuando queremos aplicarlos en un escenario concreto, resultan inoperativos. Incluso si en un primer momento parecen funcionar, enseguida veremos cómo el nuevo sistema será tan frustrante como el precedente que se quería substituir. No podía ser de otra forma, ya que sin el círculo C, los círculos A y B resultan insostenibles, inestables e inconsistentes. Veamos cómo funcionan e interactúan los 3 círculos.

El círculo A es el círculo gregario e inevitable. No hemos elegido estar allí. Es el círculo de la comunidad en que hemos nacido: nuestra familia, nuestra sociedad, nuestro país … Nacimos allí y simplemente aceptamos que ese era nuestro mundo. Sus valores pasaron a ser nuestros valores; su cultura, nuestra cultura; sus enemigos, nuestros enemigos; y sus aliados, nuestros aliados. El círculo A es la matriz donde nacimos y donde vamos a crecer sin dudar por un instante de que sea el mejor de los mundos. Más aún, no hay otro mundo con el que lo podamos comparar. Esta matriz abarca todos los aspectos de nuestra existencia y no podemos siquiera imaginar que pueda haber otra –comemos lo que come nuestra comunidad y detestamos lo que ella detesta. Es nuestro mundo, nuestra familia y nuestra tribu. Todo lo que no se consuma y se prepare como en nuestra matriz, será rechazado o puesto en cuarentena. Frases del tipo: “Está muy bueno, pero nosotros no lo preparamos así”, son propias del círculo A. Celebramos a nuestros héroes, aunque no sean, sino leyendas fabricadas por nuestros antepasados. Amamos el territorio en el que nacimos y vivimos, como si fuera nuestro país desde el comienzo del mundo. Creemos que nuestro idioma se habla en todas las naciones desde la noche de los tiempos, aunque en realidad sea una derivación de otras lenguas que cambia constantemente. Estamos convencidos de que fuera de nuestra matriz tribal se extienden zonas de herejía y oscuridad. No necesitamos ninguna prueba especial para mantener esta convicción. Es suficiente que no pertenezcan a nuestra matriz, a nuestro mundo. En esta etapa, declaraciones como «mi madre dijo» o «en este país lo hacemos de esta manera» son suficientes para demostrar que tenemos razón y que los demás están equivocados. En el círculo A el nacionalismo ciego impera por doquier y tinta cualquier intento de análisis. Después de un partido decisivo, los fanáticos del fútbol se pelean en la calle o en el bar, y matan a los otros fanáticos en nombre del honor de su tribu. Obviamente, en este círculo no hay nada como ijtihad إجتهاد (uso de las capacidades cognoscitivas). Solo hay imma’ إمَّع, gregarismo. En la mayoría de los casos, la fitrah está cubierta por la cultura, por la mil-lah de la tribu, incluso si esa tribu tiene un trasfondo religioso cuya aqidah va en contra de su cultura, de sus costumbres y de sus hábitos. Esta matriz bien protegida, fortificada con gruesos muros que la circundan, hace que los miembros de la tribu sientan que nada malo les puede ocurrir, ya que están a salvo de todos los peligros externos.

La mayoría de las personas permanecen en esta etapa y en este círculo durante toda su vida. El sentimiento gregario les hace permanecer allí incluso si algunos perciben que muchos de sus hábitos tribales están equivocados y que muchas de sus creencias tribales van en contra de la religión oficial de la tribu. Lo importante es permanecer unidos frente al exterior. Sentir el calor animal de la cercanía física. Como es el caso de los corderos, es preferible morir juntos que vivir fuera de la tribu, fuera de la manada.

Por paradójico que parezca, se necesita esta etapa. Es una etapa inevitable en la vida porque sin ella no habría una identidad clara que todos los seres humanos necesitan para crecer con cierto equilibrio psicológico y sin miedos.

El problema no es nacer en una comunidad específica y seguir ciegamente su mil-lah, sino en permanecer en ella para siempre sin analizar su mil-lah, convirtiéndonos así en otro ladrillo en el muro que nos separa del mundo real. Y esta situación, esta situación paradójica en la que algo necesario tiene que abandonarse para poder ser nosotros mismos, es parte de la fitrah.

La fitrah sin educación puede convertirse en una guía equivocada (ver artículos, X y XVI). Tenemos un claro ejemplo de ello en el egoísmo extremo de los bebés. Para sobrevivir tienen que ser egoístas y llorar cuando tienen hambre, no importa si son las 3 de la madrugada o si su madre está profundamente dormida y cansada. Bajo la educación adecuada, este egoísmo se convertirá poco a poco en agradecimiento y generosidad hacia la madre. Por lo tanto, por fitrah necesitamos nacer en un círculo protegido A en el que obtener una identidad clara y, luego, bajo una educación adecuada, ir al círculo B donde el ijtihad ya es posible.

El problema de la identidad se puede apreciar claramente en las sociedades norteamericanas. Lo hemos visto reflejado en numerosas películas, entre ellas vale la pena mencionar The Gangs of New York. En su caso, la ausencia de identidad se debe al hecho de que la población nativa ha sido aniquilada y la nueva sociedad está constituida, enteramente, por emigrantes, principalmente de Europa. Esta suplantación sin mezcla posible hace que el estado de emigrantes se perpetúe generación tras generación, ya que no ha quedado una población nativa en la que poder disolverse –emigrantes casándose con emigrantes, todos venidos de fuera, todos extranjeros en un territorio sin tribus nativas. No hay identidad, ya que ser americano no significa nada –los indios no son sus ancestros. Sus abuelos son irlandeses, suecos o italianos. Las nuevas generaciones no logran desprenderse de sus territorios de origen.

Sin embargo, no son muchos los miembros de la tribu que sienten que algo va mal, que viven en un mundo cerrado lleno de tabúes y contradicciones y, en consecuencia, son muy pocos los que están listos para cambiar ese estado de cosas, al menos en sus propias vidas. Podemos decir que es la extrañeza el motor que empuja a un puñado de individuos a buscar la causa del malestar que sienten. Están dispuestos a indagar hasta descubrir si el mundo es realmente tan pequeño y estrecho como los influyentes de la tribu intentan hacer creer a todos.

