Info 5 – EL TERMINO GHAIB

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El término Ghaib غَيْب deriva del verbo ghaiaba غَيَبَ (ghaba غاب), y significa –escondido, invisible, oculto, distante, remoto. Ello nos lleva a dos conceptos fundamentales a la hora de entender el Sistema Divino, el Sistema sobre el que Allah el Altísimo ha creado la existencia –El sistema operativo y el sistema funcional –el hombre no puede asir el conocimiento oculto, el conocimiento del Ghaib, incluso si se trata de un Mensajero:

(109) El Día en el que Allah reúna a los mensajeros y les pregunte: “¿Qué respuesta recibisteis?” Dirán: “No tenemos noticia de ese asunto. Sólo Tú conoces los Ghuyub.”
Sura 5 – al Maidah

Por lo tanto, hay un mundo visible, observable que el hombre puede comprender hasta una cierta medida, y existe un mundo oculto, totalmente inaprensible para él. Entre esos dos mundos, ontológicamente distintos, hay un barsaj –una barrera infranqueable. El hombre no puede penetrar en el Ghaib de la misma forma que no puede penetrar en un lienzo y formar parte de la escena que en él se representa –son dos dimensiones irreconciliables.

Sin embargo, la ambición que anida secretamente en el corazón del hombre de controlar las fuerzas que operan en el universo proyectadas desde el ámbito divino, no ha dejado de azuzarle y de inducirle a intentarlo una y otra vez después de cada fracaso. Esa misma ambición fue la que llevó a Adam (a.s) a comer del árbol, y la que ha llevado a los judíos a diseñar un método educativo basado en el examen y manipulación del Ghaib, con el desastroso resultado que el Todopoderoso nos vaticinó en el Qur-an:

(119) «…los extraviaré y les haré albergar falsas esperanzas. Les ordenaré y harán cortes en las orejas del ganado, y alterarán la creación de Allah.” Quien tome al shaytan como protector en vez de a Allah habrá caído en la más irremisible perdición.
Sura 4 – an Nisa
(30) … No se puede substituir la creación de Allah…
Sura 30 – al Rum

Sin embargo, hay entidades no humanas –como los yin y los malaikah– que pueden acceder a cierto conocimiento del Ghaib con el permiso de Allah el Altísimo, ya que su molde primigenio fue hecho de fuego y de agua. En un hadiz del Profeta Muhammad (s.a.s) recogido por Bujari (3231) y transmitido por Aishah (r.a), se nos relata el viaje del Mensajero de Allah a la localidad de Taif y cómo fue el Día más duro de su vida, más duro aún que el Día de la batalla de Uhud, pues lo echaron de la ciudad, le insultaron y apedrearon. Entonces se le apareció Yibril (a.s) y le dijo que su Señor había escuchado las palabras de su gente y había visto su comportamiento y que por ello le iba a enviar al malak de la montaña para que le ordenase lo que quisiera que hiciera con la gente de Taif. Al instante se presentó el malak de la montaña, le saludó y le dijo que si quería levantaría esa montaña y la arrojaría sobre ellos. El Profeta (s.a.s) le suplicó que no lo hiciera y pidió a su Señor que abriera los corazones de la gente de Taif a la verdadera creencia. Aparte de mostrar la gran misericordia del Profeta (s.a.s) incluso con los que le habían tratado de manera tan ruin, este hadiz nos hace ver el inmenso poder de ciertos malaikah, capaces de transportar montañas. En otro hadiz sahih del Profeta Muhammad (s.a.s) transmitido por Ibn Abbas (r.a) y recogido por Tabarani en el Mu’yam al Kabir (12061), el Mensajero de Allah (s.a.s) le preguntó a Yibril (a.s) de qué se ocupaba Mikal, y éste le respondió que de las plantas y las lluvias (de la provisión en dunia). Ello nos da una idea de la importancia de estas entidades celestes y del inmenso poder y conocimiento que Allah les ha dado. En la siguiente aleya se nos presenta a otra de las entidades no humanas, los yin, capaces de llevar a cabo acciones que para los hombres resultan milagrosas:

(40) Dijo el que conocía algo del Kitab: “Yo te lo traeré antes de que parpadees de nuevo.”
Sura 27 – al Naml

Esta aleya hace referencia al trono de la reina de Saba. Sulayman (a.s) pidió a los yin que trabajaban para él que le trajeran su trono, y uno de ellos, según la aleya “el que tenía conocimiento del Kitab”, se lo trajo en un abrir y cerrar de ojos; toda una proeza si tenemos en cuenta que para ello tuvo que recorrer al menos 300 kilómetros hasta alcanzar el palacio de la reina, entrar en él, llegar hasta la estancia real, tomar el trono y volver al palacio de Sulayman (a.s), recorriendo otros 300 kilómetros, y todo ello en un segundo: “Yo te lo traeré antes de que parpadees de nuevo.”

Sin embargo, al observar la célula vemos algo todavía más sorprendente. Para que los ribosomas que están en el citoplasma puedan fabricar la proteína necesaria, la molécula de ARN debe tomar la información precisa que hay en el ADN, hacer una copia exacta, traducirla al lenguaje de los ribosomas y llevársela de forma que la pueda leer y, con las instrucciones recibidas, fabricar la proteína. Ya el hecho de llevar a cabo todas estas operaciones en escasos segundos es difícil de imaginar para la razón humana y, sin embargo, no hemos hecho sino rozar lo inverosímil, ya que hay células que fabrican 2.000 proteínas en un segundo. En “el Kitab”, en el ADN universal, se encuentra toda la información, todas las instrucciones para que este universo, y todo cuanto contiene, se haya podido construir; pero al hombre tan sólo se le ha dado el conocimiento práctico que deriva del mecanismo Oculto que opera desde una dimensión intransitable para el ser humano.