El cuadro sigue a los pocos que han pasado del círculo A al círculo B, de la inevitabilidad de haber nacido en una determinada comunidad a la investigación; de la imma’ al ijtihad. Este es el movimiento realizado por Ayn Rand y Theodore Kaczynski. Descubrieron que para que el capitalismo funcione adecuadamente debe convertirse en un dios, o mejor dicho, en el dios. Nada debe interferir entre el capital y su objetivo, que es producir más y más hasta llegar a la súper-producción, al dios productor que exige a sus siervos la adoración absoluta. El sistema capitalista, como el socialista, exige, ante todo, el más radical ateísmo. Y ambos de hecho eran ateos radicales, ya que ambos sistemas son caras de una misma moneda –la interacción es inevitable: los elementos del capitalismo pasarán al sistema socialista de la misma manera que los elementos socialistas se deslizarán por el sistema capitalista. Este fue, y de hecho es, el caso de EE. UU. Por un lado, y por razones políticas, se da por sentado que el capitalismo debería ser el sistema económico del llamado «mundo libre». Por otro lado, se puede observar cómo la maquinaria del capitalismo ha estado impregnada de una gran parte de la ideología socialista. Y esto es lo que tanto Ayn ​​Rand como Theodore Kaczynski denunciaron públicamente. Su punto de vista se puede resumir en la siguiente declaración: «Si el capitalismo es el sistema, entonces todo debe estar listo para que el capital actúe libremente, sin importar lo que esto signifique». Y, por supuesto, significa que, si se necesitan guerras para la expansión del capital, esas guerras estarán justificadas. Más aún, serán «buenas» y «necesarias». La segunda condición, pues, para establecer el capitalismo como el sistema económico de una sociedad es el «individualismo absoluto», que en última instancia nos conduce al egoísmo absoluto. Irónicamente, si bien ambos ideólogos fundaron sus teorías sobre el más estricto ateísmo, ambos hicieron de hecho una copia fiel del teísmo y convirtieron al capitalismo en una religión radical que nos ordena sacrificar todo aquello que su dios-capital exija. Ayn Rand y Theodore Kaczynski odiaban la idea de hacer algo por los pobres o las personas menos favorecidas de una sociedad determinada. Los verdaderos héroes de esta nueva y pura sociedad capitalista serán aquellos capaces de jactarse de sus grandes logros, y lo que aquí se debe entender por «grande» es todo aquello que fortalezca al capital. El objetivo final de esos héroes será convertirse en el motor del mundo, controladores de todos los recursos y de la tecnología disponible, sin importar cómo, porque para tales ideólogos, por supuesto, el objetivo justifica los medios. Así habla John Galt: «No te preocupes por los demás, solo preocúpate por ti mismo. Tú eres el principio y el fin. Tú eres lo real, lo único que realmente existe». Está claro que intentan purificar al capitalismo de cualquier rastro de socialismo porque el socialismo, como su contrapartida, pretende lo contrario: «El individuo no es importante en absoluto; es la sociedad el verdadero dios. Debemos compartir nuestra riqueza con los demás, sin importar cuán negligentes, perezosos o poco fiables sean. Pueden ser parásitos, pero son nuestros hermanos». El socialismo condena el capitalismo y, por lo tanto, condena el éxito económico. En consecuencia, los ricos están bajo sospecha.

Reconciliar estos dos sistemas parece una tarea imposible. Ambos prometen el paraíso a sus conciudadanos, pero ambos han fracasado hasta ahora en cumplir su promesa. La razón principal de este fracaso es el hecho de que el motor del mundo, el motor de la historia y la economía, no es otro que Allah, sin importar cuán fuertemente podamos sentir que somos nosotros los que decidimos, damos forma a la historia y hacemos que las cosas sucedan. Después de todo, las palabras que un actor pronuncia en una película son las que el director le hace pronunciar. Por el contrario, para los ideólogos como Rand y Kaczynski, «libertad» significa sobre todo el poder de elegir. Cualquier idea de una entidad superior que los vigile se descarta vigorosamente. Sin embargo, esta no es la única razón del fracaso social-capitalista.

Hay otros dos factores que deberían mencionarse aquí. El primero es que, como se muestra en el esquema, el círculo B no tiene sentido sin el círculo C. Todos nuestros logros, sin importar cuán grandes puedan ser, producirán en nosotros frustración, ya que la muerte nos está esperando al final del corredor. Además de la muerte, hay enfermedades, injusticias y todo tipo de impedimentos, con los que estamos familiarizados, que hacen imposible establecer un paraíso en esta Tierra. Nuestras vidas no tienen ningún significado en sí mismas porque son medios, no objetivos, del mismo modo que los estudios son medios para dominar ciertas habilidades, pero no son un objetivo en sí mismos.

El problema de Ayn Rand y Theodore Kaczynski es su ateísmo, lo que les hace excluir por completo de su consideración la existencia del círculo C. Para ellos, todo termina en el círculo B, donde se construirá el paraíso capitalista. En la contrapartida socialista encontraremos el mismo escenario actuando como el negativo del capitalismo –la arenga es mucho menos atractiva: “Trabajad duro y sacrificaos por vuestro dios –la HISTORIA.

El segundo aspecto que hace que ambos sistemas fallen es que el único sistema perfecto humanamente hablando es el Islam, en el que el capitalismo (propiedad privada) se basa en la hermandad socialista (compartir parte de la riqueza). Más importante aún, no es necesario que construyamos el paraíso en la tierra porque está Ajirah, el único lugar donde se puede establecer el paraíso sin contradicciones que de hecho lo anulen. La vida de este mundo será entonces vista como un instante en una sala de espera en la que únicamente resulta importante lo más necesario.