De esta forma, vemos que el conocimiento se desarrolla según dos sistemas que no se pueden mezclar ni intercambiar –el funcional y el operativo. Veamos un ejemplo. Acabamos de comprar una lavadora súper-automática. Tenemos ante nosotros una máquina cubierta por una elegante carcasa de la que sobresalen varios botones y ruedas, y cuya misión es cubrir una estructura interna en la que se entrelazan cientos de cables, tarjetas digitales, bobinas, y un sinfín de elementos que son los responsables de que la lavadora en cuestión pueda realizar las funciones para las que ha sido diseñada. Cuando la desembalamos vemos la carcasa, pero no vemos el complicado mecanismo interno que la hará funcionar. En realidad, no lo necesitamos, ya que los ingenieros han dispuesto un sistema funcional muy sencillo del que podemos servirnos para hacer que la lavadora lave, aclare, centrifugue, y deje la ropa lista para ser tendida. Este sistema funcional se compone de dos botones –encendido, apagado; de una rueda con la que seleccionamos la temperatura y de otra con la que seleccionamos el programa más adecuado al tipo de ropa que deseamos lavar. Y eso es todo. Ahora bien, ¿son esos botones y esas ruedas las que realizan el trabajo? Obviamente, no. Esos elementos son terminales que activan el mecanismo interno encargado de hacer que la lavadora cumpla las tareas para las que ha sido fabricada. Como en el caso del universo, todo artefacto, aparato o máquina constará de un sistema funcional –observable y práctico– y de otro operativo –agente, oculto e imposible de manipular.

La importancia de este doble mecanismo estriba en su aplicación a todas las cosas, a todos los elementos de la creación. Cuando miramos al cielo vemos un Sol que, invariablemente, recorre el firmamento de este a oeste permitiéndonos computar los años. De la misma forma, las fases de la luna nos indican el paso de los meses. Gracias a este conocimiento funcional podemos guiarnos en la noche, organizar el tiempo en calendarios y surcar los mares recorriendo rutas marítimas con asombrosa precisión. Sin embargo, para que esta funcionalidad pueda existir, es necesario que haya un sistema operativo que permita que esos fenómenos ocurran.

Una vez que hemos seleccionado un archivo en nuestro ordenador, pulsamos la tecla “imprimir” y al cabo de unos segundos comienzan a aparecer en la bandeja de la impresora las hojas que corresponden a las páginas del archivo. Desde el sistema funcional tan sólo hemos necesitado pulsar un botón para que tuviera lugar este proceso; pero en el sistema operativo se han producido, en unos pocos segundos, millones de operaciones que son las que han permitido que las hojas hayan salido impresas. ¿Qué sucedería si los ordenadores careciesen de un sistema funcional y tuviéramos nosotros que realizar esas operaciones directamente desde el sistema operativo? Preferimos no imaginar lo que sucedería, pero es obvio que muy pocas personas en el mundo podrían servirse de estos ordenadores. Por ello, para poder vender el mayor número de ordenadores posible, los fabricantes, siguiendo el Método Divino, sean o no conscientes de ello, han diseñado un sistema funcional desde el que manipular el sistema operativo sin tener que entrar en él.

Cabría preguntarnos ahora si el conocimiento y control del sistema operativo de cualquier mecanismo acarrearía algún beneficio para los usuarios del mismo. Si analizamos de nuevo el caso de los ordenadores, comprobaremos que lo único que desean los usuarios es servirse de ellos para escribir, dibujar, diseñar o visualizar imágenes. Conocer o manipular directamente su sistema operativo no añadiría nada a esa función, sólo, quizás, una tremenda pérdida de tiempo y el peligro de estropear el aparato.

Si actuamos de forma lógica y racional, enseguida veremos los nefastos resultados de confundir los fines con los medios. Los sistemas operativos son medios para lograr un fin determinado. El motor de un taladro es el medio para hacer un agujero en la pared haciendo girar rápidamente una broca. No nos interesa saber cómo funciona ese motor, sino perforar el muro, ya que saberlo no mejoraría en nada el funcionamiento del taladro.

Para navegar por los siete mares con precisión y seguridad basta con conocer el sistema funcional del universo, saber descifrar el mapa celeste y plasmarlo en sencillos instrumentos como el astrolabio o la azafea. En el siglo XVI, Magallanes salió del puerto de Sevilla y llegó al estrecho que lleva su nombre en la Patagonia. Un viaje que muy pocos marinos se atreverían hoy a realizar. El Titanic había sido construido con la tecnología más avanzada del siglo XX. Partió del puerto de Southampton, Inglaterra, y se hundió antes de alcanzar su destino, New York; un viaje insignificante si lo comparamos con los de los navegantes chinos, portugueses o españoles 500 años antes. En 1402, Zheng He, almirante del emperador Zhu Di de la dinastía Ming, surcó los océanos y llegó a las costas africanas como lo atestigua una moneda de bronce, y otros objetos, encontrada en Mambrui, Kenia, en la que están inscritas las palabras Yongle Tongbao, lo que indica que fue acuñada durante el periodo Yongle, de la dinastía Ming. Y hay más de una evidencia de que mucho antes, miles de años antes, los árabes comerciaban con Asia y América.

En el caso de los sistemas operativos fabricados por el hombre, el factor entrópico se encargará de estropearlos. Harán falta, pues, técnicos que los reparen, que conozcan el mecanismo interno de esas máquinas y aparatos. En el universo, sin embargo, la ley de entropía queda contrarrestada por la “acción directa” de Allah. Ningún “elemento” del sistema operativo que hace funcionar la creación está sujeto a deformación o error. Todo funciona hoy en el cosmos como funcionaba hace millones de años. No necesita de “técnicos” que lo reparen o modifiquen. Por lo tanto, el hombre sólo tiene que ocuparse de aprender a servirse de la mejor manera posible del sistema funcional.