Se podría preguntar a Ayn Rand y a Theodore Kaczynski: ¿Quién tiene más libertad, el que somete toda su vida a Allah, el Creador del universo y de nuestras propias vidas, o el que la somete al capital y a la sociedad?

Al examinar el círculo B podemos ver que se llama «círculo de relectura». Aquí, la relectura se refiere no solo al hecho de leer algo nuevamente, sino, sobre todo, a investigar, analizar y comparar. Nos puede llevar años hacerlo. Aun así, se presentan dos posibilidades en el círculo B –llevar a cabo esta investigación con o sin determinación. Y ello se debe al hecho de que cuando investigamos y analizamos los elementos del círculo A, descubrimos que es la casta sacerdotal la que controla la tribu y su matriz. También descubrimos que el sacerdocio depende del sistema chamánico basado en el secreto, en libros misteriosos, en un lenguaje ostensiblemente sagrado, indescifrable, y en flagrantes encubrimientos. Descubrimos que el imperativo que gobierna este sacerdocio es establecer sus sociedades de supremacía y control. Ello lleva al desarrollo de los poderes tiránicos necesarios para encubrir sus desmanes. Encontramos allí el Libro que va en contra de la cultura oficial que ha cubierto nuestra fitrah. Y a través de este Libro, encontramos la objetividad de Allah como la referencia madre que expondrá el ateísmo y el poder sacerdotal ocultos detrás del humanismo y los llamados derechos humanos. Desde el círculo B podemos ver el círculo A como una matriz, como un mundo cerrado y ficticio, un escenario donde los principales factores influyentes no son, sino grotescos personajes que pretenden ser reales.

Estas deprimentes observaciones nos dejan flotando en el aire sin ninguna idea de cuál podría ser el mejor lugar para aterrizar en este territorio sin señalizaciones. Si nos falta determinación, lo más probable es que tomemos una línea regresiva y volvamos al círculo A, aunque sepamos que es irreal, falso. Sin embargo, nos ofrece seguridad, la seguridad gregaria. Allí, todo es familiar y reconocible, mientras que la geografía del círculo B es desconocida y peligrosa. En la mayoría de los casos no hay familia ni amigos ni tribu, ya que todos han quedado atrás. Nuestra tribu permanece en el círculo A y nos encontramos solos en el círculo B. Sin una fuerte determinación volveremos al círculo A pretendiendo que todo está bien, que todos esos viajes y relecturas no han sido, sino delirios de juventud. Con la ayuda de drogas, lo primero que tengamos a mano, volveremos a sentirnos cómodos dentro de la matriz y trataremos de olvidar lo que hemos visto y entendido.

Hay otro factor que intentará evitar que pasemos al círculo C –el hecho de que nuestro apego a los valores tribales nos vuelva arrogantes con respecto a todos los demás valores. Incluso si descubrimos o sospechamos que nuestra religión ha sido adulterada a lo largo de los siglos, preferiremos continuar practicándola antes que admitir que estábamos equivocados y que la religión verdadera es la de los demás. Lo que realmente cuenta es apegarse a los valores de la tribu. Hay muchos ejemplos en el Qur-an que apoyan esta noción:

(170) Cuando se les dice: “Seguid lo que Allah ha hecho descender,” dicen: “¡No haremos tal cosa! Seguiremos lo que seguían nuestros padres.” ¿Incluso si sus padres no razonaban sobre aquello que adoraban ni estaban guiados?
Sura 2 – al Baqarah

Esta aleya denuncia la actitud de las comunidades a lo largo de la historia. Hoy hay muchos musulmanes que prefieren los hábitos de su comunidad al Libro de Allah; prefieren seguir su subjetividad a la objetividad del Creador; prefieren seguir la mil-lah americana a la mi-llah de Ibrahim. Incluso están dispuestos a decir que la mi-llah americana es la verdadera mil-lah de Ibrahim. Dicen eso sin ninguna autoridad y sin argumentos sacados del Libro de Allah.

Por otro lado, si nuestra determinación es lo suficientemente fuerte a lo largo de nuestra relectura, iremos al círculo C a través de una escrupulosa elección. Podríamos decir que solo las personas dotadas de una nafs al-lawamah اللوامة pueden hacer este viaje exitosamente de principio a fin:

(2) ¡Y juro por la nafs que reconoce y siente sus faltas!
Sura 75 – al Qiyamah

Hemos abandonado el teatro sacerdotal y los valores de la cultura. Hemos analizado todos los elementos existenciales a través del ijtihad y no a través de la imitación ciega. Hemos leído el Libro y asimilado la objetividad de Allah para poder ahora reemplazar la subjetividad de nuestra nafs. Estamos listos para saltar al círculo C, la tierra de los creyentes, donde poder esperar con seguridad a la muerte, la puerta que nos permitirá entrar en el Jardín de Ajirah. Mas el viaje no ha terminado todavía.

El esquema muestra que, en la mayoría de los casos, del círculo B la gente volverá al círculo A, ya sea por falta de determinación o por arrogancia y un fuerte apego a los valores tribales. Algunos, sin embargo, logran ingresar en el círculo C a través de la válvula de salida. El círculo C, el círculo de la elección, ofrece seguridad y protección, pero no al cien por cien. Y esta es una misericordia de Allah porque en muchos casos nuestra elección ha sido errónea. Hubo sinceridad, pero no se disponía de todos los elementos para tomar la decisión correcta. Después de un tiempo, podemos tomar consciencia de este error y, a través de una línea regresiva, tomar un camino de rescate que nos lleve de vuelta al círculo B, donde podamos llevar a cabo una nueva investigación. Si esta vez tomamos la decisión correcta, volveremos al círculo C, ahora con absoluta convicción y un fuerte iman. Sin embargo, el iman no es algo estable. Puede hacerse más fuerte o más débil. Dependerá de nuestra mil-lah, de nuestra forma de vida. Hasta que llegue la muerte corremos el peligro de volver al círculo B e incluso al A, por ello debemos estar muy vigilantes hasta el final.

Como podemos ver en el esquema, incluso las personas que vuelven al círculo A desde el círculo C y hacen del fuego del infierno su destino final, pueden escapar tomando la línea de rescate y pasando al círculo B, desde donde podrán saltar al círculo C y hacer del Jardín su última morada. Hasta el último momento habrá puertas abiertas y líneas de rescate.

Pasar del círculo A al círculo C y al jardín eterno nunca será una tarea fácil. Es cierto que hay canales de rescate, pero no servirán de nada sin una fuerte determinación, si no logramos desapegarnos de los valores de la comunidad, y preferimos seguir nuestra subjetividad en lugar de adaptarla a la objetividad de Allah el Altísimo.

(186) Tened por seguro que os pondremos a prueba con vuestra riqueza y con vosotros mismos. Y oiréis palabras perturbadoras de los que recibieron el Kitab antes que vosotros y de los idólatras. Mas no penséis que es fácil resistir, pues para ello se necesita
una fuerte determinación.
Sura 3 – ali ‘Imran

En resumen, tenemos el círculo A, el círculo inevitable en el que todos nacemos y crecemos. En este círculo absorbemos la mil-lah y los valores de nuestra tribu tan intensamente que se convierten en la verdad universal. Nos sentimos protegidos y todo lo que nos rodea nos resulta familiar. Desgraciadamente, este círculo es la morada en la que permanece la mayoría de la gente toda su vida. Sin embargo, algunos logran salir de él y pasar al círculo B, en el que releerán hasta encontrar la verdad. Muchos de ellos, empero, regresarán al círculo A debido a la falta de determinación o al arrogante apego a sus valores tribales. Otros, muy pocos, tendrán suficiente determinación para continuar su búsqueda y saltar al círculo C, el lugar que han elegido como su destino final. Esta búsqueda solo puede terminar con la muerte. Hasta ese instante, los movimientos entre los círculos son posibles de una manera positiva o negativa. Hay líneas regresivas que nos pueden llevar del círculo C al círculo A, y hay líneas de rescate que nos pueden sacar del círculo A y llevarnos al círculo C.

Este esquema nos puede servir a modo de plantilla para entender en qué punto exactamente está la gente, en qué nivel, en qué etapa –A, B o C. Si están en el círculo A no hay posibilidad de da’wa, porque en lo que a ellos respecta nada puede ser mejor que sus valores, sus hábitos, su religión; sin que nada de todo eso haya sido cribado por el ijtihad, sin ningún análisis o relectura. Si están en el círculo B el da’wa será posible, ya que se encuentran, precisamente, en situación de búsqueda y por ello están abiertos a nuevas ideas o nuevas interpretaciones. Sin embargo, la falta de determinación o el arrogante apego a los valores tribales pueden hacer que les sea imposible reconocer la verdad o aceptarla cuando la escuchan.

Finalmente, las personas en el círculo C pueden haber tomado la decisión incorrecta. En este caso estarán mucho más dispuestos a aceptar la verdad que las personas del círculo B debido a su fuerte determinación. Durante su viaje de búsqueda se han purificado y fortalecido más que las personas en el círculo B.

Podemos concluir diciendo que la mayoría de los conflictos a los que se enfrenta el hombre en sus sociedades se deben al hecho de que las personas tratan de comunicarse y relacionarse desde diferentes círculos y, por lo tanto, tienen actitudes completamente enfrentadas. En todo momento debemos tener en cuenta a qué círculo pertenece la persona con la que hablamos o establecemos un tipo de comunicación. Si hablamos con una persona que afirma ser religiosa, pero su religión está anclada en el círculo A, estaremos ante una persona que sigue a ciegas un camino espiritual lleno de supersticiones y dogmas impuestos por los sacerdotes-chamanes de su comunidad. Del mismo modo, podríamos tratar con alguien que dice ser ateo, pero su ateísmo es el producto de seguir ciegamente una moda intelectual. En ambos casos, la comunicación será imposible. Por otra parte, si las personas que afirman ser religiosas o ateas han llegado a esa posición a través del ijtihad, la comunicación será posible y probablemente fructífera, ya que quieren saber la verdad y están dispuestos a escucharla.

Otro punto importante surge cuando consideramos cómo se desarrolla la vida en el círculo C. A simple vista no habrá una gran diferencia con la vida en el círculo A –valores inamovibles, convicciones profundamente enraizadas y un cierto orgullo. Parecerá que hemos regresado al círculo A. Sin embargo, hay una diferencia radical –en el círculo A simplemente seguimos, hay imma’, mientras que nuestro salto al círculo C se ha llevado a cabo a través de ijtihad, a través de una elección cuidadosa miles de veces examinada y comprobada. No es una decisión ciega, sino una decisión que proviene de la investigación.

Por lo tanto, podemos afirmar que el círculo C es el Círculo A basado en la fitrah y no en la cultura; basado en el ijtihad y no en la imma’, que es imitación ciega; basado en el Libro de Allah, el último, el que no ha sido alterado de ninguna manera, y no en suposiciones o libros escritos por hombres; basado en la objetividad de Allah y no en la subjetividad de la nafs.

Incluso si el círculo A y el circulo C pueden parecer similares, hay una diferencia radical entre ellos, tan radical como la diferencia entre morar eternamente en el Jardín o en el fuego del infierno. Y nuevamente la elección es nuestra.

Los tres círculos no son territorios específicos a los que podamos ir físicamente, sino más bien niveles de consciencia. El asunto no es como se presenta en algunas películas de ciencia ficción donde la realidad está en un lugar determinado, en una ciudad o en una isla, en el que podamos habitar escapándonos de la falsedad reinante en otro lugar, en otra ciudad o en otra isla. Solo hay un lugar, este mundo perceptible, y todo lo que existe está en él. La realidad y la falsedad son percepciones. Todos vivimos en el mismo lugar, pero a diferentes niveles de consciencia. Y estos niveles de consciencia nos proporcionan diferentes niveles de comprensión y guía, y al mismo tiempo diferentes niveles de libertad a través de los cuales poder desarrollar nuestras potencialidades y así liberarnos de la esclavitud de la imitación ciega, de una vida hundida en la más absoluta inconsciencia.