Ese ambicioso deseo de llegar a ser como Dios ha llevado al hombre –desde el principio de su creación– a intentar comprender el sistema operativo que rige la existencia en todas sus manifestaciones, para de esta forma controlarla y dirigirla según sus caprichos. Esta actitud tiene dos consecuencias inevitables y devastadoras.

La primera –trastocar el sistema operativo conlleva la degradación: de la atmósfera, de las aguas, de los alimentos; la auto aniquilación: energía nuclear-radioactividad, manipulación genética, manipulación de los climas, armas químicas y biológicas; desequilibrio en los poderes militares: se substituye el coraje, la fuerza y la estrategia por armas teledirigidas.

La segunda –al ocuparnos del sistema operativo, abandonamos el estudio e investigación del sistema funcional. Dejamos de lado sus energías: solar, eólica, inercial, animal, la que deriva del agua en todas sus formas, el plano inclinado… Sustituimos la mecánica por la electrónica, la caligrafía por los sistemas de teclado…

El hombre ha vivido millones de años sirviéndose únicamente del sistema funcional, y sólo recientemente ha cambiado esta sunnah, propia de la fitrah humana, por la manipulación del sistema operativo con el resultado que todos sufrimos cada día.

El hombre, pues, debe volver al estudio y a la investigación del sistema funcional, dejando para la Otra Vida la construcción del Paraíso.

GHUYUB – LA FORMA PLURAL DE GHAIB

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En la aleya que hemos citado al principio de este artículo se menciona el término Ghaib en su forma plural ghuyub غُيوب. Este hecho merece dos consideraciones:

C1- El Ghaib, todo lo que está oculto, todo que es invisible e inaccesible en el universo… lo es únicamente para el hombre. En este sentido, hay muchos aspectos de la existencia que son Ghaib para el insan. Innumerables elementos que forman parte del mundo oculto, del sistema operativo.

C2- El término “el Ghaib” denota un concepto general, global –el mundo del Ghaib, de lo oculto– que abarca, a su vez, a todos los Ghaib, a todos los Ghuyub.

En la siguiente aleya se nos explica por qué el Qur-an utiliza este plural:

(34) Allah es Quien tiene el conocimiento de la hora, Quien hace que caiga la buena lluvia y Quien conoce lo que hay en las matrices. Nadie sabe lo que le depara el mañana ni en qué tierra morirá. Allah tiene el registro completo de todas vuestras acciones, y actúa según Su conocimiento.
Sura 31 – Luqman

En esta aleya se mencionan 5 Ghuyub غُيوب –la Hora, la buena lluvia, lo que hay en las matrices, lo que traerá el mañana y dónde moriremos. Son aspectos transcendentales y, al mismo tiempo, cotidianos, ya que afectan al desarrollo de nuestra vida y de nuestro iman. Sin embargo, hay muchos más Ghuyub, muchos más elementos operativos que sostienen y modifican nuestra existencia a cada instante. Elementos invisibles cuya acción a veces intuimos a través de sus efectos y a veces escapan a nuestra percepción.

Info 4 – SIGNIFICADO DEL TERMINO RAIB

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El término raib رَيْب tiene el sentido de “duda”, pero también el que denota el término wahm وَهْم –algo que no se puede determinar, algo perteneciente al mundo de las ilusiones, como en la frase أَوْهَمَنى الرِّيبَةَ –Me hizo pensar en lo que creaba dudas o sospechas. Por lo tanto, la expresión en negativo tal y como aparece en el Qur-an, la raib لا ريب, tiene el significado –no haber duda, algo perfectamente determinado, algo que no es elucubración o suposición o fantasía. En el Qur-an se hace constante hincapié en que todo lo que concibe el hombre es producto de su subjetividad y, por lo tanto, sujeto a elucubraciones; mientras que todo lo que viene de Allah el Altísimo es objetivo, real en su más intrínseco sentido –la Realidad, la Verdad.

Y esta realidad, esta Verdad, únicamente está contenida en ese Kitab, el Kitab de Allah en el que están inscritos todos los registros cuya manifestación ha originado este universo y todo lo que contiene.

El resto de noticias e informaciones están sujetas a la subjetividad humana –son suposiciones, elucubraciones, segregaciones cerebrales que nos alejan de esa realidad y de esa Verdad. Este es el sentido de la primera aleya de la sura 96 (al-‘Alaq):

(1) ¡Lee en el nombre de tu Señor, el que ha creado!
Sura 96 – al ‘Alaq

Lee únicamente lo que viene de tu Señor, lo que se te va a revelar del kitab la raib fihi لا ريب فيه, pues ahí es donde está la objetividad absoluta, la guía, la Verdad.

Info 3 – SIGNIFICADO DE AR RAHMAN

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El término arRahman es un epíteto de Allah y, al mismo tiempo, su substituto –podemos decir Allah o podemos decir arRahman, ya que este nombre engloba a todos los demás.

La rahmah de Allah abarca todas las cosas, todos los aspectos de Su creación, tanto los que nos parecen positivos como los negativos –tan misericordioso es Allah al castigar como al premiar. Cuando Allah el Altísimo castiga, Su rahmah se manifiesta en otros nombres –al-‘Adil, el Justo; al-Muntaqim, el Deshacedor de agravios; al-Yabbar, el Dominador; al-Mutakabbir, el Altivo… Es la forma de responder y enseñar a los tiranos, a los opresores y a los arrogantes. El castigo de Allah es para que Sus siervos reflexionen, recapaciten y vuelvan al camino de rectitud:

(21) Primero les haremos probar lo más débil del castigo, no lo más fuerte, para que de esta forma quizás vuelvan al camino de rectitud.
Sura 32 – as Saydah

La pedagogía de Allah está basada en la rahmah. Sin embargo, el hombre asocia la misericordia únicamente a las manifestaciones de perdón, al- Ghafar; de generosidad, al-Karim; de misericordia, ar-Rahim; de responder a las súplicas, al-Mayib… Todos los nombres de Allah son diferentes manifestaciones de Su rahmah, pues Él es ar-Rahman.

Hay muchas aleyas en el Qur-an en las que el nombre ar-Rahman va asociado a epítetos de poder, de altivez, de absoluta dominación:

(45) ¡Padre! Temo que te llegue un castigo del Rahman y seas de los aliados del shaytan.”
Sura 19 – Mariam
(4) Descenso de Aquel que ha creado la Tierra y los Cielos más altos
(5) –ar-Rahman, asentado en el Arsh.
Sura 20 – Ta Ha
(108) Ese Día seguirán una llamada que les llevará por un camino del que no se podrán desviar. Todas las voces estarán sometidas al Rahman. No escucharás, sino susurros. (109) Ese Día nadie podrá interceder, salvo aquel al que arRahman autorice y acepte sus razones.
Sura 20 – Ta Ha

Ar-Rahman es uno de los nombres de Allah, Su epíteto por excelencia y Su mejor substituto –decir ar-Rahman es decir Allah y expresar todas Sus manifestaciones.

El término ar-Rahman contiene y abarca el resto de los nombres de Allah el Altísimo –ar-Rahman es el ‘Adil, el Ghafur, el Rahim, el Mutakabbir, el Yabbar.

Nadie puede hablar, discutir o moverse cuando ar-Rahman se manifiesta en alguno de Sus nombres de poder:

(75) Di: “A quien esté en el extravío arRahman lo mantendrá en él hasta que vea lo que se le había prometido, ya sea el castigo o la Hora”. Entonces sabrán quién está en peor situación
y quién tiene el ejército más débil.
Sura 19 – Mariam
(42) Pregúntales: “¿Quién podrá guardaos del Rahman de noche o de Día?” Se desentienden. Se apartan del recuerdo de su Señor.
Sura 21 – al Anbiya

Decir ar-Rahman es decir Allah, ya que este epíteto abarca todos los nombres del Altísimo:

(110) Di: “Invocad a Allah o invocad al Rahman.
Sura 17 – al Isra
(90) Ya antes les había advertido Harun: “¡Gente mía! Con esto se os está poniendo a prueba. Vuestro Señor es arRahman, seguidme pues y haced lo que os ordeno.”
Sura 20 – Ta Ha
(112) Dijo: “¡Señor mío! Juzga Tú, pues Tú eres el que juzga con la verdad. Nuestro Señor es arRahman. Se basta a Sí mismo para ayudarse contra lo que le atribuís.”
Sura 21 – al Anbiya
(25) El Día en que el Cielo se parta en pedazos y desciendan los malaikah (26) –ese Día, la absoluta soberanía será del Rahman.
Sura 25 – al Furqan

El nombre ar-Rahman era utilizado por muchas tribus árabes incluso antes del Islam. Allah y arRahman eran conocidos desde los tiempos de Adam y Nuh, si bien, a veces, cuando el Tawhid se debilitaba se tomaban estos dos nombres como haciendo referencia a dos deidades diferentes:

Las inscripciones de Arabia del Sur del siglo IV dE se refieren a un dios llamado Rahmanan («El Misericordioso») que tenía un culto monoteísta y era conocido como el «Señor del Cielo y de la Tierra». Aaron W. Hughes afirma que este nombre se desarrolló a partir de los sistemas politeístas anteriores o por influencia de reminiscencias monoteístas. También agrega que es difícil establecer si Allah estaba vinculado a Rahmanan. Sin embargo, Maxime Rodinson considera que uno de los nombres de Allah «ar-Rahman» se había usado en la forma de Rahmanan mucho antes.

Christian Julien Robin (2012).Arabia and Ethiopia. In the Oxford Handbook of Late Antiquity

Obviamente se trata de la misma Entidad –ar-Rahman, cuyo nombre y atributos se fueron transportando en tanto que epíteto de Allah y, a veces, se tomó como una deidad independiente. Sin darse cuenta, estaban adorando a Allah el Altísimo bajo Su otro nombre –ar-Rahman.

Se puede decir Allah o se puede decir ar-Rahman, pues el ámbito divino es la Rahmah de Allah el Altísimo.

El nombre ar-Rahman va siempre solo, sin acompañar a otro nombre de Allah el Altísimo, excepto cuando se asocia Él mismo con ar-Rahim –el contrapeso de todos los demás nombres de Allah.

(64) Luego, después de eso, os desentendisteis. Si no hubiera sido por la gracia de Allah y por Su rahmah, os habríais perdido irremisiblemente.
Sura 2 – al Baqarah
(12) Pregúntales: ¿De quién es cuanto hay en los Cielos y en la Tierra?” Respóndeles: “De Allah, Quien se ha prescrito a Sí mismo la rahmah.”
Sura 6 – al An’am

Cuando escuchamos el nombre ar-Rahman, deberíamos sentir alivio, pues evoca la Rahmah de Allah el Altísimo, pero al mismo tiempo deberíamos sentir un gran temor, pues también evoca su irresistible poder, Su inexorable justicia.