ESQUEMA 2 – CAMINO PROFETICO-CAMINO CHAMANICO

esquema2

CAMINO PROFÉTICO – CAMINO CHAMÁNICO

T  E  X  T  O

cham

El sistema chamánico actúa de la misma manera en todas sus manifestaciones

Durante su vida, el hombre se enfrenta a dos posibilidades: seguir el sistema profético o seguir el sistema chamánico. Las mismas dos opciones que se le ofrecieron a Adam, una la de su Señor (la guía) y otra la de Iblis a través del shaytan (una ilusión).

فَتَلَقَّى آدَمُ مِن رَّبِّهِ كَلِمَاتٍ فَتَابَ عَلَيْهِ إِنَّهُ هُوَ التَّوَّابُ الرَّحِيمُ

قُلْنَا اهْبِطُواْ مِنْهَا جَمِيعًا فَإِمَّا يَأْتِيَنَّكُم مِّنِّي هُدًى فَمَن تَبِعَ هُدَايَ فَلاَ خَوْفٌ عَلَيْهِمْ وَلاَ هُمْ يَحْزَنُونَ

(37) Luego Adam recibió palabras de su Señor, Quien le aceptó de nuevo –el Indulgente, el Compasivo. (38) Dijimos: “¡Salid todos de él! Y cuando os traiga la guía, quienes la sigan no tendrán nada que temer ni habrá nada que les cause pesadumbre.
Sura 2 – al Baqarah

فَوَسْوَسَ إِلَيْهِ الشَّيْطَانُ قَالَ يَا آدَمُ هَلْ أَدُلُّكَ عَلَى شَجَرَةِ الْخُلْدِ وَمُلْكٍ لّا يَبْلَى

(120) Pero le susurró el shaytan y le dijo: “¡Adam! ¿Quieres que te indique el árbol de la inmortalidad y de un dominio que no se extinguirá jamás?”
Sura 20 – Ta Ha

La historia humana comienza con estas dos perspectivas, y una vez activadas se inicia la trama existencial.

اللَّهُ وَلِيُّ الَّذِينَ آمَنُواْ يُخْرِجُهُم مِّنَ الظُّلُمَاتِ إِلَى النُّورِ وَالَّذِينَ كَفَرُواْ أَوْلِيَاؤُهُمُ الطَّاغُوتُ يُخْرِجُونَهُم مِّنَ النُّورِ إِلَى الظُّلُمَاتِ أُوْلَئِكَ أَصْحَابُ النَّارِ هُمْ فِيهَا خَالِدُونَ

(257) Allah es el protector de los creyentes. Los saca de las tinieblas y los lleva a la luz, pero los protectores de los encubridores son los taghut. Los sacan de la luz y los llevan a las tinieblas. Ésos son los que serán arrojados al fuego. En él permanecerán para siempre.
Sura 2 – al Baqarah

Estas aleyas claramente afirman que no importa cuál fuera nuestra condición en el pasado, tan pronto como el iman entre en nuestro corazón, Allah nos llevará de la oscuridad a la luz. Del mismo modo, si fuéramos falsos creyentes, creyentes por cultura o por hipocresía, Allah nos conducirá de la luz a la oscuridad.

Los verdaderos creyentes son los que siguen el sistema profético y comienzan su viaje existencial en el tubo izquierdo de nuestro esquema. Están atentos y, por lo tanto, su consciencia siempre está activada. Ambos actúan como retenes que no les permiten cambiar la dirección que siguen en línea recta hacia el objetivo final, hacia el Jardín en Ajirah.

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El sistema profético es la guía

A lo largo de este tubo, los mumin siempre pueden contemplar la maravillosa perspectiva que les espera en la otra vida. Ven Ajirah como una rosa abierta cuya fragancia les acompaña en todo momento. Han tomado el Qur-an como la última referencia con la cual autentificar todo el input que pueda llegar hasta ellos. Aplican el Qur-an y la mil-lah profética, y ello les permite comprender los engaños que se les presentan como inspiraciones divinas y están en posición de desenmascarar todas las falacias que encuentren en su camino. Perciben claramente la diferencia entre los valores de la fitrah y los valores de la cultura.

Sin embargo, hay otros creyentes que no están firmemente establecidos en el sistema profético. Como afirma el Qur-an, adoran a Allah como si estuvieran «en el borde»:

وَمِنَ النَّاسِ مَن يَعْبُدُ اللَّهَ عَلَى حَرْفٍ فَإِنْ أَصَابَهُ خَيْرٌ اطْمَأَنَّ بِهِ وَإِنْ أَصَابَتْهُ فِتْنَةٌ انقَلَبَ عَلَى وَجْهِهِ خَسِرَ الدُّنْيَا وَالآخِرَةَ ذَلِكَ هُوَ الْخُسْرَانُ الْمُبِينُ

Qur-an 22:11

(11) Entre la gente –nas– los hay que adoran a Allah sin firmeza, como si anduvieran por el borde de un precipicio. Si les ocurre un bien se tranquilizan, pero si les aflige una desgracia vuelven al extravío, arruinando su vida en este mundo y en Ajirah.
Esa es la verdadera perdición.
Sura 22 – al Hayy

No tienen a su disposición los retenes que protegen a los verdaderos creyentes y, por lo tanto, en un punto u otro del tubo, que es el camino hacia el objetivo final, el sistema chamánico interferirá. Los atraerá a través de ideologías esotéricas, a través de las drogas y la superstición, mediante teorías como la reencarnación y seudo-ciencias. A través de ellas tratará de hacer que se olviden del juicio de Ajirah. El sistema chamánico se presenta bajo la forma de diálogos interreligiosos, de prácticas budistas, de yoga e incluso de misticismo cristiano. Es lo que el chamán-sacerdote denomina “religión universal”, pero en realidad lo deberíamos llamar “chamanismo universal” en el que todo cabe, excepto la Verdad (ver Infos 7 y 8).