Info 2 – EL TERMINO ALAMIN Y EL CONCEPTO DOMINIOS

El término ‘alamin عالَمين es uno de los plurales de la forma ‘alam عالَمٌ que significa –mundo, lugar habitado, espacio habitado; también significa aquello a través de lo cual se conoce algo, y por extensión: aquello a través de lo cual se conoce al Creador, por ello se traduce también por criaturas y más concretamente por seres humanos o yins ya que sólo los dotados de inteligencia y consciencia pueden conocer, reconocer, observar. Otro significado es el de قرنgeneración, la gente que vive en un tiempo o época determinados. Y todos estos significados van apareciendo a lo largo del Qur-an, si bien el término ’alamin designa el sistema de creación utilizado por Allah el Altísimo; el sistema de creación o la plantilla, el patrón. Y este patrón o sistema es el de un Reino creado y controlado por un Soberano, por un Rey, y dividido en reinos o dominios gobernados por un emir bajo las órdenes del Rey Soberano.

El funcionamiento completo de este Reino está registrado en los kitab que se encuentran en Lauha Mahfudh al que tienen acceso los Purificados, sin duda un tipo de malaikah (ver apéndice K), y consta de una shurah o Consejo Supremo (compuesto también por un tipo de malaikah), cuyas órdenes son transmitidas directamente a los malaikah Mensajeros (como Yibril), quienes a su vez las transmiten a los gobernantes de los diferentes reinos o mundos –‘alamin. Y este sistema divino es el mismo que el hombre ha establecido en la Tierra, pues el hombre no es creador, sino mezclador y usuario –combina los diferentes elementos de los que dispone en este mundo y se sirve de ellos para satisfacer sus necesidades, pero nada nuevo puede crear fuera de estos elementos ya existentes. Y de la misma forma, cualquier sistema de gobierno o de organización social que imagine, acabará siendo un “tipo” de reino humanamente parecido al Reino con el que Allah el Altísimo ha organizado Su creación. Habrá un Kitab con las leyes o las constituciones que lo rijan; habrá un rey, un monarca, un dictador, o un presidente; habrá un consejo, un parlamento o una junta; estará dividido en provincias o condados o territorios, en los que habrá un gobernante bajo el poder real; habrá emisarios, embajadores o cualquier otro tipo de intermediarios.

Sin embargo, estos mundos que conforman la creación de Allah el Altísimo son radicalmente diferentes entre sí, ya que se han configurado según dimensiones divergentes, lo que hace que no haya tránsito entre ellos a excepción de ciertas entidades y de ciertas circunstancias. A lo largo de la lectura del Qur-an iremos viendo estos mundos y las entidades que los habitan. (Ver artículos XXI, V y VII).

Info 1 – LA BASMALA

Esta frase llamada basmala بسملة‎ no forma parte del Qur-an, no es una aleya más. Las suras coránicas son bloques independientes unos de otros aunque estén íntimamente ligados entre sí, portadores de significados precisos. La sura 9 at-Tawbah, por ejemplo, comienza sin ella. Algunos comentaristas explican esta anomalía diciendo que debido a que la sura Tawbah o Baraat (otro nombre con el que es conocida) contiene ante todo una advertencia para los politeístas, para los que habían traicionado el pacto con Allah el Altísimo y para aquellos que intentaban destruir la luz del Tawhid, no parecía que fuese apropiado que esta sura comenzase con la Basmala, ya que esta frase hace referencia a la misericordia, la paz y la amistad. Este argumento no tiene ninguna base.

En primer lugar, porque casi todas las suras del Qur-an revelado al Profeta Muhammad (s.a.s) hacen referencia a la traición de los Banu Israil, al castigo que recibirán los idólatras y los hipócritas, y a yahannam como su última e inevitable morada. En casi todas ellas hay una clara llamada a luchar contra todos ellos por la causa de Allah. Siguiendo este argumento, prácticamente ninguna sura debería comenzar con la Basmala.

En segundo lugar, la Basmala contiene el nombre ar-Rahman el cual no hace referencia a la misericordia como el nombre ar-Rahim, sino que es un nombre de poder, de dominación y de castigo (ver Info 3).

Otros comentaristas argumentan que los compañeros (sahabah) no la escribieron al comienzo de esta sura.

At-Tirmidhi narró que Ibn ‘Abbaas dijo: «Le dije a’ Uthmaan ibn ‘Affaan:’ ¿Qué te hizo poner al-Anfaal, que es una de las Mathani, junto a Baraat (al-Tawbah), que es una de las Mi’een (suras que contienen alrededor de 100 aleyas) ¿Por qué no pusiste la línea Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim entre ellas cuando la pones al principio del resto de al-Sab ‘al-Tiwaal (las siete largas)?’ ‘Uthmaan respondió: «Cuando se revelaban las aleyas al Mensajero de Allah (s.a.s), llamaba a sus escribas y les decía: «Poned estas aleyas en la sura donde se menciona tal y tal cosa.» Al-Anfaal fue una de las primeras suras que se reveló en Medina, y Baraat (al-Tawbah) fue una de las últimas. Los temas que trata son similares a los mencionados en al-Anfaal, por lo que se pensó que era parte de ella. El Mensajero de Allah (s.a.s) falleció sin aclarar este asunto, y por ello no se escribió la línea Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim entre ellas, y al-Tawbah se clasificó entre las Sab ‘al-Tiwaal (las siete largas).

Este hadiz puede ser la base para un análisis más objetivo de la naturaleza de la Basmala. Podemos extraer de él dos importantes noticias.

La primera –el sistema profético no es sacerdotal. Los Profetas no cierran el Din y fijan todos sus aspectos hasta la última coma. Antes bien, hacen del Din de Allah un camino abierto y dinámico en el que los creyentes deberán ir completando de la mejor manera ciertos elementos sobre los que el tiempo y el iytihad ofrecerán una visión más objetiva al respecto.

La segunda –la Basmala es una “línea”, una frase, de separación entre suras, algo extremadamente importante para diferenciar dónde acaba una sura y dónde empieza otra, especialmente al comienzo de las revelaciones y hasta su conclusión, mas en ningún caso se puede considerar como una aleya del Qur-an. Veámoslo desde otro punto de vista.

En la ummah de Muhammad (s.a.s) hay dos recitaciones –hafs y warsh– que son las que siguen hoy la gran mayoría de los musulmanes. En la recitación warsh las aleyas de sura al-Fatihah están ordenadas de la siguiente manera:

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En este caso, la sura al-Fatihah tiene 7 aleyas contando la Basmala, que es la primera aleya. No obstante, si colocásemos la Basmala al principio de la sura al-Fatihah como ocurre en el resto de las suras del Qur-an (excepto en la sura 9 at-Tawbah en la que no está escrita la Basmala), nos encontraremos con que la sura al-Fatihah contiene únicamente 6 aleyas, lo cual entraría en conflicto con la interpretación tradicional de que sava’ min al mazani es la sura al-Fatihah (ver apéndice E).

Por otro lado, tenemos numerosos ahadiz en los que los propios compañeros cuando el Profeta (s.a.s) les preguntaba cómo principiaban la salah, muy a menudo respondían “Al hamdu lillahi Rab-bil ‘alamin” o “Al Fatihah”, dando a entender que para ellos “Al hamdu lillahi Rab-bil ‘alamin” era otro nombre de la sura. Para los compañeros estaba claro que la Basmala no era la primera aleya de la sura Al Fatihah ni era una aleya coránica.

Sin embargo, en la ordenación de la sura al-Fatihah, según la recitación warsh, tenemos siete aleyas sin contar la Basmala que no forma parte de la sura y tiene una función, como en el resto de las suras, protocolaria (recitamos esta sura como si la recitase Allah el Altísimo por nuestra boca, ya que son Sus palabras) y de señalización (aquí empieza esta sura hasta la siguiente Basmala).

Es la misma ordenación que encontramos en todas las demás suras –una línea por encima de la sura está la Basmala y debajo comienza la sura propiamente dicha.

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Esta ordenación crea un problema adicional –podemos cambiar el orden de las aleyas. Por ejemplo, podemos juntar dos aleyas en una, como en el caso de la aleya 7 en la recitación hafs, convertida en las aleyas 6 y 7 en la recitación warsh. Más no podemos tomar la Basmala como aleya, pues en ese caso faltaría una aleya en la recitación warsh. Más aún, no podemos añadir ni quitar una sola letra al texto coránico.

Este enrevesado conflicto tiene dos causas:

La primera –se toma, injustificadamente, la Basmala por una aleya coránica.

La segunda –se construye la sura al-Fatihah de forma que, se ordene como queramos que se ordene, conste siempre de siete aleyas.

Sin embargo, ninguna de estas dos causas es real.

La Basmala no es una aleya coránica, sino una línea de separación entre suras y una aclaración de que lo que vamos a recitar son palabras de Allah el Altísimo reveladas al Profeta Muhammad (s.a.s) por medio de Yibril (a.s), y no un texto escrito o recitado por los hombres o por los yin. Por ello está al principio de cada sura coránica, excepto al comienzo de la sura 9 (at-Tawbah) por las razones que ya hemos apuntado.

La Basmala no tiene una significación en sí misma, es una frase introductora que nos prepara para recitar las aleyas de las diferentes suras.

Por otra parte, no hay ninguna razón para que la sura al-Fatihah deba tener siete aleyas. Lo importante y sagrado es su significado, que no se debe alterar, mas no su ordenación. El Profeta y sus compañeros daban nombres a las suras según su criterio para reconocerlas. Esos nombres se podían cambiar y de hecho se han cambiado. Hay suras que tienen dos nombres –a unos de los compañeros les parecía este nombre el más adecuado y a otros les parecía mejor aquel.

Hay un texto sagrado revelado al Profeta Muhammad (s.a.s) que debemos preservar por todos los medios y que no debe ser trastocado ni modificado en lo más mínimo, pero hay otros elementos que cuando los fijamos, siempre subjetivamente, se petrifican y mueren.

Sava’ min al mazani no es la sura al-Fatihah y, por lo tanto, no tiene que tener, forzosamente, siete aleyas, ni la Basmala es una aleya coránica (ver apéndice E).

Ahora podemos ordenar las aleyas siguiendo la recitación warsh (siete aleyas con la Basmala como una frase introductoria) o siguiendo la recitación hafs (seis aleyas sin la Basmala como primera aleya). En ambos casos, el texto es el mismo, y eso es lo fundamental, lo que debemos preservar.

ESQUEMA 25 – EL QUR-AN REFERENCIA UNIVERSAL

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EL QUR-AN COMO REFERENCIA UNIVERSAL

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En todos los aspectos de la vida necesitamos referencias, indicaciones, con las que contrastar nuestras experiencias, la información que recibimos y las teorías que circulan en libros y en los medios de comunicación. Sin referencias autentificadoras no podremos discriminar entre nuestra subjetividad humana y la objetividad de Allah el Altísimo. Para ello tendremos que seguir Su última revelación transcrita en lo que hemos dado en llamar “el Qur-an” revelado al Profeta Muhammad (s.a.s). De esta forma, el Qur-an se convierte en la referencia madre, en la referencia universal, con la que autentificar el input que nos llega de todos los ámbitos del conocimiento y del chamanismo, ya que la objetividad de Allah proyecta la imagen perfecta del sistema profético.