El chamán, la casta sacerdotal, se esfuerza en convencer a los creyentes débiles de que no existe algo así como “juicio”, sino un renacimiento constante a través del cual podremos experimentar la vida de este mundo tantas veces como sea necesario hasta llegar a la más elevada «purificación” y “perfección psicológica». O dicen: «si me sigues en esta vida, te cuidaré en Ajirah y te haré entrar en el Jardín de las delicias». Esas son las ilusiones y los susurros con los que shaytan debilitaba la determinación de Adam.

Esos creyentes débiles, como podemos ver en el tubo de la derecha del esquema, se están saliendo del camino recto y están siendo desviados hacia el chamanismo. De esta manera, el concepto de Ajirah se distorsiona por completo y su objetivo final es pertenecer a cualquier grupo o ideología chamánica, teniendo siempre en cuenta la posibilidad de convertirse ellos mismos en chamanes y, por lo tanto, ser adorados por otros.

El gráfico ilustra el hecho de que el iman no es algo estable, no permanece inalterable durante toda la vida. Sin los retenes, sin seguir la millah profética, sin consciencia en constante vigilancia, tarde o temprano serán expulsados, caerán en el sistema chamánico y perderán así el Jardín de Ajirah.

أَلا لِلَّهِ الدِّينُ الْخَالِصُ وَالَّذِينَ اتَّخَذُوا مِن دُونِهِ أَوْلِيَاءَ مَا نَعْبُدُهُمْ إِلاَّ لِيُقَرِّبُونَا إِلَى اللَّهِ زُلْفَى إِنَّ اللَّهَ يَحْكُمُ بَيْنَهُمْ فِي مَا هُمْ فِيهِ يَخْتَلِفُونَ إِنَّ اللَّهَ لا يَهْدِي مَنْ هُوَ كَاذِبٌ كَفَّارٌ

Qur-an 39:3

(3) ¿Acaso no es así como se debe adorar a Allah? Los que han tomado protectores aparte de Él se justifican diciendo: “No los adoramos, sino como un medio de alcanzar una estación más cercana a Allah, y por ello los adulamos y servimos.” Allah dictaminará sobre lo que discrepaban. Allah no guía al falaz ni al encubridor.
Sura 39 – az Zumar

ESQUEMA 1 – BASHARIA-INSANIA

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BASHARÍA – INSANÍA

T  E  X  T  O

Los judíos esparcidos por toda la Tierra han encontrado en la gran isla entre dos océanos su Nueva Jerusalén. En el billete de un dólar han escrito en lengua latina, la última lengua de sus ancestros, dos lemas: ANNUIT COEPTUS y NOVUS ORDO SECLORUM, que expresan sus más secretos objetivos. Haciendo gala del más exacerbado cinismo piden a “Dios” que les ayude en tan devastadora empresa o, al menos, que la justifique: “Justifica todo lo que vayamos a hacer”, Justifica nuestros desmanes por descomunales que sean, ya que América va a “iniciar un nuevo orden mundial” al que todas las naciones habrán de someterse… o desaparecer.

billete

Annuit Coeptus (favorece-aprueba las cosas que hacemos) – Novus Ordo Seclorum (nuevo orden de los siglos-el nuevo orden iniciado por América).

En los billetes de un dólar vemos dibujada una pirámide con un ojo en la cúspide. Es un dibujo inquietante, un símbolo masónico de poder y control de masas.

Nosotros vamos a emplear esta misma imagen, pero le vamos a dar otro significado, una interpretación completamente distinta. Nuestra pirámide representa el tiempo. Representa la historia del género humano desde su comienzo hasta el Último Día. Esta pirámide consta de tres partes –la parte derecha de la base, la parte izquierda de la base y la parte superior. En la parte derecha de la base encontramos la palabra bashar. Es en este punto en el que da comienzo la historia biológica del hombre –en el estado de bashar. Aquí no se puede decir que hubiera historia pues el bashar no estaba conectado a la Órbita Divina a través del sistema profético, único vehículo del input que genera la trama existencial. Fueron los primeros humanos, pero carecían de un lenguaje conceptual y del aparato (fuad) que interconecta las capacidades cognoscitivas con la consciencia.

No tenían la experiencia de formar parte de un proyecto, de un destino. Vivían día a día sin necesidad de registrar los acontecimientos a modo de historia. Mucho menos necesitaban la escritura –no había nada que trasmitir a las siguientes generaciones. No sabemos a ciencia cierta cuánto tiempo los seres humanos vivieron como bashar en la Tierra. Probablemente fuera durante un largo periodo, milenios. No obstante, de lo que sí estamos seguros es de que nuestra historia comienza cuando los bashar son actualizados y convertidos en insan, hace ahora unos 50.000 años.

(1) Preguntan por el inevitable castigo, (2) el que los encubridores no podrán repeler, (3) decretado por Allah, Quien ha creado los sistemas de acceso. (4) Por ellos ascienden hasta Él los malaikah y el Ruh en un día que equivale a cincuenta mil años.
Sura 70 – al Ma’riy

Poco es lo que sabemos de los primeros tiempos de este periodo, pero lo que sí podemos percibir con claridad son las diferentes fases que fue atravesando y el sorprendente hecho de que esas fases históricas se correspondan con las fases por las que va pasando el hombre desde su nacimiento hasta que alcanza la madurez.

En el comienzo tenemos un bebé –un ser humano completo pero necesitado de constantes cuidados y de una adecuada educación. Este bebé no puede hacer nada por sí mismo. Depende enteramente de la madre. De la misma manera, el primer insan era un tipo de bebé en un mundo nuevo para él, en el que tendrá que aprenderlo todo y necesitará de una guía constante. Si en el caso del bebé era la madre la encargada de tal tarea, en el caso del insan será un tipo de malaikah el que lleve a cabo esta encomienda.