Al mismo tiempo, el Qur-an actúa como un índice temático –parte del conocimiento estará expresado de forma completa en sus aleyas, y parte lo deberemos buscar o completar en otras referencias que actuarán como ramas de un mismo árbol. Referencias secundarias que deberán ser contrastadas con la referencia madre –el Qur-an.

Una vez adquirida la información necesaria, la enviamos al centro (como se indica en el esquema) y la superponemos sobre las aleyas coránicas que tratan del mismo tema. Al superponerlas, el Qur-an nos confirmará si la información es correcta en su totalidad, sólo en parte, o la rechazará plenamente.

Por lo tanto, debe haber una interacción constante en el ámbito del conocimiento, una interacción que se mueve en ambas direcciones, desde el centro hacia la periferia y desde la periferia al centro. Es decir, desde el texto coránico hacia los diferentes campos y desde éstos hacia el texto coránico.

Esta interacción actuará como un factor de enlace a través del cual captaremos mejor el concepto de Tawhid, la idea de que todo está unido y constituye un cuerpo único.

Con la referencia universal en nuestras manos podremos adentrarnos en cualquier ámbito del conocimiento, leer cualquier libro o disertar con cualquier persona sin temor a extraviarnos del camino correcto u obtener ideas equivocadas que puedan enturbiar las cristalinas aguas del Tawhid.

Al haber tomado el Qur-an como la referencia madre, como la estructura básica del sistema profético, de la mil-lah profética, podremos movernos libres e investigar en todos los campos, teniendo delante de nosotros una imagen clara de la objetividad de Allah a través del texto coránico.

Como ya hemos visto en el Artículo VIII, la química explica el sistema divino y el sistema divino explica la química a través del funcionamiento de la célula. También la biología y la astronomía están descritas en el texto coránico, y podremos comprender su funcionamiento siempre que el nivel de nuestra lengua árabe nos permita comprender el significado preciso de las palabras a través de las cuales el Qur-an nos instruye de forma que podamos obtener una imagen clara de la estructura básica y funcional del universo, tanto en el nivel del macrocosmos como del microcosmos. Por lo tanto, la lengua árabe es un factor decisivo a la hora de entender la referencia universal coránica.

Al mismo tiempo, el Qur-an actúa como el patrón a través del cual podemos entender cualquier input. Sin el Qur-an, la Biblia se convierte en un texto aburrido y contradictorio. Sin embargo, aún han quedado en él valiosas informaciones que solo el Qur-an puede revelar. Veamos un ejemplo:

Pero Sion dijo: “Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”.
¿Se olvida la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?
Aunque olvide ella, yo no me olvidaré de ti.
En las palmas de las manos te tengo esculpida.
Delante de Mí están siempre tus muros.
Tus edificadores vendrán aprisa;
Tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.
Levanta tus ojos y mira alrededor.
Todos estos se han reunido y vienen hacia ti.
Vivo Yo, dice Jehová: de todos, como de vestidura de honra, serás vestida.
Y de ellos serás ceñida como novia.
Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta,
Ahora será estrecha por la multitud de los moradores,
Y tus destruidores serán apartados lejos.
Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos:
“Estrecho es para mí este lugar; apártate para que yo more”.
Entonces dirás en tu corazón:
“؟Quién me engendró todos estos?
Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada.
¿Quién, pues, crió estos?
He aquí yo había sido dejada sola; ¿Dónde estaban éstos?
Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones,
y a los pueblos levantaré mi bandera,
y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas;
Con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies.
Y conocerás que yo soy Jehová, y que no se avergonzarán los que esperan en mí.
Isaías 49:14-23

El texto comienza con un diálogo imaginario entre Sion sihiun (صهيؤن) ( صِهْيوْنen la biblia árabe) y Allah:

“Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”

¿Pero quién o qué es Sion, sihiun? ¿Cómo es posible qué hasta ahora nadie sepa con certeza a qué se refiere este término a pesar de haber sido y de ser tan importante para los judíos? ¿Cómo es que siendo su principal símbolo no están de acuerdo entre ellos en cuál pueda ser su significado? En The Oxford Companion to the Bible, el especialista en la historia de los judíos Ben C. Ollenburger nos dice en el artículo llamado «Zion» que la etimología del término hebreo es desconocida, ya que de hecho no es un nombre hebreo, sino un término árabe que deriva de la palabra صهي que significa “una torre en la cima de una montaña” o “una torre bajo la cual fluye agua”. Una clara referencia a la Ka’bah. Luego añade que este nombre designaba una fortaleza jebusea ubicada en la cima de una colina en la esquina sureste de Jerusalén. Más tarde, el nombre designaba la “Ciudad de Daud” y luego el “Templo de Sulayman”. Más tarde, se dio este nombre –sihiun صهيؤن–a numerosos y diferentes lugares. Pero lo interesante de la confusión en torno a este término está en su significado. Ben C. Ollenburger describe صهيؤن de la siguiente manera:

Sin embargo, ya en los primeros textos del Libro de los Salmos, صهيؤن  no se refiere a la Ciudad de Daud, sino a la morada de Allah (Yahweh), al cerro sagrado de Allah. Al mismo tiempo, صهيؤن era un símbolo de seguridad, de refugio. Todos estos nombres han dado lugar a la noción de صهيؤن como un lugar de inviolabilidad hasta el punto de que صهيؤن perdurará más allá de la destrucción de Jerusalén.

Ben C. Ollenburger. The Oxford Companion to the Bible. Zion.

Si ahora sustituimos Sion por Ka’bah y Jerusalén por Makkah, tendremos una idea mucho más clara de lo que significa el texto bíblico que hemos citado. Analicémoslo teniendo en cuenta estas dos substituciones que acabamos de hacer. Después de haber sido el centro y lugar de peregrinación, la Ka’bah quedó abandonada durante siglos y convertida en un almacén de ídolos. Por ello, en un diálogo imaginario, la Ka’bah se lamenta de que Allah se haya olvidado de ella y la haya abandonado.