الْحَمْدُ لِلَّهِ فَاطِرِ السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ جَاعِلِ الْمَلائِكَةِ رُسُلا

(1) Alabado sea Allah, Originador de los Cielos y de la Tierra, Quien ha hecho a los malaikah Mensajeros, y los ha dotado de alas dobles, triples y cuádruples.
Sura 35 – Fatir

El bebé va viviendo su infancia bajo los cuidados de la madre y en una absoluta inocencia, pues carece de la capacidad para discriminar entre el bien y el mal y simplemente sigue los valores que le va transmitiendo la sociedad a través de sus padres y familiares. De la misma forma, el insan va a recorrer su infancia histórica bajo la estricta vigilancia de los malaikah, quienes le van a enseñar las técnicas necesarias para cultivar la tierra, cuidar de los rebaños, construir viviendas, extraer los metales y numerosas otras habilidades y artes que le van a ser muy útiles en la vida de este mundo. En este periodo aprenderá los principios básicos de todas las ciencias, incluido el lenguaje (ver apéndice M).

وَإِذْ قُلْنَا لِلْمَلائِكَةِ اسْجُدُواْ لآدَمَ فَسَجَدُواْ

(34) Y cuando dijimos a los malaikah: “¡Servid a Adam!”
Sura 2 – al Baqarah

Aquí, el término isyudu (imperativo plural de sayada) اسْجُدُوا no se refiere a la posición física de postración, sino más bien a participar plenamente en el gran proyecto insan que Allah ha preparado, a servir e instruir a Adam y al resto de insan que junto a él van a habitar en el Jardín.

Como en el caso del bebé, la siguiente fase por la que el insan tendrá que pasar después de la infancia será la adolescencia. En esta fase, el individuo es capaz de cuidar de sí mismo, si bien todavía no de forma absoluta –sigue necesitando a los padres, sigue aprendiendo, sigue adecuándose a la complicada red de interacciones sociales, y no es capaz todavía de formar su propia familia. Sin embargo, será en esta fase en la que tenga lugar la gran revolución hormonal, la cual no solamente desarrollará la apetencia sexual, sino también los conceptos de bien y de mal, de responsabilidad, y la consciencia interactiva de forma tan rápida y radical que en la gran mayoría de los casos provocará en el adolescente confusión y rebeldía.

Si ahora fijamos nuestra atención en el periodo histórico del insan, encontraremos que su adolescencia comenzó con el Profeta Nuh. Con él, el sistema profético pasa de los malaikah a los propios hombres.

اللَّهُ يَصْطَفِي مِنَ الْمَلائِكَةِ رُسُلا وَمِنَ النَّاسِ إِنَّ اللَّهَ سَمِيعٌ بَصِيرٌ

(75) Allah escoge por su pureza Mensajeros de entre los malaikah y de entre los hombres.
Sura 22 – al Hayy

Como nos informa el Qur-an, la gente de Nuh se rebela contra él de la misma forma que los adolescentes se rebelan contra sus progenitores. Se rebela contra la idea de que sea ahora un hombre como ellos quien haya recibido la tarea de guiarles. Nunca antes habían oído de algo así. Todas las transmisiones que les habían llegado de sus padres y ancestros hablaban de los malaikah como los encargados de cuidar del hombre y de guiarle espiritualmente. Esta posición es constante en la historia. El hombre no deja de quejarse de que los Profetas, los Enviados, sean hombres como ellos y no malaikah.

Es la gran crisis de la adolescencia –el paso de la infancia libre de responsabilidades, a la adolescencia en la que el joven ya debe asumir su independencia, si bien todavía carece de la determinación suficiente para elegir sus propios valores y comprobar si los que su sociedad le ha transmitido se corresponden con su creencia. Es la misma falta de fuerza y determinación que encontramos en la gente de Nuh y en la gente después de Nuh. Tienen que independizarse de la madre, vivir por sí mismos, pero no pueden evitar el pensar que sería mejor si los malaikah siguieran ocupándose de ellos. Es la gran tentación de los adolescentes –una vez que han probado el sabor amargo de la independencia, muchos desearían volver a la infancia en vez de seguir el camino natural que les lleve a ser hombres responsables. Pero como en el caso de los adolescentes, la humanidad no tendrá más remedio que aceptar el hecho de que sean los hombres los nuevos Enviados, los Profetas, los responsables de hacer funcionar el sistema profético. A partir de Nuh raramente los malaikah interferirán abiertamente en los asuntos humanos.

إِنَّا أَوْحَيْنَا إِلَيْكَ كَمَا أَوْحَيْنَا إِلَى نُوحٍ وَالنَّبِيِّينَ مِن بَعْدِهِ

(163) Te hemos inspirado al igual que inspiramos a Nuh y a los Profetas que ha habido después de él.
Sura 4 – an Nisa

Ese bebé se ha convertido en un hombre. Ya está capacitado para formar su propia familia, para trabajar y ganar el sustento, para viajar, para llevar a cabo todo tipo de transacciones, para luchar y proteger su territorio… y sin embargo, todavía necesita en algunas ocasiones el apoyo económico y emocional de su familia, de sus padres. En la dimensión histórica y profética esta fase corresponde al tiempo de Ibrahim, en el que están incluidos Musa –la Ley– Sulayman –el poder y la expansión– e Isa –la carta de repudio a los judíos y el anuncio del paso de la Profecía a Muhammad, el descendiente de Ismail.

La siguiente y última fase tanto en el devenir biológico del hombre como en el devenir histórico del insan será la de la madurez. El hombre es ahora completamente independiente porque ha logrado entender el mecanismo de la existencia. Se ha desconectado de ligaduras tribales y apegos familiares. Este es el tiempo de Muhammad (s.a.s), que representa la madurez del ser humano. Es el ojo en la cima de la pirámide, la consciencia en su plenitud. Ya no habrá más libros que desciendan del Cielo ni vendrán más Profetas. Son los hombres los que tendrán que hacerse cargo de sus vidas, de su historia. El insan ha recibido todas las herramientas necesarias para atravesar esta existencia y comprender su finalidad. Ahora puede percibir claramente la geografía existencial más allá de la muerte de forma que su vida recobre todo su sentido. Obviamente, no todos los insan habrán alcanzado esta madurez. Como nos informa el Qur-an solamente aquellos que crean y actúen con rectitud podrán alcanzar este estado de madurez y comprensión que les permita mantenerse conectados a la Órbita Divina.