Pero Sion dijo: “Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”.

En los versículos siguientes, empero, Allah el Altísimo le asegura que jamás se olvidará de ella, y describe cuán amada Le es y cómo es Su símbolo en este mundo.

“¿Se olvida la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?
Aunque olvide ella, yo no me olvidaré de ti.
En las palmas de las manos te tengo esculpida.
Delante de Mí están siempre tus muros.
Tus edificadores vendrán aprisa.”

A continuación, se anuncia que los que quieren destruirla, los que quieren ocultar su verdadero significado, se irán de allí. Ni judíos ni cristianos dieron a la Ka’bah ningún valor y ambos grupos ocultaron su verdadero significado –centro de peregrinación y lugar de adoración para los hombres, y ello a pesar de que fue Ibrahim (a.s), el padre de todos, quien la construyó. Hoy vemos cómo esta profecía se ha hecho realidad con la llegada del Islam, y cómo judíos y cristianos han sido expulsados de Makkah y Medina, y nunca más han podido volver a circunvalar la Ka’bah, la Casa de Allah, a la que durante tanto tiempo habían ocultado.

“Tus edificadores vendrán aprisa;
Tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.”

En el siguiente versículo, Allah el Altísimo le responde:

Levanta tus ojos y mira alrededor.
Todos estos se han reunido y vienen hacia ti.
Vivo Yo, dice Jehová: de todos, como de vestidura de honra, serás vestida.
Y de ellos serás ceñida como novia.

Bellísimo pasaje en el que se describe la sorpresa y felicidad de la Ka’bah al verse de nuevo visitada por los creyentes venidos de todo el mundo. Si tuviéramos antes nuestros ojos una imagen de la Ka’bah desde lo alto, la veríamos vestida con un rico atuendo y circundada por miles de peregrinos vestidos de blanco que parecen ceñirla como a una novia. ¿Es esta la imagen de la Jerusalén palestina? ¿Alguna vez en su dilatada historia ha ocurrido algo así?

En el versículo 19 se refuerza esta idea recordando cómo esa Ka’bah abandonada y desierta se ha convertido en el centro de reunión de multitudes:

Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta,
Ahora será estrecha por la multitud de los moradores,
Y tus destruidores serán apartados lejos.

Aquí se habla de un lugar de reunión, de congregación, al que las multitudes acudirán ahora –después de haber estado abandonado– en tal número que no cabrán en la propia ciudad. La segunda idea que nos transmite este versículo es la de que este lugar, esta ciudad nunca será destruida ya que los que deseaban que lo fuese han sido alejados de ella.

Fuera de Makkah resulta imposible imaginar otra ciudad a la que pudiera referirse este texto. La Ka’bah fue abandonada como lugar de peregrinación y adoración durante mucho tiempo, hasta el punto que las naciones del mundo se olvidaron de ella. Se podría pensar que Allah se había desentendido de su otrora «Casa en la Tierra», como se lamenta la propia Ka’bah; pero tras establecerse Islam en toda Arabia, Makkah volvió a ser el centro de adoración y peregrinación de antes, ahora de forma universal y multitudinaria, convirtiéndose en paradigma del concepto mismo de peregrinación. Vemos, pues, que sólo Makkah y la Ka’bah cumplen históricamente con la descripción del versículo 19.

En el versículo 21 se describe la sorpresa de la Ka’bah –privada de hijos, sola, desterrada– al verse rodeada de miles y miles de peregrinos:

¿Quién me engendró todos estos?
Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada.
¿Quién, pues, crió estos?
He aquí yo había sido dejada sola; ¿Dónde estaban éstos?

Después de haber estado abandonada y como mujer estéril vuelve a ser el centro de la Tierra, el lugar de encuentro de todos los creyentes del mundo, de todos los seguidores del verdadero monoteísmo, del verdadero Tawhid.

Y en el versículo 23 la descripción se vuelve aún más detallada y precisa:

Con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies.

¡Sorprendente en verdad! Como si se tratara de un fotograma, se describe el acto de adoración por excelencia enseñado por todos los Profetas –la postración.

A lo largo de estos diez versículos se detalla el periodo anterior al Islam, la desolación que rodeaba a la Ka’bah, la conquista de Makkah y el establecimiento del Nuevo Cántico, del nuevo Din –Islam. La idea de que Sion es la Ka’bah está esparcida por todo el Antiguo Testamento.

¿Quién puede entender este texto? Para un no-musulmán resultará confuso, incomprensible y le será imposible situar geográficamente la acción o comprender las secuencias históricas y cronológicas a las que hace referencia.

El Qur-an es la referencia madre, el único autentificador que tenemos del input proveniente de los diferentes ámbitos del conocimiento. Sin embargo, los musulmanes han tomado hoy otras referencias como su guía. Han tomado a la NASA y a otras instituciones occidentales como referencia principal y por lo tanto obligan al Qur-an a adaptarse a sus “descubrimientos” y a aceptar sus “teorías”.

El proceso debería ser justo el contrario –son esas instituciones las que deben adecuar sus programas de investigación y educativos al Qur-an.

(53) Les mostraremos Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos
hasta que vean con claridad que es la verdad.
Sura 41 – Fussilat

Esta es una clara referencia a las dos principales ciencias de la actualidad: la biología y la astrofísica –el origen de la vida y la creación y funcionamiento del universo. Tendrán que llegar a lo que el Qur-an nos ha revelado sobre ambos asuntos hace ahora 1400 años (ver referencias F11, F12, F13, F14, F15 y F16).