El periodo de crecimiento desde la infancia hasta la madurez es lo que podemos llamar “verdadera historia”. Está llena de incontables elementos venenosos y satánicas influencias. Sin embargo, al mismo tiempo, el hombre recibe el apoyo divino a través del sistema profético, y con este apoyo algunos insan lograrán alcanzar el ojo de la cima, la consciencia en su plenitud. Son los verdaderos creyentes, los que a través de la historia del insan se han mantenido agarrados al eje del sistema profético protegiéndose de esta forma de ser arrastrados por la corriente del tiempo y de quedar arruinados por la entropía histórica. Esta es una clara indicación de que nada en este mundo es estable o permanece en la misma condición sin recibir los cuidados necesarios, ya que el tiempo, la historia, destruye todo aquello que no es constantemente reparado. Esta es la actitud del creyente. Su consciencia, convenientemente activada, le permite comprender las consecuencias de sus acciones y las influencias externas. En lo que a él respecta, la cultura nunca erosionará su fitrah, ni el sistema chamánico, actuando a través de las castas sacerdotales, substituirá al sistema profético ni a la realidad divina. La gran determinación de los creyentes está representada en nuestro esquema por un eje vertical que va desde el ojo en la cima de la pirámide hasta su base.

Podemos ahora preguntarnos por el destino de aquellos insan que no se han agarrado a ese eje. Como podemos ver en el esquema, bajan precipitadamente por la ladera izquierda, descienden hasta el nivel del bashar. Son arrastrados por la historia, por la turbulenta corriente del tiempo. Son arrastrados al olvido, a la inconsciencia…. a la ghaflah.

وَالْعَصْرِ

إِنَّ الإِنسَانَ لَفِي خُسْرٍ

إلاَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ وَتَوَاصَوْا بِالْحَقِّ وَتَوَاصَوْا بِالصَّبْرِ

(1) ¡Por la corriente del tiempo (2) que arrastra al hombre –insan– a la perdición! (3) Mas no así a los que creen y actúan con rectitud –se exhortan a la verdad y a resistir.
Sura 103 – al Asr

En esta sura el Qur-an jura por el tiempo, por la historia, ya que el tiempo es un elemento esencial de la existencia y todo lo que ocurre, ocurre en el tiempo. La historia es la manifestación externa del tiempo y tiene un principio y un fin. A pesar de lo paradójico que pueda resultar, ese principio y ese fin son el mismo –de la basharía a la basharía. La sura afirma que el hombre está en pérdida. Ha llegado al punto más álgido de la pirámide –la madurez– pero incapaz de mantenerse agarrado al eje, desciende ahora hacia la basharía –excepto aquellos que creen y actúan con rectitud.

 Actuar con rectitud no significa, fundamentalmente, realizar diariamente los actos de adoración prescritos por el sistema profético –Islam– sino seguir este sistema con todo lo que ello implica en cualquier tiempo histórico, ya que el eje se mantiene fijo en la misma posición y no puede ser retirado por la historia, por la turbulenta corriente del tiempo.

Hoy podemos claramente percibir el descenso del hombre a la basharía. La mayoría de la gente ha perdido el lenguaje conceptual y tan sólo utiliza su idioma a un nivel básico de comunicación social. Su vida gira entorno a la rutina diaria sin más expectativas que la ansiosa espera a que llegue la fiesta semanal o cualquier otra celebración. Todo es una buena excusa para sumergirse en el tranquilizador mundo del olvido a través de drogas, alcohol y desordenado sexo. Carecen de pasado y de futuro. Simplemente siguen la corriente del tiempo en la más absoluta despreocupación.

وَالتِّينِ وَالزَّيْتُونِ

وَطُورِ سِينِينَ

وَهَذَا الْبَلَدِ الأَمِينِ

لَقَدْ خَلَقْنَا الإِنسَانَ فِي أَحْسَنِ تَقْوِيمٍ

ثُمَّ رَدَدْنَاهُ أَسْفَلَ سَافِلِينَ

إِلاَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ فَلَهُمْ أَجْرٌ غَيْرُ مَمْنُونٍ

(1) ¡Por la higuera y el olivo! (2) ¡Por el monte Sinin! (3) ¡Por esta tierra segura! (4) Hemos creado al hombre en el mejor de los moldes. (5) Luego lo hemos devuelto a lo más bajo, (6) salvo a los que creen y actúan con rectitud. Para ellos habrá un galardón sin fin.
Sura 95 – at Tin

En esta sura se nos informa de que hemos sido creados en el mejor de los moldes, ya que no hemos permanecido en el estado de bashar, sino que hemos pasado al estado de insan, en el que se ha alcanzado la perfección, no en el sentido hollywoodense de la palabra, sino en tanto que criaturas dotadas de consciencia y de lenguaje conceptual y, por lo tanto, capaces de comprender la existencia y de conectarse a la Órbita Divina. No obstante, como ya hemos mencionado anteriormente, nada en esta existencia es estable. Por ello, si no nos mantenemos fuertemente agarrados al eje, al sistema profético, seremos reducidos a lo más bajo de la condición humana, seremos devueltos a la basharía.

Por otra parte, en el periodo en el que el hombre desciende de la insanía a la basharía, la historia es una ilusión. Es un periodo de retroceso en el cual cualquier acontecimiento le empujará ladera abajo perdiendo una a una las cualidades propias del insan. Esta sura afirma que eso es lo que le ocurrirá a todo miembro de la especie humana excepto a aquellos que crean y actúen con rectitud.

No hay otra alternativa –deslizarse ladera abajo hacia el olvido o agarrarse al eje del sistema profético. La elección es nuestra.